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sábado, 14 de julio de 2018

El último semestre del 2017


«… aquellas personas involucradas en los hechos del último semestre del 2017 tienen que ser juzgadas por parte de los tribunales españoles, y eso va a ocurrir» (La Vanguardia).



Esta lapidaria frase de nuestro ínclito Presidente (en mayúscula, por ser de la tribu mayor), excretada como valoración de la sentencia del tribunal de Schleswig-Holstein, es la que ha disparado mi cada vez más remoto impulso de escribir sobre política. En primer lugar por su aséptica referencia al período más surrealista y bochornoso de la historia de nuestras tribus (la pequeña y la grande), y en segundo lugar por su contundente aseveración de que el cabecilla de “los hechos” (el ex-presidente de la tribu menor) será extraditado y juzgado únicamente por malversación.

Esta simplista calificación del período responde sin duda a criterios políticos, los cuales, por sí mismos, entierran habitualmente la objetividad mínimamente exigible, entendiendo como tal la descripción «del objeto en sí mismo, con independencia de la propia manera de pensar o de sentir», es decir, del referéndum ilegal de 1-O y la declaración de independencia de 27-O, que es lo que yo hubiese preferido escuchar de nuestro espurio mandatario (en referencia a su origen atípico).

En cuanto a su afirmación de que el «involucrado» Puigdemont será juzgado únicamente por malversación, lo más benévolo que se me ocurre es que es superficial y gratuita porque no depende en absoluto de su egregia persona.

Sorprende también la afirmación, tras el Consejo de Ministras y Ministros de ayer, de que «el Ejecutivo “respeta las decisiones judiciales”» (La Vanguardia), en particular tras esta otra fechada en 22 de  junio que dice: «El Gobierno critica la libertad de La Manada, cuestiona la formación de los jueces y estudiará endurecer la ley» (El Mundo), citada esta última aquí y ahora sin ánimo peyorativo y únicamente como contraste ilustrativo de la (in)coherencia de este sobrevenido Gobierno, que se permite decir una cosa y la contraria sin pestañear siquiera, más o menos como todos, sean del color que sean.

Pero pasemos ahora a comentar algunos puntos de la estrafalaria sentencia, que viene a hacer firme de forma corregida y aumentada la desestimación inicial de la «rebelión chapucera» ya tratada en otro artículo. Empezamos con tres perlas que no tienen desperdicio (El Mundo):

«La persona perseguida [Puigdemont] no tenía voluntad de cometer excesos»

«… llega a comparar las manifestaciones secesionistas con partidos de fútbol».

«… sólo 58 agentes de todos los desplegados por las Fuerzas de Seguridad del Estado "resultaron heridos"; "no fue necesario usar gas lacrimógeno, cañones de agua y no se hizo uso de armas de fuego"». 

Inicialmente pensaba subrayar algo, pero rehúso hacerlo. Todo es subrayable. Únicamente cabe sorprenderse de lo bien que deben conocer «la voluntad» del presunto reo, de su ígnota interpretación del más que subjetivo término «exceso», de los pocos agentes de la Seguridad del Estado heridos (no detallan donde está el umbral) y a su lenidad en el uso de material represivo. A esto se le llama objetividad procesal.

Siguen cuatro extractos más (alguno redundante) procedentes de otro medio (El Confidencial):

«La sentencia señala que la propia solicitud de extradición española en lugar de precisar en qué lugar, fecha y hora exactamente se cometió el supuesto delito, ofrece 17 páginas de descripciones del proceso de independencia catalana y acusa a un total de 25 personas».

O sea, que se necesitaría saber «en qué lugar, fecha y hora se cometió el supuesto delito». No me lo puedo creer… ¿lo dicen en serio? Por ejemplo (hipótesis chunga): si en la solicitud de extradición constara que «el Sr. Puigdemont declara (la verdad, no sé como se podría probar) que el día X del mes X del año 2017 (supongo), a las X horas, X minutos y X segundos, cómodamente aposentado en el excusado privado del Palau, Plaça de Sant Jaume, 4, 08002 Barcelona, aliviando sus necesidades mayores, concibió y consumó, no sin esfuerzo, un delito de rebelión», si así constara, ¿lo hubieran aceptado? ¿Sería este hecho (la deposición presidencial que empezó autonómica y devino en independentista) el más notable de todos «los hechos del último semestre del 2017» a los que se refiere nuestro Presidente sobrevenido?

«… en los días anteriores y posteriores sí hubo casos de bloqueos de carreteras y vías de tren, barricadas incendiarias, manifestaciones masivas y cortes de vías mediante tractores, pero éstos no formaban parte del referéndum». «No hubo batallas campales ni incendios ni saqueos».

Que absurda obviedad: sentenciar que los días anteriores y posteriores al referéndum no formaban parte del referéndum. A contrario sensu, si el día del referéndum se hubiesen bloqueado las carreteras y los trenes, montado barricadas incendiarias y manifestaciones masivas, cortadas las vías mediante tractores, producido batallas campales, incendios y saqueos, resultado heridos más de 58 agentes (la sentencia no concreta cuántos), utilizado gas lacrimógeno, cañones de agua y armas de fuego (las tres últimas premisas citadas más arriba por otro medio),,,, ¿su resolución hubiese cambiado?

«Este tribunal toma al pie de la letra al acusado que, como personaje de la historia contemporánea, no se podrá permitir la 'pérdida de cara' que significaría una huida».

Un «personaje de la historia contemporánea». Sin duda. Todo un personaje. Y no «perderá la cara» porque tiene mucha. Sorprende también el coloquial estilo procesal empleado por el tribunal alemán (conviene resaltar que todo lo publicado son traducciones efectuadas por los medios).

En resumen: le hemos dado un ligero repaso a «los hechos del último semestre del 2017», en la simplificadora visión de nuestro acomodaticio Presidente y a los de 1-O, única, estrecha y sesgada preocupación del tribunal de Schleswig-Holstein, y entre uno y los otros estamos arreglados. Mientras tanto, la vida sigue. Tenemos nuevos Presidente y presidente. Y los nubarrones en el horizonte político no se disipan. Y en el judicial tampoco.

miércoles, 27 de junio de 2018

¿869.000?


Pocas veces uno de mis artículos se ha nutrido casi al 100% del “corta y pega”. Esta es una de ellas¹.
NOTA: Los atareados o impacientes pueden pasar directamente al enumerado final. No se perderán gran cosa.

El PP se ha considerado siempre el partido con una base más fuerte de España y uno de los más potentes de Europa. Los populares presumen de tener 869.000 militantes. Pero solo 66.384 podrán votar en las primarias que se celebrarán el próximo 5 de julio para elegir al nuevo presidente del partido”.
“Para poder acudir a las urnas hay que estar al corriente de pago de las cuotas y haberse inscrito a tal efecto antes de las 14.00 horas de ayer. Solo el 7,6% de los afiliados al PP cumplen con estos requisitos, según los datos provisionales facilitados esta tarde por el partido” (La Vanguardia).

“Según datos de la CDU, el número actual de militantes se sitúa en los 435.300, mientras que hace diez años el partido tenía 560.000 afiliados”.
“El secretario general del partido, Peter Tauber, destacó a este respecto que la totalidad de esa militancia paga puntualmente sus cuotas, salvo muy contadas excepciones -en situaciones de acusada precariedad- y que en esos casos su aportación corre a cuenta de la agrupación local correspondiente” (La Vanguardia).

“Las advertencias de la exsecretaria general y hoy candidata Dolores de Cospedal de que más del 90% de los militantes no estaba al corriente de pago, y la del vicesecretario Martínez Maíllo de que sería menos de un 10%, no auguraban nada bueno. Y los datos lo han corroborado” (El Confidencial).

“En 2015, el PP presentó en las elecciones municipales a 61.986 personas. Todos ellos alcanzan casi el número de afiliados que escogerán el próximo 5 de julio entre los seis candidatos a la Presidencia del partido”.
“En los congresos autonómicos de hace un año, donde por primera vez se ofreció a las bases del partido la oportunidad de pronunciarse, prácticamente se apuntaron los mismos, 64.305”.
“En cambio, a la ex ministra Dolors Montserrat, que es portavoz de la candidatura de Cospedal, le pareció que son «muchísimos»”.
García Hernández plantea que directamente se elimine el requisito de la inscripción previa” (El Mundo).

Maillo ha incidido en que el hecho de que sólo entre el 6 y el 10% de los militantes se haya inscrito para votar en la primera vuelta de las primarias no significa «que el resto no exista»”.
“La despreocupación de Maillo ante la baja participación no es nada comparada con la que ha exhibido el portavoz ‘popular’ en el Congreso, Rafael Hernando, para quien si los militantes no quieren votar es porque están «tranquilos», saben que el proyecto del PP «no está en peligro» y están convencidos de que cualquiera de los aspirantes es mejor que el socialista Pedro Sánchez. «Tenemos unos candidatos excelentes, todos mejores que los que se sientan en el Consejo de Ministros», ha dicho Hernando. A partir de ahí, cree que los afiliados son «libres» de decidir si votan o no y por eso no le preocupan las cifras de participación y la diferencia con ese censo de los 800.000 militantes que el partido aseguraba tener. «Me da igual la participación –ha zanjado–. El PP tiene un partido unido y sus militantes no están soliviantados en esta situación. La tranquilidad es total y absoluta»” (República.com).

Maillo ha atribuido esta baja estimación a que los afiliados del partido «no están acostumbrados al proceso que se abre en la formación para elegir presidente» y ha reconocido que la cifra de participación «puede resultar llamativa» En todo caso, considera que "habría que preguntar al resto por qué no quieren participar".
“La mayoría prefiere apoyar al partido con su voto en las elecciones o asistiendo a actos, pero no quiere «tener el compromiso de tomar la decisión» de votar a uno u otro aspirante” (Europa Press).

Y para terminar, un destilado de los recortes anteriores²:
  • El PP dice tener 869.000 militantes (España: 46 millones de habitantes).
  • La CDU dice tener 435.300 militantes (RFA: 87 millones de habitantes).
  • Para poder votar hay que estar al corriente de pago y haberse inscrito.
  • La exsecretaria general y hoy candidata Dolores de Cospedal advierte de que más del 90% de los militantes no está al corriente de pago (ya es gordo que una exsecretaria general admita eso sin sonrojarse).
  • El secretario general de la CDU destaca que la totalidad de la militancia paga puntualmente sus cuotas.
  • En 2015, el PP presentó en las municipales a 61.986 personas (sería de esperar que todos estos candidatos, si son afiliados, estén al corriente de pago y se hayan inscrito).
  • En los congresos autonómicos de hace un año, se apuntaron 64.305.
  • Solo 66.384 (7 de cada 100) podrán votar en las primarias del 5 de julio (es decir, han pagado y se han inscrito. ¿Serán siempre los mismos?).
  • Maillo ha afirmado que esto no significa que «el resto no exista» (se pone trascendente; ya estamos a vueltas con la existencia).
  • También afirma que «no están acostumbrados al proceso» (¿folklore?, ¿costumbrismo?).
  • Y que no quieren «tener el compromiso de tomar la decisión» de votar a uno u otro aspirante (caramba con los afiliados).
  • A la ex ministra Dolors Montserrat le parece que son «muchísimos» (una opinión superlativa).
  • García Hernández plantea que se elimine el requisito de la inscripción previa (muerto el perro, se acabó la rabia).
  • Rafael Hernando asegura que los militantes no quieren votar porque «están tranquilos» (eso seguro, en su casita) y saben que el proyecto del PP «no está en peligro» (eso, por lo menos, es discutible).
  • También afirma que le da igual la participación (prepotente suficiencia) y que la tranquilidad es total y absoluta (será la suya, claro).
Bueno, ahora que cada cual extraiga sus propias conclusiones³. A mí solo se me ocurre una: ESPERPÉNTICO. Supongo que Rajoy, al observar desde Santa Pola cómo ha dejado el partido, estará ojiplático (o no).

NOTAS:
  1. Cada mañana me hago un repaso de los periódicos on-line, por lo que esta operación (el “corta y pega”) no me representa mayor esfuerzo, habida cuenta (es de ley reconocerlo) de que dispongo de bastante tiempo.
  2. Los hechos puros y duros (subrayados y cursiva son aportes propios).
  3. Parece que el 28 (mañana) se comunicarán los datos revisados definitivos. Esperemos que el espectáculo no supere el de hoy. Yo no he podido esperar.

domingo, 24 de junio de 2018

Lo que no podemos saber

Estoy en plena faena (aproximadamente, al 50%) con un excelente libro de Marcus du Sautoy del cual me he apropiado del título para esta entrada: Lo que no podemos saber. El autor es un conocido divulgador, catedrático de matemáticas en Oxford, que dedica esta publicación a explorar los límites del conocimiento humano, en un ilustrativo y esforzado intento de establecer dichos límites y, consecuentemente, de especular sobre la existencia de la inexistencia, basándose en el supuesto, que comparto, de que es la percepción la que crea la realidad. En pocas palabras, lo que no percibimos no existe, entendiendo como percepción, la percepción sensorial, la de los sentidos, es decir, lo que no vemos, oímos, olemos, gustamos o tocamos, no existe (para el sujeto no perceptor, claro está), lo que excluye cualquier introspección mental, intuición, creencia o teoría no verificable o falsable científicamente.

Ni que decir tiene que dado que el libro centra su interés en las fronteras extremas del infinito cósmico y del sub-atómico —con alguna que otra excursión teológica—, nada más lejos de mi intención aquí y ahora el comentar o criticar su contenido o conclusiones, tarea que delego agradecido en quien se considere interesado en las grandes preguntas que plantea el conocimiento actual del mundo físico, tras la más que recomendable lectura del libro. ¿Qué pintan pues sus 570 páginas en esta humilde publicación? Vamos a intentar explicarlo.

No quisiera ser tildado de superficial, pero lo que me impactó del libro fue la primera entrada del CONTENIDO, situado, como a mí me gusta, al principio, tras los créditos y copyrights. Dice así:

Frontera cero: lo que sabemos que no sabemos.

Y lo compré.

Y lo hice porque “saber lo que no sabes” es uno de los principios fundamentales que me han guiado a lo largo de mi ya dilatada trayectoria vital y porque al encontrarme con él en una obra tan especializada rememoré inmediatamente la atención prestada al trabalenguas en mi blog personal, reflejada en tres entradas de las que destaco los párrafos más relevantes, resaltando las coincidencias cuasi textuales:

Saber de lo que hablas, hablar de lo que sabes:

«Reconozco que no se trata de aplicar de forma generalizada el método socrático a todos mis interlocutores, pero sí entiendo que, en determinadas ocasiones, es absolutamente necesario. Porque ya no estamos ante la inevitable y omnipresente incertidumbre del lenguaje —tema que, como he expresado en múltiples ocasiones, me apasiona—, ni ante problemas de contexto —la cómoda escapatoria de todo cultivado incomprendido—, sino ante la ignorancia más supina, llevada de muy mala manera, porque ni es aceptada ni, en muchos casos —y esto es lo peor—, conocida. Es decir, no saben que no saben. Y eso es saber bien poco».

Ignorancia, Humildad, (in)Tolerancia:

«La máxima expresión de la ignorancia es no saber lo que sabes ni saber lo que no sabes. En pocas palabras: (no) saber nada».

Es Verdad, está Bien…:

«En el fondo todo se reduce a «hablar de lo que se sabe» o a «saber de lo que se habla». Y es que no hay nada peor que «no querer saber», porque «no saber que no se sabe» es ignorancia, mientras que lo otro es irresponsabilidad o, en el peor caso, maldad patológica».

¿Cómo podía pues no interesarme una obra que empezaba precisamente por eso: por establecer “lo que sabemos que no sabemos”? Imposible. Y en ello estoy. A partir de ahí, sabido lo que no sabemos, más o menos por la página 300, en un apasionante viaje de la mano de Marcus du Sautoy, explorando los límites del conocimiento humano: lo que no podemos (ni podremos, y esto es mío) saber. Pero esta es otra historia, y ya va siendo hora de acabar con la introducción (había olvidado que estaba intentando explicar la relación entre el libro y esta entrada en el blog).

Pues esta es toda la relación: los evocadores títulos de la obra y del primer capítulo. Nada más.

Y ahí está el libro. Sobre la mesa. Con su hermoso título. Y aquí estoy yo, frente a la mesa. Recapacitando sobre el momento que nos ha tocado vivir. No tanto por la mera evolución vegetativa y su impacto sobre el conocimiento y su permeabilidad —o, mejor dicho, impermeabilidad— estadística en la sociedad, como por la lacerante simplificación del discurso y actitudes de quienes, desde la función pública, deberían dar ejemplo de autenticidad y coherencia, en lugar de intoxicar al personal con una interesada mezcla de pretendidas verdades trascendentes y simbolismos estéticos que, desgraciadamente, encuentran eco en piaras y rebaños de seres pretendidamente racionales.

Y entonces me pregunto: ¿Acaso ellos y ellas creen que lo saben todo? ¿Son capaces de asumir o reconocer algún grado de incertidumbre (por pequeño que sea) en sus lapidarias declaraciones justificativas o premonitorias? ¿Saben lo que no saben? ¿Engañan conscientemente al personal? ¿Son conscientes de que el uso y abuso de las palabras “todos”, “nunca” y “siempre” refleja una ignorancia supina?

Y me digo: vamos a escribir algo. Y ya está escrito.

EPÍLOGO: Como puede apreciarse fácilmente, esta entrada es una aparente digresión, y he estado dudando largo rato si era más apropiada para el blog personal. Pero no nos engañemos. Trata de política, aunque en ella se omite toda referencia identificativa explícita a “ellos y ellas” y sus obras y milagros. Son tantas (las obras y ellas) y tantos (los milagros y ellos) que hacen imposible su conocimiento y enumeración. Esta es una de las muchas cosas que no podemos saber y que sabemos que no sabemos. Pero están ahí. Para nuestra desgracia. En un bucle recursivo que no podrá sino empeorar. Porque no saben que no saben.—o quizá sí, lo que es peor—. Y nadie de los que saben —que los hay— se lo dice. Mientras tanto, seguiré leyendo el libro.

sábado, 28 de abril de 2018

Se equivocaba (el ministro)

Si no me equivoco...
No se trata de evocar el bello poema de Rafael Alberti o cualquiera de las magníficas canciones que ha inspirado (en particular me quedo con la versión de Joan Manuel Serrat). Se trata de llamar la atención sobre cuatro palabras perdidas entre la intervención del ministro portavoz del Gobierno que han resultado extraordinariamente adecuadas para el alcance de este blog, dedicado a la Calidad y la Excelencia Política. La frase que sigue es un extracto literal de su parlamento inicial en la rueda de prensa correspondiente al Consejo de Ministros de ayer, 27 de abril de 2018¹. Las cuatro palabras son “si no me equivoco”:

…para valorar si la tipificación de estos delitos que datan del código penal de la época del presidente González, de 1995 si no me equivoco, está… si está la tipificación penal convenientemente reflejada en nuestro ordenamiento jurídico o es preciso una actualización de las mismas…”.

No voy a entrar a valorar ni los delitos a los que se refiere el ministro, ni la sentencia recién dictada sobre los execrables hechos acaecidos en las fiestas de San Fermín de 2016, ni el comprensible revuelo político, mediático y popular que ha generado, más allá de declarar mi más absoluto desprecio por unos individuos que se auto-identifican como “la manada”, vocablo del que me quedo con sus dos principales acepciones: 1. f. Hato o rebaño pequeño de ganado que está al cuidado de un pastor; 2. f. Conjunto de ciertos animales de una misma especie que andan reunidos (esta última la encuentro particularmente acertada).  

Lo que realmente me ha interesado es la nula atención que las cuatro palabritas coladas de rondón en su parlamento han despertado en la prensa “online” (a las 08:56 de hoy), teniendo en cuenta que la “tipificación penal de estos delitos”, es decir, los delitos de agresión y abusos sexuales, está convenientemente reflejada en nuestro ordenamiento jurídico y que ambos fueron “actualizados” en 1999, en 2003, en 2010 y en 2015, como queda patente en los extractos que siguen, todos ellos correspondientes al documento DELITOS CONTRA LA LIBERTAD SEXUAL: PRINCIPALES NOVEDADES DE LA REFORMA DEL CÓDIGO PENAL. TIPOS BÁSICOS DE AGRESIÓN Y ABUSOS SEXUALES², del cual es autor D. José Javier Huete Nogueras, Fiscal de Sala Coordinador de Menores, donde detalla los antecedentes y modificaciones de la L.O. 15/2015 de 30 de marzo, centradas, desafortunadamente para el ministro, en el CAPÍTULO I. De las agresiones sexuales y el CAPÍTULO II. De los abusos sexuales.

El texto original del código penal de 1995, en su artículo 178 contiene el tipo básico de agresión sexual que fue objeto de reforma por ley orgánica 11/1999 de 30 abril…

Los preceptos referidos a la agresión sexual se vieron nuevamente afectados por la ley orgánica 15/2003 del 25 noviembre por la que se modificó la ley orgánica 10/1995, de 23 noviembre…

Y de nuevo se han visto afectados estos preceptos mediante la ley orgánica 5/2010 de modificación de la ley orgánica 10/1995 de 23 noviembre, del código penal. A este respecto la exposición de motivos de la referida ley en el apartado XIII señala que la finalidad la reforma no es otra que el acrecentamiento del nivel de protección de las víctimas específicamente las más desvalidas…

La Reforma operada por L.O. 15/2015 de 30 de marzo…
Es de destacar que la tramitación de este proyecto de ley ha sido dilatada en el tiempo ya que tuvo su entrada en el Congreso de los Diputados el 1 de octubre de 2013, habiéndose dilatado el periodo de enmiendas en la Comisión mediante sucesivas prórrogas hasta el día 28 de noviembre de 2014…

En la exposición de motivos que se presenta en el Congreso…
Se introducen modificaciones en los delitos contra la libertad sexual para llevar a cabo la transposición de la Directiva 2011/93/UE, relativa a la lucha contra los abusos sexuales…
La citada Directiva obliga a los Estados miembros a endurecer las sanciones penales en materia de lucha contra los abusos sexuales…

Pues como se puede comprobar, el ministro se equivocaba. Y mucho. Y con ello ha merecido ser condecorado por este blog con la medalla de campeón de la NO CALIDAD y líder de la NO EXCELENCIA. No hace falta añadir mucho más, por lo que concluyo con algunas reflexiones:
  • Un ministro, portavoz para más señas, deja patente en público y sin ruborizarse, su desconocimiento de las cuatro "actualizaciones" del Código Penal posteriores a "la época del presidente González", referencia ad hóminem gratuita que solamente puede entenderse como ganas de meterle el dedo en el ojo, habida cuenta que la última "actualización" se realizó en 2015.
  • A pesar de las cuatro palabrejas vagamente exculpatorias, creo que a un ministro, y para más inri “portavoz”, le sería exigible documentarse un poco antes de someterse al escrutinio de una rueda de prensa y comentar alegremente un tema tan “sensible”.
  • Además, se supone que este personaje se acaba de levantar de un Consejo de Ministros donde se supone también que, en presencia del Ministro de Justicia, se ha tratado el tema con un cierto rigor, por lo que resulta del todo punto incomprensible su manifiesta ignorancia sobre la legislación aplicable a los hechos.
  • Huelga decir que nos resistimos a considerar siquiera la posibilidad de que esta "ignorancia" responda a un intento premeditado y alevoso de manipulación de la opinión pública y publicada vendiendo la falsa idea de la obsolescencia del tratamiento penal de estos delitos debido a su antigüedad de 23 años.
  • En cualquier caso, esta ignorancia, estulticia o, en el mejor de los casos, superficialidad, no parece preocupar lo más mínimo ni a sus adláteres, ni a los medios, ni a la oposición, más allá de evidenciar palmariamente en manos de quien estamos. 
  • Esperamos de nuestros (in)competentes legisladores que apliquen algo más de diligencia que la empleada en la ley orgánica 15/2015 (más de un año en período de enmiendas), que a la sexta intentona vaya la vencida y que nos ahorren en el futuro bochornosos espectáculos como al que muy a pesar nuestro estamos asistiendo.
Y para terminar con buen sabor de boca, si no lo han hecho todavía, escuchen a Serrat.

Se equivocó el ministro…
Se equivocaba…

NOTAS:
  1. Intervención del Sr. Ministro.
  2. DELITOS CONTRA LA LIBERTAD SEXUAL. D. José Javier Huete Nogueras 


miércoles, 25 de abril de 2018

Querer escribir y no poder

Solo quien haya leído, entendido y comprendido a Ludwig Wittgenstein en su «Tractatus» está en condiciones de comprender las tortuosas elucubraciones político-filosóficas que me invaden y el fallido intento de plasmarlas, a diferencia de las palabras, que se las lleva el viento, sobre un soporte supuestamente perenne, practicando el noble arte de la escritura. Parto del supuesto de que el colectivo que cumple las tres premisas de partida es, estadísticamente hablando, anormalmente reducido, debido fundamentalmente al acusado déficit de comprensión lectora que afecta a la sociedad, en especial a las nuevas generaciones, déficit resignadamente aceptado y no combatido por nuestros políticos, como si se tratase de una maldición bíblica o de una nueva fuerza de la naturaleza contra la que no existe antídoto. Menuda pandilla de ineptos. Pero ésta no es la cuestión.

Ya he expresado en varias ocasiones mi convicción de que la secuencia entendimiento→comprensión es la clave de la comunicación y, por extensión, del conocimiento. Nadie puede comprender lo que no entiende. Esta conclusión, en mi caso, si me explican algo en ruso, es obvia. Y de forma general, también lo es si los términos expresados en el lenguaje que supuestamente entiende el lector u oyente no forman parte de su vocabulario. Vean pues la elemental forma de aumentar la comprensión lectora del personal: aumentar su vocabulario. Pero éste no es hoy el objeto de mis penas.

Sucede que me gusta escribir. He tenido la inmensa suerte de dedicarme profesionalmente a la consultoría en gestión de la calidad, lo que me ha permitido escribir muchísimo, y hacerlo aplicando en grandes dosis la secuencia anteriormente mencionada, sin la cual me hubiese sido imposible transcribir con un razonable grado de precisión y veracidad desde complejos sistemas de gestión empresarial hasta las más elementales instrucciones de trabajo. Y este trabajo de escritura no se podía realizar sin comprender lo que observabas o lo que te explicaban. Cierto es que el entendimiento es condición necesaria pero no suficiente. Puedo entender una disertación divulgativa sobre mecánica cuántica, pero esto no me conduce necesariamente a su comprensión. Centrémonos pues en el entendimiento.

Decía Wittgenstein en su proposición 5.6: «Los límites de mi lenguaje¹ significan los límites de mi mundo». La primera vez que leí esta proposición (y en menor grado, las que se citan a continuación) me impactó como un mazazo. ¡Cuánta razón tiene! Un lenguaje "estrecho" te condena a un mundo "estrecho". Seguimos con el último párrafo de la 5.61 «Lo que no podemos pensar no lo podemos pensar; así que tampoco podemos decir¹ lo que no podemos pensar». Aquí se establece con claridad meridiana la causa antecedente de cualquier expresión verbal: pensar primero. Es decir, pensamos y, después, decimos o, alternativamente, escribimos. Y pienso que no hay mejor forma de terminar con esta apelación al maestro de la lógica, que recurrir a su última proposición, la última frase del libro, su famosa y lapidaria proposición 7: «De lo que no se puede hablar hay que callar». Fin del libro. Imposible añadir nada más. Solamente una reflexión personal: Que bien nos iría si se le hiciera más caso.

Y en eso estamos. Quiero escribir (tengo tiempo y escribir me satisface) y no puedo. Porque de lo que me gustaría escribir, no puedo hablar. Me considero una persona interesada en la sociedad, en su entorno, en el día a día, en la política, en la lectura de la prensa "online" y escrita, en las tertulias con amigos o radiofónicas, en los informativos de radio y TV, en la observación de las gentes en la calle, en sus actitudes. En suma, una persona intelectualmente voraz y abierta a todo "input"² que me enriquezca y me haga sentir protagonista, miembro activo de una sociedad y ciudadano del mundo. Y no lo entiendo. Pienso y no lo entiendo. 

Avalancha terminológica (metáfora)
Hablan siempre de lo mismo, empleando términos cuya literalidad entiendo, pero cuyo significado, en muchos casos y en el contexto en que se utilizan, se me escapa. Vocablos o conceptos repetidos hasta la saciedad, tales como «libertad», «democracia», «urnas», «justicia», «presos políticos», «rebelión», «exilio», «procés», «referéndum», «diálogo», «consenso», «consulta», «Estado», «nación», «país» (habitualmente en su forma plural y adjetivado), «legalidad», «legitimidad», «representatividad», «dignidad», «represión», «violencia», «república», «constitución», «audacia», «expolio», «agravio», «venganza», «golpe de estado», «derechos humanos», «telemático/a», «Mesa» (con mayúscula), «eficaz», «efectivo», «eficiente» (los tres últimos aplicados generalmente al «govern»), utilizados con excesiva alegría y distinto propósito por las partes enfrentadas, mezclados en un cóctel imposible, utilizados con superficialidad, con demagogia, con desconocimiento de sus acepciones formales, con intenciones perversas, explotando simbolismos numéricos³, alfanuméricos o cromáticos aplicados profusamente al mundo textil y, más recientemente, al vegetal, abusando de crípticas siglas solo aptas para iniciados y de extrañas e impronunciables localizaciones geográficas, exacerbando los sentimientos más primarios, escamoteando la racionalidad, dirigidos a oyentes cautivos o apesebrados que, sorprendentemente, los entienden y aceptan como consignas o banderines de enganche a no se sabe que batallas o guerras, en lo que me parece una clara regresión a la tribu o, más benévolamente, a la Baja Edad Media. Lo ves en la calle o te lo inyectan directamente en el cerebro en la mayoría de medios. Y consiguen que pienses en ello. Pero como no lo entiendo, por pura lógica, por puro agotamiento, estoy empezando a dejar de pensar. De hecho, ya ni quiero pensar.

Y desoyendo a Séneca⁸, y utilizando el no querer como la causa del no poder, continúo y termino mi cadena de inferencias lógicas:

Lo que no puedo pensar, no lo pienso. Lo que no pienso, no lo puedo decir o, lo que es lo mismo, no lo puedo hablar. Y de lo que no se puede hablar, mejor callar. O lo que es lo mismo, mejor no escribir.

NOTAS:
1 – Resaltado en el original.
2 –  Deformación profesional un punto pija.
3 – 155, 1714.
4 – 9-N, 11-S, 21-S, 1-O, 27-O, 25-D, 22-M.
5 – 579-580 nm; RGB: 255, 255, 0; HTML: #FFFF00
6 – DUI, JxSí, JxCAT, ANC, AMI, CDR, TS, AN.
7 – Estremera, Waterloo, St. Andrews, Schleswig-Holstein.
8 – «El no querer es la causa; el no poder el pretexto», Epistulae Morales ad Lucilium 116,8.
9 –  Pues para no poder escribir… 😊

martes, 10 de abril de 2018

Rebelión Chapucera

Tribunal de Schleswig-Holstein
Empecemos estableciendo de forma muy simplificada el contexto:

Un político (el Sr. Puigdemont), presidente cesado de una comunidad autónoma (Cataluña), acusado de rebelión y malversación, se encuentra en libertad provisional en la República Federal Alemana a la espera de la resolución de la petición de extradición emitida por el Tribunal Supremo español. En este contexto, hemos sabido que un tribunal alemán (el tribunal de Schleswig-Holstein) ha desestimado el cargo de rebelión y no ve clara la malversación.

Este hecho (la desestimación) y su argumentación han resultado el detonante de este artículo. Conviene también puntualizar que de forma deliberada se hace abstracción de los antecedentes, fundamentalmente debido al desorden mental en el que me han sumido y a la incapacidad de análisis consecuente. En cualquier caso, poco importan. Estamos aquí ante un hecho singular que, en mi modesta opinión, merece atención desde el punto de vista de la Calidad y la Excelencia Política, atención que nos va a permitir hacer una pequeña incursión en un terreno inexplorado en el blog: la judicialización de la política o la politización de la justicia, conceptos para mí absolutamente intercambiables (de lo contrario, no sería posible juzgar a ningún político por hechos presuntamente punibles ejecutados en el ejercicio de su cargo), y aplicables tanto al Tribunal y Estado español como al alemán. Pero volvamos a la presunta rebelión.

En la resolución germánica¹ se afirma con rotundidad que “Aplicando estos principios al caso que nos ocupa, cabe constatar en primer lugar que la responsabilidad por los actos violentos producidos durante la jornada de votación puede atribuirse al reclamado, en su calidad de iniciador y promotor de la celebración del referéndum.” Es decir, han existido "actos violentos" y el “reclamado” es el responsable de los mismos. Pero hay un pero. Sigamos.

Sin embargo, dichos actos, en cualquier caso, no pueden considerarse más notables en cuanto a su carácter, alcance y efectos que los disturbios registrados en Fráncfort en la época anteriormente aludida”. Lo que nos lleva a la necesidad de conocer los disturbios de Frankfurt. Veamos:

Los hechos tuvieron lugar un domingo 15 de noviembre de 1981: unos graves disturbios se sucedieron alrededor del aeropuerto de Frankfurt, en el land de Hesse. Grupos ecologistas contrarios a la construcción de una nueva pista de aterrizaje (la 18 Oeste) se enfrentaron a la policía, levantando barricadas en llamas y usando cócteles molotov. Las cargas policiales, con uso de gases lacrimógenos y camiones con cañones de agua incluido, fueron durísimas.
Se trató de una batalla campal en toda regla que obligó a que se cortaran las autopistas alemanas cercanas al aeropuerto y a la capital financiera de Alemania en un radio de nueve kilómetros. Más de un centenar de agentes fueron heridos y se produjeron más de cien detenciones, sin olvidar cuantiosos daños materiales.²

Completamente de acuerdo, los hechos de Frankfurt son considerablemente más notables que los que propició el Sr. Puigdemont. Veamos ahora el tratamiento que les dio la justicia germánica:

"En aquella ocasión, el Tribunal Supremo alemán consideró que sí había habido violencia y que el acusado era su principal instigador, aunque ni siquiera hubiese estado presente en el lugar de los hechos. Pero añadió que solo podía considerarse una conducta delictiva si la “presión ejercida” se considera “capaz de doblegar la voluntad del órgano constitucional que se opone a la voluntad del acusado”. Por lo tanto, el Supremo -y así lo recoge el tribunal de Schleswig-Holstein– no se fijó en la magnitud de la violencia si no en si ésta era “suficiente” para que un gobierno “pueda verse forzado a capitular”. Es la misma interpretación, añade el tribunal, que vale en el caso de la violencia de un delito de alta traición"³.

Resumiendo: El Sr. Puigdemont es responsable (o ha instigado la realización) de unos hechos violentos que no pueden ser considerados una conducta delictiva porque la “presión ejercida” no fue capaz de “doblegar” la voluntad del Estado español, que es “el órgano constitucional que se opone a la voluntad del acusado”. A sensu contrario, si los hechos violentos hubiesen conseguido doblegar al Estado, forzándole a capitular, consiguiendo la independencia, el Sr. Puigdemont hubiese cometido un delito que sería contemplado por la legislación germánica y sería extraditado.

Huelga decir que me resulta incomprensible esta inferencia lógica. No comprendo el extraño mecanismo por el que el doblegado Estado español, una vez producida y aceptada la independencia de Cataluña, tuviese jurisdicción para procesar al Sr. Puigdemont, presidente de un nuevo estado soberano, que éste se fugase, que llegase, tras su periplo europeo, a la R.F.A, que fuese objeto de petición de extradición, que fuese detenido por la policía germana y que el tribunal de Schleswig-Holstein, considerando su conducta delictiva, la concediese. Incomprensible y estrafalario.

¿Qué queda pues de todo esto? Pues que, desde la lógica judicial germánica, el Sr. Puigdemont ha protagonizado una rebelión chapucera, mediterránea, con un nivel de violencia mucho menor que los hechos de 1981 en Frankfurt, los cuales, a pesar de su mayor gravedad, no fueron considerados “conducta delictiva”. Una rebelión no homologable con los exigentes estándares alemanes, una rebelión de estar por casa, de baja intensidad, que no ha logrado doblegar la voluntad del Estado. 

En el ámbito del blog: una rebelión, personalizada en el incompetente Sr. Puigdemont, de Calidad cero (recordemos, calidad es el grado en que se consiguen los requisitos, en este caso, la independencia) y nula Excelencia. Desde un punto de vista estrictamente técnico, esperemos (nosotros y sus acólitos) que la próxima vez lo haga mejor.

Referencias:
  1. Resolución Tribunal Schleswig-Holstein.
  2. La Vanguardia 10-04-2018
  3. La Vanguardia 09-04-2018


sábado, 27 de junio de 2015

«La Cultura ha ganado mucho»

A esta heterogénea, aperiódica e irregular galería en que se ha convertido el blog, resultado de la indigerible avalancha de temas merecedores de atención y de la inevitable tarea de selección meramente discrecional e intuitiva, llega un tema que ha despertado gran atención, alegría y consenso generalizado: la sustitución del Ministro de Educación, Cultura y Deporte.

¡Ufff, qué descanso!
Y lo vamos a tratar poniendo el foco, como siempre, en aspectos principalmente relacionados con la Calidad y la Excelencia, huyendo de los juicios de valor emocionales o generalistas tan al uso en el discurso político, aunque, en este caso particular, debemos reconocer la extensión unánime de la crítica negativa a todas las capas de la sociedad, sufridoras o no de la gestión del Sr. Wert, fundamentadas también de forma generalizada en un análisis racional de sus hechos. No vamos a ahondar pues en la vida y milagros, logros y fallos del sustituido ni en la oportunidad de su sustitución (1), sino en el hecho mismo, en la justificación dada por el sustituidor, el Presidente del Gobierno, y en la opinión sobre la misma del, hasta ahora, mano derecha o segundo de a bordo del Ministro saliente, el Secretario de Estado de Cultura. El contraste entre estos tres hechos es el que nos ha llamado poderosamente la atención.

Según el Presidente:

«... fue José Ignacio Wert el que le expresó su “deseo” de dejar el Ministerio de Educación y él lo “respetó” como una “razón personal” propia de “seres humanos”» (2).

En principio, el hecho de que todo un Presidente del Gobierno respete los deseos de uno de sus ministros no parece criticable, aunque resulta un tanto sorprendente que la decisión se justifique en «razones personales» propias de «seres humanos». Probablemente, con las razones personales, comentadas más adelante, había suficiente. No alcanzamos a verle explicación a la puntualización antropológica, más allá del más que obvio respaldo a la condición de humano de su ministro, en una respuesta subliminal, personal y subjetiva al tratamiento supuestamente inhumano al que ha sido sometido durante la totalidad de su mandato.

Manifiesta también que:

«Wert le había comentado hace tiempo su deseo de dejar el Ejecutivo para rehacer su vida personal con su actual pareja, que ha aceptado recientemente una oferta para un puesto ejecutivo en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), con sede en París» (2).

Estas son las «razones personales» aducidas, obviamente propias de «seres humanos» (3), sin entrar para nada en los rumores sobre la petición de destino, puerta giratoria o como queramos llamarla, como embajador ante la OCDE, también en París, por supuesto. No seamos malos.

Respecto a la urgencia de la sustitución:

«La nocturnidad la justificó por su apretada agenda estos días y bromeó: “A partir de ahora, lo haré a las 12 del mediodía”» (2).

Bromita impropia de un Presidente, puesto en evidencia por las expectativas de grandes cambios que él mismo había generado. La secuencia de hechos —diez de la noche, desde Bruselas, e-mail al Rey incluido— justificaba el interés de los medios y merecía otra respuesta.

Pasemos ahora a la opinión de un allegado:

Los dos, tan contentos.
«El secretario de Estado de Cultura, José María Lassalle, ha manifestado que el nombramiento de Íñigo Méndez de Vigo como nuevo ministro de Educación, Cultura y Deporte es "plenamente acertado". "La cultura de este país gana mucho", ha asegurado» (4).

Es decir, el colaborador en Cultura más próximo al sustituido considera «plenamente acertado» el cambio, y no contento con esto, remacha asegurando que «la cultura gana mucho». De nada sirve que más adelante le dore la píldora apelando a su «esfuerzo y dedicación ejemplar», lo dicho, dicho está. La lectura en pasiva de sus declaraciones nos dice que para el Secretario de Cultura, no cambiarlo hubiese resultado «plenamente desacertado» porque la cultura hubiese «perdido mucho». Vamos, menudo colaborador, el enemigo en casa (5).

La verdad, no comprendemos porqué el Presidente ha tardado tanto. O no se entera o es un incompetente de mucho cuidado. En cualquier caso, Coherencia, Política de alta gama, ejemplo de Calidad y Excelencia, todo en mayúsculas (por si no se nota, es broma).

Notas:
  1. En todo caso, la sociedad ya ha emitido su veredicto. Huelgan comentarios.
  2. El País, 26 junio 2015
  3. Razones que podríamos calificar de «instinto básico», propio también de no-humanos.
  4. El Economista, 26 junio 2015
  5. La verdad, tampoco comprendemos demasiado la apesebrada presencia de un alto cargo junto a alguien tan negativo para su función, ni porqué ha esperado a su defenestración para sincerarse. Pero éste es otro tema.

martes, 23 de junio de 2015

SÍ-SÍ

Pocas veces se habrán pronunciado palabras que vulneren de mayor forma la equidad que debería presidir la gestión de un político en su papel de presidente del gobierno, es decir, de TODOS los gobernados. No vamos a entrar en detalles tales como el contexto (ver artículo) o las frías cifras que respaldan su sesgada y partidista apuesta. No importan. Es el hecho de haberlas pronunciado lo que justifica nuestra repulsa y atención. ¿Qué se puede esperar de un presidente que se permite hablar en nombre de todos y que defiende sin despeinarse y con sonrisa de suficiencia solamente la opción de algunos?

«...nuestros aciertos y éxitos serán los del país, gobernamos para los 7,5 millones de catalanes».

«...trabajar por el sí-sí es hacerlo por todo el país, no por una parte, independientemente de si se está a favor o no».
El gato de Mas-Schrödinger, paradigma de la superposición política.

¿Podrá darse mayor incongruencia con menos palabras? (1) No es necesario ser politólogo ni experto en la pantanosa y confusa situación política del «país» sujeto de la inexcusable contradicción. Es que una afirmación como ésta no resiste el más mínimo análisis justificativo o exculpatorio desde cualquier punto de vista. ¿Qué más da que estemos en un blog de política? ¿O será ésta precisamente la escapatoria?

Probablemente ésta sea la explicación. Y si es así, viene a confirmar la escasa Calidad y nula Excelencia de nuestra minúscula política, fuente de nuestro irreversible escepticismo. Una política que solamente es mayúscula en su deterioro asintótico (2), en la que todo se permite con la única condición de que no te afecte a ti y en la que se da la perversión interesada y aceptada de que las decisiones y declaraciones no son buenas o malas por sí mismas, por su esencia, sino por quien las protagoniza. ¿Cómo es posible que la bondad de la misma cosa sea dependiente de quién (3) la ejecuta?

En alguna ocasión hemos dicho que los políticos son expertos en el arte de afirmar una cosa y la contraria. Hasta ahora entre ambas contradictorias afirmaciones acostumbraba a mediar un determinado lapso de tiempo (4), pero las frases que hoy comentamos representan el récord: han conseguido la simultaneidad, la superposición cuántica: defender una parte y a la vez el todo (supongo que la parte no defendida no estará demasiado de acuerdo).

La deprimente y conclusiva pregunta es si los hoy agraviados se sentirían igual en el hipotético caso que el presidente fuera de su cuerda y actuase de la misma forma. Nosotros lo dudamos. Para ellos, con toda probabilidad, adoptar esta posición sería un claro exponente de «justicia democrática». Y para los otros, lo contrario. Nosotros, en cambio, pensaríamos lo mismo. Ésta es nuestra desgracia.

Notas:
  1. Para no iniciados, lo del «sí-sí» no es una redundancia, es una llamada nada subliminal que evoca la «consulta» fallida del 9N, fallo que se pretende subsanar con una elecciones plebiscitarias (el president dixit) el 27S (estamos en el país de las siglas).
  2. Nos encontramos cerca del límite (a pesar de las nuevas incorporaciones, claramente abducidas por el agujero negro en que se ha convertido el sistema).
  3. Observe que hemos escrito «quién» no «cómo».
  4. Típicamente, el que va desde la campaña electoral hasta los no-cumplimientos de programa.

lunes, 15 de junio de 2015

Unió: la respuesta

Difícil sustraerse a la tentación de comentar el resultado de la tortuosa pregunta, tentación convertida en irresistible tras la lectura de la surrealista y estrafalaria interpretación dada por sus patrocinadores. Nos limitaremos a comentar los hechos, para lo que nos vamos a apoyar en el siguiente artículo:


  • 1351 votos SÍ = 50,9%, 1226 votos NO = 46,19%, 64,81% participación: Una simple operación aritmética nos dice que al 35,19% de la militancia el asunto planteado se la trae el fresco o su complejidad les ha paralizado. También resulta evidente que la diferencia entre partidarios del SÍ (que significa NO al “proceso”) y del NO (que significa SÍ al ”proceso”) es de 125 votos (sí, está bien, no falta ningún cero).

  • «La situación queda perfectamente clarificada, la propuesta de la dirección ha quedado avalada, … sentimos radicalmente legitimada nuestra posición» (Ramón Espadaler, secretario general del partido): La principal duda que se genera es si el Sr. Espadaler se cree realmente lo que dice o no. Aunque no sé cual de las dos alternativas es peor, porque, paradójicamente, ambas son ejemplo paradigmático de lo que no debería ser un político: muy tonto (ignorante, en el mejor de los casos) o demasiado listo (en versión taimado y maquiavélico mentiroso). Por otra parte, ni nos imaginamos cual habría debido ser el resultado para que la situación no estuviera “perfectamente clarificada” y su posición “radicalmente legitimada” ¿Qué décima de porcentaje de votos de diferencia entre 0,9 y CERO? 

El Sr. Espadaler interpretando la respuesta.
¿Qué más queda añadir? Desde el punto de vista de la Calidad y la Excelencia, nada. Porque podemos entender que los políticos, obedeciendo a un elemental y primitivo instinto de supervivencia como colectivo, vendan humo o se esfuercen en retorcer y sesgar la realidad en su relación con sus electores, pero lo que no es de recibo, lo que demuestra su más absoluta incapacidad de regeneración, es la aplicación de los mismos bastardos principios dentro de su propia casa, se supone que ahora en defensa de prebendas y cotas de poder mezquinamente individuales, haciendo tabla rasa sin inmutarse lo más mínimo, no ya de complejas fórmulas matemáticas, sino de la más elemental aritmética y sentido común.

Menudo espectáculo. Nunca un partido ha hecho más honor a su nombre, transmutado en adjetivo: Han dejado el partido partido. Un partido que, por si fuera poco y para más inri, se llama Unió.

Nota: Este artículo no pretende establecer juicio de valor alguno sobre la consulta, ni sobre la respuesta, ni sobre la esencia de la misma, es decir “el proceso”. De hecho, a los efectos del blog, ni nos importa, más o menos lo mismo que al 35% de los militantes de Unió.

jueves, 4 de junio de 2015

Unió: la pregunta

Cinco meses han transcurrido desde mi última y escueta publicación, la cual reproduzco en su totalidad como preámbulo:

«Más allá del escepticismo: Con esto (con NADA) está dicho TODO. Sólo espero que 2015, plagado (1) de citas electorales, insufle algo de coherencia y responsabilidad a nuestra clase política, improbable circunstancia que puede hacerme recuperar la inspiración. Hoy por hoy, no merecen ni una letra.»

Pues bien, con la perspectiva que ofrecen las citas ya consumidas (autonómicas andaluzas, locales y autonómicas generales) puedo afirmar que mis cándidas expectativas no se han cumplido. La falta de coherencia y responsabilidad se ha exacerbado, circunstancia que, en aras de esta coherencia que reclamo de forma persistente, debería situar mi inspiración en niveles irrecuperables. Pero una cosa es la inspiración y otra muy distinta son las ganas de escribir, pulsión que siempre he sentido y que nunca he abandonado, satisfecha en este período con otros menesteres, algunos de ellos también relacionados con la política, los cuales, en dedicación decreciente, probablemente, merecerán atención futura. 

Y la verdad es que temas no han faltado (2) ni faltarán, especialmente con las incalificables (3) elecciones autonómicas catalanas del 27-S y las generales con fecha todavía sometida a especulación. Y esta verdadera avalancha de temas objeto de atención, que percibo como de una magnitud nunca alcanzada, es la que hace innecesaria inspiración alguna, trasladando el verdadero problema a la selección de contenidos, problema que será resuelto aplicando una discrecionalidad absoluta, exenta de toda priorización cualitativa, guiado únicamente por el impacto emocional del momento, eso sí, siempre dentro del alcance del blog: la relación de la Política con la Calidad y la Excelencia, desde el punto de vista del cliente, es decir del elector, aplicando criterios empresariales (4) a su proveedor, es decir, la clase política.

La pregunta de Unió (i U)
Y el tema de hoy tiene como protagonista un partido llamado unió democrática de Catalunya (5) (siglas UDC) más conocido —supongo que muy a su pesar— por una conjunción copulativa (6) seguida de una sola letra «i U» indicación más que evidente de una cierta contracción tanto de siglas como de alcance y de concepto. Pues bien, resulta que inmersos en el galimatías del «proceso» (7), sienten la necesidad de consultar a sus 5.000 militantes sobre el grado de soporte (también llamado «compromiso») con el mismo, para lo que han elaborado una pregunta que les será planteada el próximo día 14. Esta pregunta y las declaraciones que la justifican son las que se han ganado a pulso mi atención. Veamos:

«La dirección de Unió propone que el proceso continúe con condiciones»

La pregunta se define como «una fórmula inclusiva que recoge todas las sensibilidades del partido...», «su enunciado evita la dicotomía entre independencia y confederación» (Ramon Espadaler, secretario general) (8).

¿Queréis que Unió Democràtica mantenga su compromiso con el proceso, desde el catalanismo integrador y de acuerdo con los siguientes criterios?

A resaltar el tono coloquial y de proximidad, el sobreentendido profundo significado del mono-término sujeto de la consulta y la cuadrática ambigüedad que resulta de la combinación de los términos “catalanismo” e “integrador”, extremadamente ambiguos en sí mismos. Siguen los criterios, todos ellos, excepto el último, con una aclaración en el original entre paréntesis, debidamente comentados.

1 - Soberanía (no poner límites a la aspiración de plena soberanía)
Redundante, una aspiración de "plena" soberanía, por definición no tiene límites.

2 - Democracia (tomar todas las decisiones de forma democrática)
Obvio, faltaría más. Desacertada puntualización que, por sí misma, presupone la posibilidad de tomas de decisiones no democráticas (se ignora si se refieren a democracia interna o externa).

3 - Diálogo (gestionando el proceso desde el diálogo entre los gobiernos catalán y español)
Solamente criticable el empleo de la preposición "desde" que sugiere un origen pero no un final. Sería más aceptable sustituirla por "mediante", que deriva de mediar y puede también interpretarse como "con la ayuda"

4 - Seguridad jurídica (excluir la declaración unilateral de independencia o un proceso constituyente al margen de la legalidad)
El único problema, no menor, es qué se entiende por "legalidad". Por lo tanto, indefinición.

5 - Europa (descartando cualquier escenario que implique estar fuera de la UE)
Buenismo puro y duro. No depende del "proceso" sino de la UE.

6 - Cohesión social y territorial
Probablemente sin paréntesis explicativo por la infinita dificultad de profundizar en su significado.

A continuación dos casillas con SI o NO (decisión unívoca, impropia de los infinitos matices subyacentes en la retorcida redacción, únicamente eludible mediante la abstención).

Concluyendo, no quisiera estar en la piel de los 5.000 militantes llamados a consulta, en especial tras las declaraciones del propio Espadaler de hace dos días asegurando que «la consulta interna del 14J no será ambigua». Caramba con la concreción. Ardo en deseos de conocer el resultado y las consecuencias de todo esto.

De momento, Calidad y Excelencia, poca. Política, mucha. Y mucho alimento para mi escepticismo, renovado recientemente. Continuará.


NOTAS:
  1. Ahora, al leerlo de nuevo, caigo en la cuenta de la connotación peyorativa del adjetivo, derivado de «plaga».
  2. El espectáculo poselectoral, tanto de los emergentes como de los ya flotantes, está resultando absolutamente impagable.
  3. Tómese como literal: ni los promotores ni los protagonistas se ponen de acuerdo en su calificación (plebiscitarias o no, trascendentales, soberanistas, independentistas, etc., etc.).
  4. La correlación entre Política y Empresa está esbozada en “Empezando por el principio”.
  5. Mayúsculas y minúsculas según el panel de fondo de foto de la Vanguardia (3-06-2015, reunión en la sede del partido). Queda bastante clara la relación jerárquica entre los tres términos: menos unión, menos democracia, más Catalunya. Los partidos nunca hacen nada a humo de pajas.
  6. El orden en la cópula parece indicar una cierta subordinación, es decir, más que dar, recibe (de Convergència, se entiende).
  7. Hace ya tiempo que en Catalunya se ha convertido en tema omnipresente por lo que deja de adjetivarse.
  8. Todas las frases entrecomilladas pertenecen al artículo citado en 5.

sábado, 29 de noviembre de 2014

¿Desahuciar el Senado?

El «Pleno» (¿ironía o sarcasmo?)
No me malinterpreten. Esto no es demagogia, ni barata ni cara. Esto es una foto. Es la realidad no virtual, Es lo que es. Porque, a pesar de que, en la mayoría de ocasiones ves lo que ves, no lo que es, éste no es el caso. La foto corresponde a la sesión del martes 25 de Noviembre cuyos créditos son los siguientes:

  • 18:30 de la tarde (no de la mañana; a esta hora sólo trabajan algunos (pocos) afortunados mortales con trabajo que deben fichar, clase a la que obviamente, no pertenecen los senadores);
  • Tema: desahucios y protección a los deudores hipotecarios;
  • Interpelador: Senador socialista Juan Manuel Fernández;
  • Interpelado: Luis de Guindos, ministro de Economía. 

Valoración cuantitativa de la foto:

  • Total sillones (contados por encima, muchos de perfil, con apariencia de haber sido abandonados a la carrera) = 149;
  • Total ocupados (esto es más fácil, porque hay menos) = 16;
  • Mesa: personas (creo);
  • Personal en actitud laboral activa estándar: 2 estenotipistas (supongo) con las manos sobre el instrumento.

Valoración cualitativa de la noticia:

La primero que sorprende es la lamentable imagen de dejadez y superficialidad que transmite la foto, con absoluta independencia del contexto: sillones dejados de cualquier manera, espectacular vacío, cuatro personas tras una mesa presidiendo la nada y un ponente mirando sus papeles, quizá evitando dirigir la mirada al deprimente agujero negro situado al frente.

A continuación sorprende que a esta sesión se le llame formalmente “Pleno”, no sabemos si en un intento deliberado de afirmar la indiscutible superioridad mental de la Cámara y marcar el terreno sobre la sufrida, ignorante y sumisa ciudadanía o de simple exhibicionismo impúdico de la impunidad con que se ejecuta el no-trabajo de senador. 

Pero estas consideraciones quedan empequeñecidas cuando el propio interpelador «resta importancia a las ausencias al justificar que muchos parlamentarios siguen haciendo trabajo y reuniones en su despacho aunque no estén presentes en el plenario y que imágenes de este tipo no “hacen justicia” a la realidad de la Cámara». Caramba con el senador socialista. Aunque así fuera. ¿Qué clase de justificación es esa? A este respecto, la noticia (1) precisa: «Hay que recordar que durante los plenos de los martes por la tarde no hay ninguna otra comisión que esté trabajando en paralelo».

Ciertamente, lo que no hace justicia es la insensibilidad del conjunto de senadores hacia sus representados en general y hacia los afectados por el lacerante problema de los desahucios y de los deudores de hipotecas en particular. Porque si hiciera (o hubiera) justicia, su ausencia debería ser permanente, por suspensión de empleo y sueldo, como cualquier hijo de vecino que no asiste a su trabajo. Y todo ello, en un momento especialmente caliente por el tema de sus privilegios en desplazamientos sin control a cargo del erario público, que los tiene en el punto de mira de los medios y de la ciudadanía. ¿Tanto les cuesta aparentar un poco de formalidad parlamentaria?

Después no les extrañe que las voces que claman por la desaparición del Senado vayan en aumento, esté donde esté, aunque sea en Barcelona, última ocurrencia de nuestro eficiente gobierno. En resumen, tras este «pleno» vacío sobre desahucios, queda palmaria y objetivamente claro que el tema no les interesa demasiado, por lo que mi necesidad de desahogo me lleva a aventurar que una buena solución para resolver este caro exhibicionismo pseudodemocrático sería proceder a su desalojo y desahucio de forma inmediata. El sistema no debería notarlo demasiado y la ciudadanía se ahorraría espectáculos inmorales como el comentado (el ahorro económico no está garantizado, porque, con toda seguridad, será reabsorbido por el sistema). La Calidad mejoraría un infinitésimo y la Excelencia, hoy bajo mínimos perceptibles, ni se enteraría. Como casi siempre. 

Notas:
  1. El Confidencial, 26-11-2014.

miércoles, 26 de noviembre de 2014

La No Política

Principales titulares de hoy;

Mas propone una lista única para alcanzar la independencia en año y medio
  • La candidatura estaría formada por partidos, sociedad civil y expertos. La lista, si lograra mayoría absoluta, negociaría con el Estado y la UE. El president se ofrece a encabezar la candidatura «o a ser el último»

Durante el Pleno de la Cámara Alta, los senadores de CiU muestran unos carteles
  • Se autoinculpan del 9-N;
  • El presidente ha recalcado que jamás ha dado instrucciones a la justicia; «Y si no se lo creen, pregunten a la fiscalía»

PP: «Pedro Sánchez sufre el síndrome de la coleta»
  • Sánchez dice que «rectificar es de sabios» y defiende lo contrario que Zapatero;
  • El líder socialista lo cree necesario para «recuperar la credibilidad perdida»;
  • Manuel Chaves y Valeriano Gómez rechazan «renegar del pasado».

Los 100.000 euros que dio el PSOE a José Blanco para pagar su abogado fueron a fondo perdido

  • Pedro Sánchez ordenó aclarar si la ayuda otorgada fue sin condiciones;
  • Tras las consultas hechas, no reclamará que devuelva el dinero.

Pablo Iglesias defiende el «honor» de Tania Sánchez
  • acusa de «machismo» a la periodista que le pregunta.

El Papa encandila a Pablo Iglesias 
  • Ha elogiado reiteradamente a través de su cuenta de Twitter las palabras de Francisco;
  • «Bergoglio ha hecho un discurso valiente que se aparta de la línea de Wojtila y Ratzinger».

Un tremendo cansancio me impide comentar los titulares. Solamente añadiré que en ninguno de ellos encuentro valor añadido político alguno. Porque si esto es la política con la que nos benefician sus máximos responsables (chamanes de las tribus, hechicero de la oposición y promesa futurible, aún en pañales, todavía con un sorprendente cheque en blanco), mejor que nos olviden. Hoy, no he encontrado ni un solo titular dedicado a asuntos realmente importantes para la ciudadanía, a los asuntos para los que les hemos delegado nuestra representación, entre los que destacan el paro, la corrupción, el envejecimiento de la población, la diáspora de cerebros y cerebritos, la deuda pública, etc. Qué nivelazo de politicos. Qué poca Calidad (hoy hablar de Excelencia es un atentado a la inteligencia).

NOTA: La ausencia de noticia (que la hay) sobre el «pequeño» Nicolás es deliberada. Al final, resultará, por comparación con el resto, ser el único «grande». Qué triste.

domingo, 23 de noviembre de 2014

Errejón, Corrupción y Medición

Son los tres términos que vamos a relacionar. Veamos cómo:

Errejón:

Doctor e Investigador en Ciencia Política, hoy número dos y responsable de la Secretaría Política de Podemos, autor del libro «¡Ahora es cuándo, carajo! Del asalto a la transformación del Estado en Bolivia». Barcelona: El Viejo Topo, actualmente en el candelero mediático por las presuntas irregularidades en la (in)ejecución y disfrute de un contrato firmado el 17 de Marzo con la Universidad de Málaga en el que se estipula una dedicación presencial en el Departamento de Derecho Financiero, Economía Política y Filosofía del Derecho, de 40 horas semanales, especificando incluso el horario (de 8 a 16 horas), durante nueve meses (hasta 16 de Diciembre), por el que cobra 1.825 € mensuales.   

Corrupción:

Habida cuenta que:
  1. El Director e Investigador principal del Proyecto, Alberto Montero, además de profesor de Economía Aplicada en la Universidad de Málaga, es miembro del Comité de Dirección Política de Podemos y vicepresidente de la Fundacion CEPS, donde Errejón es vocal;
  2. El susodicho Director es también el redactor de las condiciones de la convocatoria pública, sobre las que declara «Yo pido un doctor en Ciencias Políticas, con experiencia en análisis de políticas públicas, y ya no tengo que mirar más porque es el único que se presenta, y lo propongo; si me dices que se presentaron otros con los mismos méritos y yo elijo a Errejón, pues vale, pero es que no había más»;
  3. La propia rectora de la Universidad de Málaga declara que «un perfil muy particular el que se necesitaba, un doctor en Ciencias Políticas que tenga experiencia en la Administración Pública y con temas de vivienda»;
  4. La presidenta de Andalucía se sorprende de «que para una plaza de celador se presenten miles de licenciados y que para un contrato de este tipo sólo se haya presentado una persona»;
  5. La firma del detallado y preciso contrato (como debe ser) se produce a dos meses de las elecciones europeas, evento que el universitario y bien formado e informado firmante podía suponer que le ocuparía full time, como prueba el hecho de que fue nombrado Director de Campaña (donde, por cierto, lo hizo muy bien);
  6. Errejón sólo ha pisado Málaga para este asunto en dos ocasiones, absorbido por sus tareas en Podemos;
  7. Las reiteradas declaraciones justificativas con las que nos han obsequiado los protagonistas, entre las que destacan «se pone un horario estándar y se adapta», «no necesita hacer trabajo de campo, son estadísticas sobre vivienda en Andalucía, España o Europa, y lo puede hacer desde Madrid o desde donde sea, incluso allí ha tenido acceso a bases de datos y archivos que aquí no podemos», (Director  del Proyecto) o «los resultados de mi trabajo como investigador de la Universidad de Málaga son públicos y pueden ser fiscalizados» (Errejón) nos suenan un tanto huecas;
  8. La propia Universidad de Málaga ha abierto un expediente informativo ante la posibilidad de que Errejón, haya incumplido sus obligaciones laborales y vulnerado la Ley de Incompatibilidades como personal laboral de investigación en un proyecto para el que está contratado;
  9. La ejemplarizante posición en la que, por responsabilidad solidaria, le ha situado el discurso politico de Podemos, martillo pilón de toda casta y corrupción, le exige una dosis extra de sensibilidad con los recursos públicos;
  10. Con independencia de otras consideraciones y de las adhesiones inquebrantables y acusaciones de persecución política con las que se han pretendido justificar, la suma de los puntos anteriores —que nos atrevemos a calificar de hechos— huele bastante mal.
Concluimos que, en nuestra humilde opinión, estos hechos, vistos en su conjunto, nos permiten clasificarlos como corrupción de baja intensidad, con un importe total de 16.426 € (1.825 € x 9 meses), de los que, en aras de la rigurosidad ética y matemática, detraeremos noviembre y diciembre, meses que suponemos no se han cobrado, lo que la deja establecida exactamente en 12.775 € (brutos).

Medición:
Control de la corrupción (ojalá fuese tan fácil)

Habida cuenta que:
  1. La omnipresente corrupción imperante y su difusión cotidiana por los medios ha ejercido un efecto anestesiante sobre la sociedad, lo que la incapacita para apreciar la verdadera dimensión cuantitativa del saqueo a los recursos públicos;
  2. El euro, por su empleo generalizado, ha dejado de representar una unidad de medición de la corrupción suficientemente significativa;
  3. Está universalmente aceptada la bondad de facilitar a los simples mortales la comprensión de magnitudes inconmensurables o exageradamente elevadas, mediante lo que se ha venido en llamar «unidades reducidas»;
  4. El valor absoluto de una «unidad reducida» se debe situar en un rango tal que, por pequeña (caso del euro), no alcance valores extremadamente elevados, y por grande (supongamos, un Bárcenas), no produzca resultados fraccionarios.
Concluimos que el «errejón» (símbolo en estudio) puede ser una unidad reducida satisfactoria que permita, de una forma precisa, hacerse una idea rápida e intuitiva de la magnitud de las innumerables corrupciones a las que asiste con estupefacción la ciudadanía, como muestran los siguientes ejemplos (El Economista, enero 2013) (1):

  • Desde el año 2.000, los quince casos más importantes: 500.117 errejones (2);
  • ERE's: 70.450 errejones;
  • Gurtel: 15.734 errejones;
  • Palma Arena: 7.828 errejones;
  • Pretoria: 3.522 errejones;
  • Millet: 2.740 errejones;
  • Bárcenas: 1.722 errejones;
  • ITV's, Malaya: 783 errejones;
  • Noo's: 642 errejones.
Todo lo cual nos reafirma en dos cosas: a) la utilidad del indicador y b) su condición, anteriormente apuntada, de corrupción «de baja intensidad», o, expresado en palabras del pueblo llano, corrupción más propia de un trilero aficionado que de un corrupto que se precie. Esperemos y deseamos que se trate de un simple desliz, puntual y no repetitivo.

Notas:
  1. Con esta excepción, y en contra de nuestra costumbre, en este artículo no se hace referencia a las fuentes de los hechos relatados por dos motivos: el primero es que han tenido tal difusión y coincidencia en su textualidad que creemos difícil su refutación, al margen de que lo que importa (o les debería importar a los afectados y posibles agraviados) es la percepción de los hechos por parte de la ciudadanía no deslumbrada; el segundo es que nos hemos querido mantener en la línea de Podemos, caracterizada por un discurso difuso y generalista (ver «Mucho Qué, poco Cómo») que, por el bien de la ciudadanía en su conjunto (incluso los deslumbrados) deseamos se concrete lo antes posible.
  2. Según El Economista, cinco plantillas del Real Madrid.