Si visita este blog por PRIMERA VEZ, le recomendamos leer EN PRIMER LUGAR Empezando por el principio.

Mostrando entradas con la etiqueta Requisitos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Requisitos. Mostrar todas las entradas

miércoles, 27 de junio de 2018

¿869.000?


Pocas veces uno de mis artículos se ha nutrido casi al 100% del “corta y pega”. Esta es una de ellas¹.
NOTA: Los atareados o impacientes pueden pasar directamente al enumerado final. No se perderán gran cosa.

El PP se ha considerado siempre el partido con una base más fuerte de España y uno de los más potentes de Europa. Los populares presumen de tener 869.000 militantes. Pero solo 66.384 podrán votar en las primarias que se celebrarán el próximo 5 de julio para elegir al nuevo presidente del partido”.
“Para poder acudir a las urnas hay que estar al corriente de pago de las cuotas y haberse inscrito a tal efecto antes de las 14.00 horas de ayer. Solo el 7,6% de los afiliados al PP cumplen con estos requisitos, según los datos provisionales facilitados esta tarde por el partido” (La Vanguardia).

“Según datos de la CDU, el número actual de militantes se sitúa en los 435.300, mientras que hace diez años el partido tenía 560.000 afiliados”.
“El secretario general del partido, Peter Tauber, destacó a este respecto que la totalidad de esa militancia paga puntualmente sus cuotas, salvo muy contadas excepciones -en situaciones de acusada precariedad- y que en esos casos su aportación corre a cuenta de la agrupación local correspondiente” (La Vanguardia).

“Las advertencias de la exsecretaria general y hoy candidata Dolores de Cospedal de que más del 90% de los militantes no estaba al corriente de pago, y la del vicesecretario Martínez Maíllo de que sería menos de un 10%, no auguraban nada bueno. Y los datos lo han corroborado” (El Confidencial).

“En 2015, el PP presentó en las elecciones municipales a 61.986 personas. Todos ellos alcanzan casi el número de afiliados que escogerán el próximo 5 de julio entre los seis candidatos a la Presidencia del partido”.
“En los congresos autonómicos de hace un año, donde por primera vez se ofreció a las bases del partido la oportunidad de pronunciarse, prácticamente se apuntaron los mismos, 64.305”.
“En cambio, a la ex ministra Dolors Montserrat, que es portavoz de la candidatura de Cospedal, le pareció que son «muchísimos»”.
García Hernández plantea que directamente se elimine el requisito de la inscripción previa” (El Mundo).

Maillo ha incidido en que el hecho de que sólo entre el 6 y el 10% de los militantes se haya inscrito para votar en la primera vuelta de las primarias no significa «que el resto no exista»”.
“La despreocupación de Maillo ante la baja participación no es nada comparada con la que ha exhibido el portavoz ‘popular’ en el Congreso, Rafael Hernando, para quien si los militantes no quieren votar es porque están «tranquilos», saben que el proyecto del PP «no está en peligro» y están convencidos de que cualquiera de los aspirantes es mejor que el socialista Pedro Sánchez. «Tenemos unos candidatos excelentes, todos mejores que los que se sientan en el Consejo de Ministros», ha dicho Hernando. A partir de ahí, cree que los afiliados son «libres» de decidir si votan o no y por eso no le preocupan las cifras de participación y la diferencia con ese censo de los 800.000 militantes que el partido aseguraba tener. «Me da igual la participación –ha zanjado–. El PP tiene un partido unido y sus militantes no están soliviantados en esta situación. La tranquilidad es total y absoluta»” (República.com).

Maillo ha atribuido esta baja estimación a que los afiliados del partido «no están acostumbrados al proceso que se abre en la formación para elegir presidente» y ha reconocido que la cifra de participación «puede resultar llamativa» En todo caso, considera que "habría que preguntar al resto por qué no quieren participar".
“La mayoría prefiere apoyar al partido con su voto en las elecciones o asistiendo a actos, pero no quiere «tener el compromiso de tomar la decisión» de votar a uno u otro aspirante” (Europa Press).

Y para terminar, un destilado de los recortes anteriores²:
  • El PP dice tener 869.000 militantes (España: 46 millones de habitantes).
  • La CDU dice tener 435.300 militantes (RFA: 87 millones de habitantes).
  • Para poder votar hay que estar al corriente de pago y haberse inscrito.
  • La exsecretaria general y hoy candidata Dolores de Cospedal advierte de que más del 90% de los militantes no está al corriente de pago (ya es gordo que una exsecretaria general admita eso sin sonrojarse).
  • El secretario general de la CDU destaca que la totalidad de la militancia paga puntualmente sus cuotas.
  • En 2015, el PP presentó en las municipales a 61.986 personas (sería de esperar que todos estos candidatos, si son afiliados, estén al corriente de pago y se hayan inscrito).
  • En los congresos autonómicos de hace un año, se apuntaron 64.305.
  • Solo 66.384 (7 de cada 100) podrán votar en las primarias del 5 de julio (es decir, han pagado y se han inscrito. ¿Serán siempre los mismos?).
  • Maillo ha afirmado que esto no significa que «el resto no exista» (se pone trascendente; ya estamos a vueltas con la existencia).
  • También afirma que «no están acostumbrados al proceso» (¿folklore?, ¿costumbrismo?).
  • Y que no quieren «tener el compromiso de tomar la decisión» de votar a uno u otro aspirante (caramba con los afiliados).
  • A la ex ministra Dolors Montserrat le parece que son «muchísimos» (una opinión superlativa).
  • García Hernández plantea que se elimine el requisito de la inscripción previa (muerto el perro, se acabó la rabia).
  • Rafael Hernando asegura que los militantes no quieren votar porque «están tranquilos» (eso seguro, en su casita) y saben que el proyecto del PP «no está en peligro» (eso, por lo menos, es discutible).
  • También afirma que le da igual la participación (prepotente suficiencia) y que la tranquilidad es total y absoluta (será la suya, claro).
Bueno, ahora que cada cual extraiga sus propias conclusiones³. A mí solo se me ocurre una: ESPERPÉNTICO. Supongo que Rajoy, al observar desde Santa Pola cómo ha dejado el partido, estará ojiplático (o no).

NOTAS:
  1. Cada mañana me hago un repaso de los periódicos on-line, por lo que esta operación (el “corta y pega”) no me representa mayor esfuerzo, habida cuenta (es de ley reconocerlo) de que dispongo de bastante tiempo.
  2. Los hechos puros y duros (subrayados y cursiva son aportes propios).
  3. Parece que el 28 (mañana) se comunicarán los datos revisados definitivos. Esperemos que el espectáculo no supere el de hoy. Yo no he podido esperar.

sábado, 14 de diciembre de 2013

NC12 - 3.300 Super Presidentes :-(

Uno de los 3.300
Hoy la fría noticia supera toda mi capacidad imaginativa, hasta el punto de que, incapaz de extractar, me veo forzado a transcribirla en su totalidad (los resaltados y los subrayados son míos):

11-12-2013 (El Mundo. Carlos Segovia)

Más de 3.300 empleados de las empresas públicas tienen mejor sueldo que el de Rajoy.

Más de 3.300 trabajadores de empresas del Estado ganan más que el presidente del Gobierno, según el informe que el Tribunal de Cuentas ha remitido al Congreso de los Diputados. Éste es el número de trabajadores de empresas públicas dependientes de la Administración Central con una retribución bruta anual de más de 90.000 euros.

El sueldo de estos miles de empleados del sector público empresarial contrasta con los 75.000 euros brutos que ingresa oficialmente al año Mariano Rajoy.

El órgano fiscalizador señala también que a cierre de 2011, el último ejercicio analizado, existen 11.672 empleados adicionales de empresas públicas que ganan como media entre 54.000 y 90.000 euros. Según sus conclusiones, el sector público empresarial estatal destina cada año más de 5.000 millones de euros a los más de 190.000 trabajadores de su sector empresarial, lo que supone una retribución media de 33.600 euros, que hay que comparar, según el Tribunal de Cuentas, con los 22.800 euros del salario medio general en España (incluidos funcionarios y sector privado). «Esta diferencia se debe, fundamentalmente, a que muchas de las entidades del sector público empresarial estatal tienen entre su personal una alta proporción de plantilla con titulación universitaria, cuyas retribuciones elevan la media general», justifica el informe.

El grupo Aena presenta la retribución media más alta en su plantilla, con 57.300 euros de media bruta anual en 2011, aunque en este caso, se tiene en cuenta «el colectivo de 2.400 controladores aéreos», cuyas retribuciones «han contribuido a elevar la media». Sigue en la clasificación la Corporación RTVE, con 47.800 euros, pero el Tribunal resalta que el 40,9% de su personal son titulados superiores. En tercer puesto aparece Renfe, con un sueldo medio bruto de 46.800 euros, incluido «el colectivo de maquinistas que, aunque no pertenece a la categoría profesional de titulado superior, percibe unas retribuciones superiores a la media general». El 22,5% del personal del grupo ferroviario es titulado superior. Algo menos, el 18,9% dispone de esa titulación en el grupo de astilleros Navantia, donde el sueldo medio es de 43.700 euros.

El informe fiscaliza el grado de cumplimiento del solemne anuncio del entonces presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, de que se iba a acometer una racionalización del sector público empresarial, con extinciones de sociedades públicas y reducción de su número de consejeros y directivos dentro de un plan de austeridad. El resultado de aquel plan es desolador, según las conclusiones del Tribunal de Cuentas, y muestra la resistencia del propio sector público empresarial a afrontar cambios. El informe dedica un capítulo a analizar «entidades con un nivel de actividad reducido» y destaca cinco (ver gráfico adjunto) «con una cifra de negocios igual a cero» pero «con una plantilla de entre uno y 11 empleados». «En todas ellas existía un consejo de administración con un número de miembros similar o superior al de sus trabajadores y que eran retribuidos por la asistencia a sus reuniones». Y además, en el último año fiscalizado, registraron pérdidas.

El Tribunal de Cuentas llama la atención sobre Rumasa S.A. creado tras la expropiación del imperio de Ruiz Mateos en 1983 y que «se centra principalmente en la gestión del archivo de documentación de ese proceso, en el seguimiento de los procedimientos judiciales abiertos, así como en la realización de inversiones en deuda pública, que a finales de 2011 presentaban un saldo de 151,87 millones de euros».

En Rumasa S.A. trabajan, según el informe, nueve personas con una retribución media de 66.000 euros. Sin embargo, los miembros del consejo de administración son 12, con un reparto total de dietas de 117.000 euros. En 2011, Rumasa perdió 1,5 millones.

También destaca Infraestructuras y Equipamientos Hispalenses, creada en 1990 con motivo de la celebración de la Expo de Sevilla. Actualmente «su actividad consiste en la gestión de su escasa tesorería y en la propiedad del 30% del estadio Olímpico de Sevilla». El actual Gobierno ha aprobado que sea absorbida por la Sociedad de Gestión Inmobiliaria de Patrimonio, pero en 2011 daba empleo a cuatro personas, con una retribución media de 61.000 euros, tutelados por media docena de miembros del consejo de administración. Perdió ese año 387.000 euros.

La Sociedad de Gestión del Proyecto Aletas se creó en 2007 para gestionar obras y servicios en Puerto Real (Cádiz) pero «por problemas medioambientales carece casi de actividad». Dispone de 20 millones de euros en tesorería y cuenta con un empleado retribuido con 120.000 euros. Se trata, según el Registro Mercantil, de Carmen Rodríguez Ares, inspectora de Hacienda que fue subdirectora general cuando era ministro de Trabajo Manuel Chaves. El consejo de administración de esta sociedad reúne a 12 personas que cobraron 88.000 euros en dietas en 2011. Lo preside la subsecretaria de Hacienda, Pilar de Platero. La entidad perdió 216.000 euros.

El Tribunal de Cuentas concluye que Zapatero alcanzó un ahorro de apenas 331 millones en 2011. De 243 entidades empresariales causaron baja 42, un 17%, y actualmente el Tribunal de Cuentas afirma en su informe que hay aún «23 sociedades mercantiles con un nivel de actividad significativamente reducido, resultando, por tanto, cuestionable la conveniencia de su permanencia en el sector público empresarial estatal».

¡¡¡ Joder !!! Sobran más palabras.

No Conformidad sí, pero ¿contra qué? ¿Qué requisito se vulnera? ¿Qué compromiso se rompe? Probablemente ninguno que sea evidenciable objetivamente ni que esté reflejado explícitamente en programa o documento alguno. Pero representa un atentado al sentido común y a nuestros bolsillos. Porque, abstracción hecha de la capacidad o incapacidad de los Presidentes del Gobierno para ejercer su cargo, resulta ofensivo y abracadabrante que existan empresas públicas con más consejeros que empleados —supongo que se aconsejarán a sí mismos—, que 3.300 apesebrados reciban de nuestros impuestos más alfalfa que el Presidente y que éste y los anteriores, lo toleren. Y que nosotros, los sufridos paganos, también.

Porque nadie debería cobrar más que el Presidente. Y hoy, aquí, ahora, analizando esta No Conformidad, no me importa lo que cobre, su (in)competencia ni lo que (no) haga.

jueves, 3 de mayo de 2012

Objeto, Alcance y Clientela

Cuando, al analizar la Calidad y la Excelencia Política, asimilamos sus actividades con la Empresa, establecimos las excepciones aplicables a la acepción más usual del término (Empresa privada), la cual es la que se asume en el blog empresarial:

“Unidad de organización dedicada a actividades industriales, mercantiles o de  prestación de servicios con fines lucrativos (RAE, el subrayado es mío)

También, en el contexto del blog, definíamos la Política como “el conjunto de acciones ejecutadas por las personas que la ejercen”.

La combinación de ambas definiciones es la que nos permitía establecer como Sujeto político a las organizaciones (Gobierno, Partidos, etc.) responsables, por tanto, de las acciones ejecutadas por las personas (los “políticos”) que las componen.

Viene ahora al pelo comentar la primera acepción del RAE para Empresa: “Acción o tarea que entraña dificultad y cuya ejecución requiere decisión y esfuerzo”. No lo dudamos. Les compadecemos y si a la definición le añadimos “no lucrativa”, la clase política nos empieza a parecer hasta simpática.

Bromas aparte, extrapolemos el Objeto de la Empresa (conseguir la satisfacción de los requisitos, necesidades y expectativas de los clientes y partes interesadas) a la Política (obviamente, en el caso de la Empresa privada, los accionistas son parte interesada por estar “interesados” en obtener beneficios),

La descripción detallada del significado genérico y la inter-relación entre los cinco términos resaltados en verde se encuentra en las entradas del blog empresarial “Necesidades y Expectativas” y “Cumplir o No Cumplir”. (si no los ha leído, o no están frescos en su memoria, le recomendamos tenerlos a mano). Por lo tanto, sólo nos queda extrapolar su aplicación al ámbito de la Política (se presenta una relación no exhaustiva a modo de ejemplo):

  • Requisitos: Presupuestos generales, Programas electorales, Estatutos y cualquier otro documento público que establezcan sus compromisos.
  • Necesidades: Las básicas establecidas en la Constitución (vivienda, educación, salud, trabajo, etc.).
  • Expectativas: Oportunidades de mejora personal y familiar, igualdad de oportunidades, confianza en la función pública, transparencia en la gestión, ausencia de paternalismo, comunicación veraz e inteligible, consideración, oposición constructiva, etc.
  • Clientes: La sociedad, dividida en electores (reales y potenciales) y simpatizantes (reales y potenciales).
  • Partes interesadas: Afiliados y empleados o funcionarios (no afiliados) de cualquier ente público.

Ahora, sustituyan, en el Objeto de la Empresa, los cinco términos resaltados y ya tenemos el Objeto y Alcance de la Política. Queda un poco largo, pero está bastante ajustado a lo que debería ser.

A partir de ahora, reflexionaremos sobre su cumplimiento mediante el comentario (evidentemente subjetivo) de sucesos extraídos de la realidad cotidiana.

martes, 1 de mayo de 2012

No Calidad, No Excelencia

Nada más terminar la entrada anterior, escucho por la radio un fragmento de la intervención de un destacado miembro del Gobierno en la tribuna pública por excelencia (observen, "por", no “de” excelencia”), es decir, el Congreso de los diputados (subclase principal de “políticos”), al cual le ha correspondido el dudoso honor de inaugurar las reflexiones de la actualidad política como un exponente claro de No Calidad y No Excelencia y como ejemplo, también clarificador, de la anterior entrada.

Quiero también dejar patente que, al considerar como sujeto de la Política un ente colegiado (en este caso el Gobierno), nunca personalizaré el objeto de la reflexión ni identificaré a la persona responsable (aunque, probablemente, el lector lo identificará fácilmente). Sólo queda declarar mi compromiso de rigor y fiabilidad en el “suceso” comentado.

Pues bien, en el ámbito de un debate económico, en el cual se estaba informando de una futura subida de impuestos (en concreto del IVA), el miembro del Gobierno en el uso de la palabra, evitó de forma ostensible mentar a “la bicha” y, en referencia a la misma, aclaró a quien le escuchase (tal y como yo lo veo, y como lo debería ver él, a todo el país) que de lo que se trataba era de “modificar la estructura impositiva del consumo”.

Olvidémonos de pequeñeces tales como “incumplimientos de programa”, “vulneración de las declaraciones de la semana pasada”, “lo quieren destruir todo”, etc. etc. blandidas por los partidos de la oposición, las cuales merecerían indudablemente su propia reflexión (en especial la última, cuyo subrayado resalta su gran carga filosófica) y veamos porqué considero este “suceso” un ejemplo negativo:

Si el objeto de la Política es procurar satisfacción a su clientela (y yo me considero parte de ella), tras escuchar esta frase me he sentido profundamente insatisfecho. No me he molestado en investigar un posible incumplimiento de los requisitos de su programa electoral o de gobierno. No ha sido preciso. Lo que se han vulnerado han sido mis necesidades y mis expectativas,

  • Necesito (necesitamos) entender fácilmente los mensajes políticos sin tener que traducir eufemismos al lenguaje normal y cotidiano.
  • Deseo (deseamos) que no se me(nos) trate como un(unos) disminuido(s) intelectual(es) al(a los) que no le(s) conviene escuchar la realidad pura y dura.

Creo que la Política (con mayúscula) debería ser objetivamente sensible a estas necesidades y expectativas (nada subjetivas) de toda la sociedad y hacerlas suyas. En este caso, no lo ha cumplido.

Continuará (también hablaremos de la oposición)…

Calidad y Excelencia política

Una vez realizadas las presentaciones y planteado el objeto del blog, vamos a dedicar esta entrada a discutir la profunda diferencia conceptual existente entre estos dos términos y las particularidades que presenta su aplicación en el espinoso ámbito de la política.

En el blog dedicado a la Empresa ya hemos analizado el significado genérico de ambos términos y hemos establecido que la Calidad es eficacia y, de forma un tanto simplificadora, que la Excelencia es eficiencia. También hemos concluido que, en este ámbito, ambos términos se han empleado de forma tan superficial y rutinaria que han quedado prácticamente vacíos de contenido.

La primera puntualización que debemos hacer es que nos vamos a referir a la Calidad y la Excelencia de “los políticos”, dejando muy claro que el entrecomillado no tiene ningún carácter peyorativo ni pretende encasillarlos en clase o casta alguna. Se trata de enfatizar que son los sujetos (tómese el término en su acepción culta “asunto o materia sobre el que se habla o escribe” y no en la peyorativa “persona despreciable, gente de poca monta”. En ambos casos, RAE dixit) que “hacen” la política (lo que me pedía el cuerpo era haber escrito “ejecutan” pero, con total seguridad, se habría malentendido).

NOTA: La verdad es que no sé si ha sido una buena idea clarificar tanto el tema. Si se han perdido, intenten leer de nuevo el párrafo anterior sin los paréntesis.

Pues bien, una vez reducida la política al ámbito personal, resulta del todo punto poco práctico (además de imposible) orientar mis reflexiones a todos los políticos (con nombre y apellidos) responsables directos o indirectos de los sucesos (tómese también “suceso” en el mejor sentido de la palabra) que serán objeto de atención en el blog. Queda justificado así que el sujeto pase a ser colectivo, personificado en los entes que “hacen política”, con la condición de que sus miembros lo sean de forma voluntaria (nadie se hace “político” por obligación). Esto incluye al Gobierno, a las Autonomías, a los Partidos políticos, al resto de administraciones públicas y a los entes subvencionados. En resumen, a todos los que viven (total o parcialmente) del erario público.

A todos ellos, les aplicaremos el tratamiento de Empresas (de hecho lo son, aunque a muchos no les guste o, mas bien, no les convenga). Por lo tanto, todo lo planteado en Calidad y Excelencia empresarial les es aplicable, con las siguientes excepciones:

  • Sus requisitos son los Presupuestos generales, los Programas electorales, los Estatutos y cualquier otro documento público que establezca sus compromisos con los clientes.
  • Sus clientes siempre son la sociedad en su conjunto, de la cual (como cualquier Empresa que se precie) aspiran a la satisfacción de sus necesidades y, si hablamos de Excelencia, de sus expectativas.
  • Por último, por su condición de públicas, quedan exentas de la obtención y reparto de beneficios personales (tema indudablemente espinoso).

Esto es Calidad y Excelencia Política (si todo lo anterior se cumple, la “política” se ha ganado la mayúscula).