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sábado, 30 de junio de 2018

Sinvergüenzas

Sinvergüenza
  1. adj. Pícaro, bribón. U. t. c. s.
  2. adj. Dicho de una persona: Que comete actos ilegales en provecho propio, o que incurre en inmoralidades. U. t. c. s.
  3. f. Perú. Desfachatez, falta de vergüenza.
Hablamos del pasteleo para proponer un candidato a presidir RTVE. Los pasteleros, acepción 2. Los candidatos, acepción 1. Todos ellos se conducen con la acepción 3 (en Perú, aquí y en la China).

 Pasen y lean:

«Andrés Gil, el actual redactor jefe de Política de 'eldiario.es' fue sugerido por Pablo Iglesias, y Pedro Sánchez, que todavía estaba en el Consejo Europeo en Bruselas, terminó aceptando».
...
«es un colaborador habitual de 'Fort Apache', la tertulia política de Hispan TV que presenta Pablo Iglesias, con el que además Gil mantiene una relación de cierta amistad».
...
«En la formación morada aseguran que es algo "transitorio" que necesita además contar con el resto de grupos parlamentarios para evitar que la televisión pública "sea un aparato de propaganda del partido que gobierne"» 😂😂😂 (El Confidencial).

Por si acaso, no vaya a ser que...
«Andrés Gil ha decidido llevar a cabo un barrido de su cuenta de Twitter, cuanto menos, importante: el pasado viernes 22 de junio, borró de su cuenta 13.885 tuits. O, lo que es lo mismo, pasó de tener un histórico de 14.073 a tener solo 188» (El Confidencial).

«Por su parte, Ana Pardo de Vera, directora del diario Público, también borró miles de mensajes de su perfil de Twitter, en concreto, 21.251» (ABC).

«La periodista comienza su explicación revelando que el primero que le da la noticia es el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, quien le cuenta que ha alcanzado un acuerdo con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, para que los nombramientos de RTVE “dependan” de Podemos» (La Vanguardia) (Twitter).

La guinda:

«Sánchez pide a las fuerzas políticas "responsabilidad y generosidad" para llegar a un acuerdo sobre RTVE» (Público).

Solamente resta añadir que ni en eldiario.es ni en Público aparece referencia alguna al borrado de tweets de sus "candidatos".

¿Se podrá ser más sinvergüenza en todas y cada una de sus acepciones? Desgraciadamente, a la hora de valorar la Calidad de estos comportamientos, debemos aceptar que es máxima. Recordemos que se entiende por Calidad el grado de cumplimiento de los requisitos establecidos, en este caso, por los "pasteleros", y que estos requisitos (conseguir provecho propio) se han cumplido con creces.

En cuanto al "candidato y candidata", su conducta resulta más difícil de calificar, aunque por la celeridad y premura con la que han hecho desaparecer la ingente cantidad de tweets se les ha de reconocer, como mínimo, en esta tarea específica, una gran eficacia. Me pregunto porqué lo han hecho. En cualquier caso, renegar de todo lo escrito hasta la fecha o no renegar pero curarse en salud ante un hipotético nombramiento no dice nada bueno de ellos. También buscan provecho propio. En mi opinión (y no solo por esto) quedan incapacitados para desempeñar un cargo público con equidad.

Imagino cual sería la reacción de Sánchez e Iglesias en el Congreso y los editoriales de eldiario.es y Público si Rajoy y Rivera hubiesen pasteleado la presidencia de RTVE ofreciéndosela al director de ABC o al redactor jefe de política de La Razón. Está visto que en política, una misma acción pasa de ser execrable a ejemplar en función del lado del espectro político que la ejecuta. Bienvenidos al escepticismo. Y pobre RTVE. Y pobres de todos nosotros.

jueves, 10 de mayo de 2018

Carta abierta a Jordi Pujol (2)

Quien me había de decir que te tendría que volver a escribir.

Parece ser que en la entidad privada Institució Cultural CIC existe una agrupación llamada “Els Amics de Jordi Pujol” que ha tenido a bien dedicarte un homenaje público el día 7 de los corrientes bajo el sesgado, justificativo y especializado título: “Reconocimiento a Jordi Pujol: Las raíces de una lucha, su obra política”. Y digo público por la amplia atención que le han dedicado los medios, algunos de cuyos estupefacientes titulares y enlaces relaciono a continuación:


Este insólito “reconocimiento”, acotado a una parte de tus “habilidades”, me ha llevado a rebuscar un poco en la nube y a descubrir otro homenaje realizado en febrero de 2009 por este mismo colectivo en el Hotel Majestic (el que dió nombre al famoso Pacto gestado en tu cena con Aznar en abril de 1996), lo que confiere a ambos homenajes una cierta pátina histórica, además de permitirme verificar que cuentas con una pequeña cohorte de incondicionales que, según fuentes, se establece entre cien y trescientos (lo que no está nada mal). Cierto es que en el primero nadie podía imaginar que cinco años más tarde excretarías el presuntamente exculpatorio comunicado de la vergüenza, aunque esto es precisamente lo que hace interesante resaltar algunos aspectos de su contenido, algo que también haré después con el segundo.

Interesante resulta que entre los asistentes se encontraban tus, en sus propias palabras, “grandes amigosAlavedra y Prenafeta, ambos de infausto recuerdo por su posterior enjuiciamiento y condena por corrupción en el caso Pretoria y su confesión de haber mantenido cuentas en el extranjero. Toda una premonición. Y resulta también importante resaltar tus palabras en un discurso “improvisado” donde resaltaste “el valor de la seriedad” y admitiste que “a veces creo que podría haber hecho más por Cataluña”, esta última frase sorprendentemente precursora de tu “insatisfacción” expresada nueve años más tarde en el reciente homenaje. Tampoco se puede olvidar el panegírico del historiador Josep Térmens cuando afirmó que eras uno de los grandes personajes del siglo XX, y te pidió que escribieras un libro corto donde pudieses expresar tus ideas catalanistas y quedase plasmado tu bagaje. No sé si le habrás hecho caso. O si lo has hecho y lo tienes escondido en un cajón. Ah, se me olvidaba, a diferencia de ayer, asistió Artur Mas, por entonces líder de CiU.

Por lo tanto, nos encontramos ante un homenaje de “Els Amics de Jordi Pujol” que, por reiterado, no lo puedes calificar, como has hecho, de sorpresa. En cambio, yo sí. Me ha representado una sorpresa mayúscula. En primer lugar, por el impudor manifiesto que representa tu aceptación del homenaje y la consiguiente exposición pública, con el triste resultado de destapar de nuevo la caja negra (o metafórico ataúd, según se mire) donde muchos habíamos confinado y sellado (creíamos) la frustración y decepción causada por tu vómito de julio de 2014. En segundo lugar, al margen del subidón de ego proporcionado por la rendición de pleitesía escenificada en la ovación de tres minutos con la que fuiste recibido, por algunas de las palabras pronunciadas por ti y por alguno de los seis “ponentes” del acto, frases que a continuación destaco sin añadir comentario alguno, porque no lo merecen (ni lo necesitan, pues se comentan solas):

Personalmente me siento insatisfecho y dolido, conmigo mismo, no con el país” (tú).

Estamos en un momento en el que el viento del desierto amenaza con borrar todas las huellas que hemos dejado, pero debemos ser capaces de mantener las buenas huellas alcanzadas” (tú).

Hemos dejado huellas muy buenas para Catalunya, pero alguna no ha sido adecuada” (tú).

Quedará el legado de un gobernante ambicioso, preparado y con gran obra de gobierno que supo defender un nacionalismo catalán para lograr más aspiraciones y competencias” (Guiomar Amell).

Tendría lógica que Pujol escondiera parte de su fortuna en el extranjero, habida cuenta del destino trágico que sufren los presidentes de la Generalitat en manos de la represión española. Teniendo en cuenta que los presidents Macià, Companys, Irla, Tarradellas, Puig i Cadafalch y Puigdemont han acabado en el exilio, tal vez no era ético, pero la precaución era comprensible y realista” (Josep Maria Roig Rosich).

Reconozco el mérito y el valor de su obra de construcción del país” (Artur Mas, ausente).

Estarás contento de lo que has dicho y de lo que te han dicho. Yo no. Por favor, no me des más sustos. Vuélvete a meter en la caja negra.

Atentamente,
Yo.

lunes, 20 de julio de 2015

puta barata podemita hipócritas [sic]

Incluso en este tiempo de canícula en el que la preocupación por mantener el gasto de energía próximo al metabolismo basal aconseja, entre otras muchas medidas, no escribir para eludir el ímprobo esfuerzo de pensar siquiera, resulta imposible evitar dedicarle alguna atención al tema de hoy, probablemente anecdótico con la que está cayendo, pero ejemplo sintomático de una acción no corregida situada en los antípodas de la calidad y excelencia política. Tampoco es que el tema merezca demasiadas líneas, pero sirva tanto para dejar constancia del propio hecho y de sus reacciones como para mantener vivo el blog mientras el calor no afloje un poco.

Para que conste...

Hechos comentados (1):

1 - «Que dice esta puta barata podemita hipócritas. Lo que pasa es que llevabais cuatro años sin robar y sis colocar a dedo a todos los lamepollas del psoe» (José Luis Valladolid Lucas, alcalde de Villares del Saz por el PP, 18-07-2015 en su cuenta personal de Facebook).

La verdad es que recientemente hemos sido testigos de la entrada en el debate político de varias intervenciones no demasiado ejemplarizantes en las redes sociales de personajes (hoy) públicos, pero que, a diferencia de ésta, habían sido rescatadas de las catacumbas virtuales y del olvido real con algún que otro bastardo motivo, político, por supuesto, realizadas cuando estos personajillos eran simples “mindunguis” —como cualquier hijo de vecino, entre los que nos incluimos—, excretores de opiniones propias para el consumo exclusivo de sus seguidores virtuales. Ahora bien, éste no es el caso:

Resulta que las ha realizado el pasado sábado todo un alcalde en ejercicio (2), hecho diferenciador que les da una categoría infinitamente más deleznable que cualquier otro desliz virtual conocido. Y las hace en una cuenta con nombre y apellidos, lo cual, en sí mismo, debería ser objeto de loa y alabanza por lo que tiene de transparencia y valentía al no ocultarse bajo un avatar, pero en realidad, síntoma de profunda estupidez o, como mínimo, de inanidad intelectual, confirmada por el lenguaje soez (3), la lamentable ortografía y los errores tipográficos no disculpables por el medio (4) debido a la utilización de un acento correctamente, indicativo de una cierta preocupación por la formalidad.

2 - «Bueno vista la repercusión de mi desafortunado comentario pido perdón por mis palabras en ningún momento pretendia insultar a esta señora a sido producto de una confusion y de un mal dia.pido mil veces perdon» (el mismo sujeto, también en FB).

La verdad, no es que lo arregle demasiado: a) Pide perdón «vista la repercusión...», lo que nos hace inferir que con menor repercusión hubiese mantenido el «desafortunado» comentario; b) ¿a quién quiere convencer de que llamándola «puta barata podemita hipócritas [sic]» no la pretendía insultar?; c) ¿Quién se ha confundido, él o ella? y d) sin duda, el mal día lo ha tenido al mal escribir esta disculpa, todo un despropósito ortográfico (no olvidemos que se trata de todo un alcalde, al que se le debería exigir un mínimo de conocimientos o, en su defecto, que se abstuviera de exhibir sus carencias básicas, en el supuesto que las conozca, claro).  

3 - «El PP de Cuenca rechaza frontalmente este tipo de comentarios, por lo que la Comisión de Derechos y Garantías del PP conquense lo estudiará en los próximos días» (comunicado publicado por Europa Press).

A este enternecedor comunicado poco hay que añadir, más allá del abstracto y ambiguo «estudio» en los «próximos días». No se hernien que hace calor.

Comentarios generales

Vistos los hechos en perspectiva echamos en falta un pronunciamiento descalificador de alto nivel (digamos del Presidente del Gobierno) que resulte ejemplarizante. También hubiera valido (pero menos) el de algún capitoste del Partido Popular (digamos la Secretaria General o un portavoz), toma de posición que en el momento de redactar este artículo (20-07-2015, 13:05) no consta se haya producido. Y esta falta de posicionamiento, incluso de referencia, a este desagradable incidente protagonizado por todo un alcalde del PP, resulta del todo punto inaceptable y es la que nos hace calificar el asunto de ejemplo paradigmático de No Calidad y No Excelencia Política. No estamos hablando de un incidente futbolístico, donde se puede insultar, incluso agredir, impunemente al adversario ante los ojos de millones de espectadores sin que el entrenador o el presidente del club afeen la conducta al protagonista, perdiendo la ocasión de dar ejemplo a propios y extraños, en especial a la juventud, crisol de futuro, alentándoles a emular estas actuaciones porque «todo es gratis». Nos estamos refiriendo a la actividad política, foro público donde todos nos deberíamos ver representados y donde el (buen) ejemplo debería ser la norma. Pero esto es pedir peras al olmo. ¿Cobardía? ¿Sectarismo? ¿Indiferencia? ¿Escala de valores subvertida? Quizá la respuesta es sólo una: Política.

Lo sabido: la misma cosa es buena (silencio o sordina) o mala (rasgado de vestiduras) en función de quien la ejecute. Y así nos va: puta barata podemita (del psoe, por supuesto). Quedamos a la espera de otra del bando contrario. 

Notas:
  1. Los subrayados en las transcripciones literales señalan faltas de ortografía y puntuación y son propios.
  2. No emergente (del PP para más señas).
  3. A resaltar el hallazgo que representa el cambio del venerable y clásico verbo “chupar” por “lamer” en el calificativo dispensado a «todos los ...pollas del psoe», lo que a nuestro modo de ver expresa una cierta suavización del término (con este calor, pensemos en un polo), aunque el nombre del partido en minúsculas los ningunea.
  4. En las redes sociales, la economía tipográfica está normalmente admitida.

sábado, 11 de julio de 2015

Ausencias, Espantadas y Estampidas

Ha querido el destino que en el corto lapso de tiempo de una semana hayan trascendido dos informaciones relacionadas con nuestros senadores (ausencias) y europarlamentarios (espantadas), las cuales nos han llevado a complementar el tema de hoy con sus colegas, los diputados del Congreso, protagonistas clásicos de ambas, pero también de algunas famosas estampidas con lo que queda completamente justificado el título (referencias periodísticas en enlaces embebidos en el texto).

Por descontado, no vamos a analizar en detalle cada una de ellas, sino solamente intentaremos desmontar los pueriles argumentos con los que los interesados pretenden justificar estos despropósitos absolutamente impropios de una profesión  —que lo es— que cobra del erario público, es decir, de nuestros impuestos. 

Senado (ausencias)

El hecho incontrovertible es que el día 8 de julio a las 11:15 horas, en un pleno convocado a las 11:00, faltaban 212 senadores de los 266 convocados (un absentismo del 79,7%). ¿Se imaginan ustedes que sucedería si en una cadena de montaje sólo empezasen la jornada un 20% de los operarios? ¿O en el Corte Inglés? Resulta recurrente el debate de que la política no puede ser tratada como una empresa. Y nosotros nos preguntamos ¿porqué? Porque resulta que los defensores de este argumento son precisamente políticos. Y porque no tienen el menor interés de preguntárselo a sus patrones (llamémosles “pagadores”) que son (somos) la ciudadanía en general y los electores en particular. Pues claro que se les debe exigir lo mismo. Porque son trabajadores por cuenta ajena (la nuestra). No son autónomos, no trabajan para ellos mismos. Y resulta ofensivo que con la sangrante situación en que se encuentra el empleo (o el paro, como quieran) no tengan la más mínima sensibilidad para, en el peor de los casos, fingir interés por su trabajo, el cual, recordemos, es voluntario y, para lo que se lleva, bastante bien pagado. O sea, por lo menos, que se sienten, que aparezcan y luego, si quieren, que jueguen al Candy Crush, pero, por favor, no se dejen fotografiar.

Por si fuera poco, este lamentable hecho, se produce en un ambiente generalizado de crítica a la utilidad de la institución, calificada frecuentemente de “cementerio de elefantes”, refugio de políticos defenestrados por las urnas en elecciones autonómicas o municipales, en aplicación del cupo constitucional de libre designación por las autonomías. 

Y leemos justificaciones del siguiente tenor: «los ex presidentes autonómicos ocupen un escaño de designación territorial por su "experiencia" y porque conocen en profundidad sus respectivos territorios. "Su condición encaja muy bien con esta Cámara”» (Meritxell Batet, secretaria de Estudios y Programas del PSOE), «la experiencia de los ex presidentes es un "plus" que se debe aprovechar», «Entiendo que haya gente que crea que siempre lo nuevo es lo mejor, pero en política y otras profesiones la experiencia es un grado, el mérito hay que aprovecharlo y también la sabiduría que aporta haber estado gestionando una administración pública» (Rafael Hernando, portavoz del PP).

Formalmente impecable —en especial agradecemos darnos la razón con la equiparación de la política con «otras profesiones»—, pero se desmonta fácilmente si no aparecen en el tajo. Porque si no están, difícilmente podrán hacer valer su «experiencia», característica diferenciadora en la que coinciden curiosamente tanto el PP como el PSOE. Y que no se nos acuse de demagogia con el argumento de que no sólo se trabaja en el pleno, sino que también se hace en otros foros (por ejemplo, en las comisiones), porque cuando hay pleno, sólo hay pleno, no hay comisiones.

Parlamento Europeo (espantadas)

Aquí el hecho irrefutable es que el 9 de julio al menos 30 eurodiputados contrataron el vuelo de regreso de las 14 horas, habiendo otro a las 18:15, a pesar de que la convocatoria de la sesión finalizaba a las 17 horas. Es decir, a diferencia del caso anterior, en lugar de entrar tarde, salieron antes y se perdieron el debate y la votación —sólo 10 de los 54 votaron—. De nuevo, ¿alguien se imagina una cadena de montaje en la que 30 operarios de 54 dejen las herramientas y abandonen el puesto de trabajo cuatro horas antes? NO. El caso se salpimenta con algún que otro condimento relacionado con el presunto intento de Pablo Iglesias de retrasar el vuelo, algo posteriormente desmentido, pero que, en cualquier caso, resulta irrelevante. Se marcharon antes y punto. Buen sueldo, buenas dietas, viajes pagados, buena profesión y buenos patrones (nosotros).

Congreso (ausencias, espantadas y estampidas)

A éste le tocan todas, aunque reconocemos que en este caso hemos tirado de hemeroteca:  

La fábrica de nada (cuando no hay nadie).
En el Debate sobre el Estado de la Nación (segunda jornada, 25 febrero 2015, 9:15), al inicio de la jornada, sólo 50 de los 350 estaban presentes durante la intervención del PNV. Un absentismo del 86%, que supera al del Senado del jueves pasado. El día anterior, a las 19:56, finalizadas las intervenciones de Mariano Rajoy y Pedro Sánchez, asistimos a una espantada en toda regla que vació prácticamente el hemiciclo en una clara desconsideración hacia los grupos minoritarios (por descontado, respecto a nosotros, faltando de nuevo a sus obligaciones como profesionales bien pagados). Y qué decir de la famosa estampida de 31 de octubre de 2013. Sobran las palabras.

Conclusión

Siempre hemos defendido que en política la forma también es fondo. Lo realmente sangrante es que todo esto les tenga sin cuidado. Podemos entender que un futbolista le pegue un escupitajo a un contrario olvidando que con toda seguridad lo captará alguna cámara. No es por despreciar el nivel intelectual de los futbolistas, es situarlos en una escala valorativa absolutamente distinta (ni superior ni inferior) de la exigible a personajes también públicos que deberían ser más sensibles a su condición de representantes de la ciudadanía y al hecho de que, como mínimo, deben guardar las formas y dar ejemplo. Porque el hecho de no hacerlo relega a sus representados, que son los que les han elegido, a la condición de borregos insensibles, impresentables e indocumentados, con contadas excepciones, entre las que nos encontramos los no representados, los que no les votamos. Volviendo a la analogía futbolística, reparten a la luz del día y delante de focos y cámaras sus escupitajos metafóricos sobre el electorado, el cual, en su inmensa mayoría, los recibe con resignación, cuando no con agrado. Por eso no cambian.

Calidad y Excelencia Política en ausencias, espantadas y estampidas. Algo es algo.

Nota: Observen que, en el contexto del artículo, no nos importa lo más mínimo su producción, sea buena —sin duda, algo habrá— o mala. Nos importa que no vayan o que lleguen tarde, o que se marchen antes, ya sea pausadamente o en estampida. Nos importan las formas, la fachada, su insolencia e impunidad, su absoluto desprecio por los parados y por los que trabajan duro, la corrupción minimalista —o no tanto— que subyace en su actitud endógama, corporativista y tremendamente contagiosa estrictamente limitada al alcance del título. Lo de contagiosa, al tiempo. 

sábado, 27 de junio de 2015

«La Cultura ha ganado mucho»

A esta heterogénea, aperiódica e irregular galería en que se ha convertido el blog, resultado de la indigerible avalancha de temas merecedores de atención y de la inevitable tarea de selección meramente discrecional e intuitiva, llega un tema que ha despertado gran atención, alegría y consenso generalizado: la sustitución del Ministro de Educación, Cultura y Deporte.

¡Ufff, qué descanso!
Y lo vamos a tratar poniendo el foco, como siempre, en aspectos principalmente relacionados con la Calidad y la Excelencia, huyendo de los juicios de valor emocionales o generalistas tan al uso en el discurso político, aunque, en este caso particular, debemos reconocer la extensión unánime de la crítica negativa a todas las capas de la sociedad, sufridoras o no de la gestión del Sr. Wert, fundamentadas también de forma generalizada en un análisis racional de sus hechos. No vamos a ahondar pues en la vida y milagros, logros y fallos del sustituido ni en la oportunidad de su sustitución (1), sino en el hecho mismo, en la justificación dada por el sustituidor, el Presidente del Gobierno, y en la opinión sobre la misma del, hasta ahora, mano derecha o segundo de a bordo del Ministro saliente, el Secretario de Estado de Cultura. El contraste entre estos tres hechos es el que nos ha llamado poderosamente la atención.

Según el Presidente:

«... fue José Ignacio Wert el que le expresó su “deseo” de dejar el Ministerio de Educación y él lo “respetó” como una “razón personal” propia de “seres humanos”» (2).

En principio, el hecho de que todo un Presidente del Gobierno respete los deseos de uno de sus ministros no parece criticable, aunque resulta un tanto sorprendente que la decisión se justifique en «razones personales» propias de «seres humanos». Probablemente, con las razones personales, comentadas más adelante, había suficiente. No alcanzamos a verle explicación a la puntualización antropológica, más allá del más que obvio respaldo a la condición de humano de su ministro, en una respuesta subliminal, personal y subjetiva al tratamiento supuestamente inhumano al que ha sido sometido durante la totalidad de su mandato.

Manifiesta también que:

«Wert le había comentado hace tiempo su deseo de dejar el Ejecutivo para rehacer su vida personal con su actual pareja, que ha aceptado recientemente una oferta para un puesto ejecutivo en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), con sede en París» (2).

Estas son las «razones personales» aducidas, obviamente propias de «seres humanos» (3), sin entrar para nada en los rumores sobre la petición de destino, puerta giratoria o como queramos llamarla, como embajador ante la OCDE, también en París, por supuesto. No seamos malos.

Respecto a la urgencia de la sustitución:

«La nocturnidad la justificó por su apretada agenda estos días y bromeó: “A partir de ahora, lo haré a las 12 del mediodía”» (2).

Bromita impropia de un Presidente, puesto en evidencia por las expectativas de grandes cambios que él mismo había generado. La secuencia de hechos —diez de la noche, desde Bruselas, e-mail al Rey incluido— justificaba el interés de los medios y merecía otra respuesta.

Pasemos ahora a la opinión de un allegado:

Los dos, tan contentos.
«El secretario de Estado de Cultura, José María Lassalle, ha manifestado que el nombramiento de Íñigo Méndez de Vigo como nuevo ministro de Educación, Cultura y Deporte es "plenamente acertado". "La cultura de este país gana mucho", ha asegurado» (4).

Es decir, el colaborador en Cultura más próximo al sustituido considera «plenamente acertado» el cambio, y no contento con esto, remacha asegurando que «la cultura gana mucho». De nada sirve que más adelante le dore la píldora apelando a su «esfuerzo y dedicación ejemplar», lo dicho, dicho está. La lectura en pasiva de sus declaraciones nos dice que para el Secretario de Cultura, no cambiarlo hubiese resultado «plenamente desacertado» porque la cultura hubiese «perdido mucho». Vamos, menudo colaborador, el enemigo en casa (5).

La verdad, no comprendemos porqué el Presidente ha tardado tanto. O no se entera o es un incompetente de mucho cuidado. En cualquier caso, Coherencia, Política de alta gama, ejemplo de Calidad y Excelencia, todo en mayúsculas (por si no se nota, es broma).

Notas:
  1. En todo caso, la sociedad ya ha emitido su veredicto. Huelgan comentarios.
  2. El País, 26 junio 2015
  3. Razones que podríamos calificar de «instinto básico», propio también de no-humanos.
  4. El Economista, 26 junio 2015
  5. La verdad, tampoco comprendemos demasiado la apesebrada presencia de un alto cargo junto a alguien tan negativo para su función, ni porqué ha esperado a su defenestración para sincerarse. Pero éste es otro tema.

martes, 23 de junio de 2015

SÍ-SÍ

Pocas veces se habrán pronunciado palabras que vulneren de mayor forma la equidad que debería presidir la gestión de un político en su papel de presidente del gobierno, es decir, de TODOS los gobernados. No vamos a entrar en detalles tales como el contexto (ver artículo) o las frías cifras que respaldan su sesgada y partidista apuesta. No importan. Es el hecho de haberlas pronunciado lo que justifica nuestra repulsa y atención. ¿Qué se puede esperar de un presidente que se permite hablar en nombre de todos y que defiende sin despeinarse y con sonrisa de suficiencia solamente la opción de algunos?

«...nuestros aciertos y éxitos serán los del país, gobernamos para los 7,5 millones de catalanes».

«...trabajar por el sí-sí es hacerlo por todo el país, no por una parte, independientemente de si se está a favor o no».
El gato de Mas-Schrödinger, paradigma de la superposición política.

¿Podrá darse mayor incongruencia con menos palabras? (1) No es necesario ser politólogo ni experto en la pantanosa y confusa situación política del «país» sujeto de la inexcusable contradicción. Es que una afirmación como ésta no resiste el más mínimo análisis justificativo o exculpatorio desde cualquier punto de vista. ¿Qué más da que estemos en un blog de política? ¿O será ésta precisamente la escapatoria?

Probablemente ésta sea la explicación. Y si es así, viene a confirmar la escasa Calidad y nula Excelencia de nuestra minúscula política, fuente de nuestro irreversible escepticismo. Una política que solamente es mayúscula en su deterioro asintótico (2), en la que todo se permite con la única condición de que no te afecte a ti y en la que se da la perversión interesada y aceptada de que las decisiones y declaraciones no son buenas o malas por sí mismas, por su esencia, sino por quien las protagoniza. ¿Cómo es posible que la bondad de la misma cosa sea dependiente de quién (3) la ejecuta?

En alguna ocasión hemos dicho que los políticos son expertos en el arte de afirmar una cosa y la contraria. Hasta ahora entre ambas contradictorias afirmaciones acostumbraba a mediar un determinado lapso de tiempo (4), pero las frases que hoy comentamos representan el récord: han conseguido la simultaneidad, la superposición cuántica: defender una parte y a la vez el todo (supongo que la parte no defendida no estará demasiado de acuerdo).

La deprimente y conclusiva pregunta es si los hoy agraviados se sentirían igual en el hipotético caso que el presidente fuera de su cuerda y actuase de la misma forma. Nosotros lo dudamos. Para ellos, con toda probabilidad, adoptar esta posición sería un claro exponente de «justicia democrática». Y para los otros, lo contrario. Nosotros, en cambio, pensaríamos lo mismo. Ésta es nuestra desgracia.

Notas:
  1. Para no iniciados, lo del «sí-sí» no es una redundancia, es una llamada nada subliminal que evoca la «consulta» fallida del 9N, fallo que se pretende subsanar con una elecciones plebiscitarias (el president dixit) el 27S (estamos en el país de las siglas).
  2. Nos encontramos cerca del límite (a pesar de las nuevas incorporaciones, claramente abducidas por el agujero negro en que se ha convertido el sistema).
  3. Observe que hemos escrito «quién» no «cómo».
  4. Típicamente, el que va desde la campaña electoral hasta los no-cumplimientos de programa.

sábado, 20 de diciembre de 2014

Pujol, «el imputado»

Caramba con la puertecita... ¿Qué les recuerda?
La realidad es que, desde el mes de Julio, desde la esperpéntica «confesión» del personaje, confesión que mereció oportuna atención en este blog, me había prácticamente olvidado del ex-honorable, excepción hecha de la esporádica aparición del tema en los medios, incluidos los ejemplarizantes descargos de culpabilidad, blandiendo la retórica «presunción de inocencia», con los que nos ha obsequiado su, mal que les pese, retoño político (no biológico), Convergencia Democrática.

Pero el caso ha experimentado un importante salto cualitativo, representado por el auto de imputación de la magistrada del Juzgado de Instrucción 31 de Barcelona, Dª Beatriz Balfagón, emitido el 11 de Diciembre pasado, requiriendo la declaración del susodicho (Pujol, «el imputado»), su esposa Marta y tres de sus hijos (Marta, Mireia y Pere) el próximo 27 de Enero.

Este hecho es el que me ha llevado a interesarme de nuevo por el personaje y su prole, dedicando alguna atención, tanto a las informaciones de los medios, como al propio auto de imputación, atención que, adelanto en mi descargo, ha sido un tanto superficial, centrada en la reacción epidérmica e inmediata, no excesivamente meditada, que algunas partes de la lectura me han provocado, en sintonía, creo, con la mayoría de los mortales, agotados sufridores de hechos de categoría similar a los descritos, a los que no les es exigible tener conocimientos ni ganas de entrar en mayores profundidades analíticas (1).

La juez imputa a Jordi Pujol por ocultar la fortuna familiar en Andorra (El País, 16-12-2014)

Empezamos leyendo algo que ya sabiamos: «Según relató el expresidente catalán el 25 de julio, el dinero oculto en el país de los Pirineos procedía de una herencia paterna que el abuelo Florenci Pujol legó a su nuera Marta y a sus siete hijos», pero lo realmente importante es ésto: «La Fiscalía Anticorrupción y la magistrada ponen en duda esa tesis». O sea, ya somos más, porque esta impresión era y es la generalizada.

Nos enteramos también que «El pasado julio —unos días antes de la confesión—, la madre y los tres hijos regularizaron los fondos de Andorra —unos cuatro millones, en total— y los depositaron en una cuenta del Banco de Madrid». Manda güevos... ¡unos días antes!, además ¡qué poca sensibilidad! Lo podrían haber hecho en un banco autóctono, CaixaBanc o el Banc de Sabadell.

Por último destacamos que «La juez ve necesario ahora “dar la oportunidad a los imputados de ser oídos” y “tomarles declaración”, una decisión que ha generado malestar en el entorno del expresidente al considerarla prematura». Perfecto, prematuramente o no, que declaren.

Conclusión: Esperemos que con estas diligencias se vierta algo de luz sobre tan oscuros y desagradables hechos, los cuales ya han causado profunda mella en la credibilidad de la clase política, fundamentalmente debido a la personalidad del imputado, ejemplo y paradigma de corrección política para la mayoría de ciudadanos, entre los que me incluyo, hasta Julio pasado. Y esta mella es irreparable. 

Terminamos con un juicio de valor, también simplista y superficial, pero profundamente arraigado: ¡Vaya familia! ¿Dónde queda la Calidad y la Excelencia polìtica? (2)

Notas: 
  1. Si a los políticos les parece mal esta «superficialidad» de los ciudadanos, que se lo piensen antes de ponerse bajo su simplificador punto de mira.
  2. No olvidemos que faltan hijos, imputados en otras causas y que los datos de la regularización de Hacienda, en especial los correspondientes a la «radical» Mireia (21.200 € declarados en 2010), provocan sonrojo e indignación extrema (ver “Quién es quién en el caso Pujol”).

sábado, 29 de noviembre de 2014

¿Desahuciar el Senado?

El «Pleno» (¿ironía o sarcasmo?)
No me malinterpreten. Esto no es demagogia, ni barata ni cara. Esto es una foto. Es la realidad no virtual, Es lo que es. Porque, a pesar de que, en la mayoría de ocasiones ves lo que ves, no lo que es, éste no es el caso. La foto corresponde a la sesión del martes 25 de Noviembre cuyos créditos son los siguientes:

  • 18:30 de la tarde (no de la mañana; a esta hora sólo trabajan algunos (pocos) afortunados mortales con trabajo que deben fichar, clase a la que obviamente, no pertenecen los senadores);
  • Tema: desahucios y protección a los deudores hipotecarios;
  • Interpelador: Senador socialista Juan Manuel Fernández;
  • Interpelado: Luis de Guindos, ministro de Economía. 

Valoración cuantitativa de la foto:

  • Total sillones (contados por encima, muchos de perfil, con apariencia de haber sido abandonados a la carrera) = 149;
  • Total ocupados (esto es más fácil, porque hay menos) = 16;
  • Mesa: personas (creo);
  • Personal en actitud laboral activa estándar: 2 estenotipistas (supongo) con las manos sobre el instrumento.

Valoración cualitativa de la noticia:

La primero que sorprende es la lamentable imagen de dejadez y superficialidad que transmite la foto, con absoluta independencia del contexto: sillones dejados de cualquier manera, espectacular vacío, cuatro personas tras una mesa presidiendo la nada y un ponente mirando sus papeles, quizá evitando dirigir la mirada al deprimente agujero negro situado al frente.

A continuación sorprende que a esta sesión se le llame formalmente “Pleno”, no sabemos si en un intento deliberado de afirmar la indiscutible superioridad mental de la Cámara y marcar el terreno sobre la sufrida, ignorante y sumisa ciudadanía o de simple exhibicionismo impúdico de la impunidad con que se ejecuta el no-trabajo de senador. 

Pero estas consideraciones quedan empequeñecidas cuando el propio interpelador «resta importancia a las ausencias al justificar que muchos parlamentarios siguen haciendo trabajo y reuniones en su despacho aunque no estén presentes en el plenario y que imágenes de este tipo no “hacen justicia” a la realidad de la Cámara». Caramba con el senador socialista. Aunque así fuera. ¿Qué clase de justificación es esa? A este respecto, la noticia (1) precisa: «Hay que recordar que durante los plenos de los martes por la tarde no hay ninguna otra comisión que esté trabajando en paralelo».

Ciertamente, lo que no hace justicia es la insensibilidad del conjunto de senadores hacia sus representados en general y hacia los afectados por el lacerante problema de los desahucios y de los deudores de hipotecas en particular. Porque si hiciera (o hubiera) justicia, su ausencia debería ser permanente, por suspensión de empleo y sueldo, como cualquier hijo de vecino que no asiste a su trabajo. Y todo ello, en un momento especialmente caliente por el tema de sus privilegios en desplazamientos sin control a cargo del erario público, que los tiene en el punto de mira de los medios y de la ciudadanía. ¿Tanto les cuesta aparentar un poco de formalidad parlamentaria?

Después no les extrañe que las voces que claman por la desaparición del Senado vayan en aumento, esté donde esté, aunque sea en Barcelona, última ocurrencia de nuestro eficiente gobierno. En resumen, tras este «pleno» vacío sobre desahucios, queda palmaria y objetivamente claro que el tema no les interesa demasiado, por lo que mi necesidad de desahogo me lleva a aventurar que una buena solución para resolver este caro exhibicionismo pseudodemocrático sería proceder a su desalojo y desahucio de forma inmediata. El sistema no debería notarlo demasiado y la ciudadanía se ahorraría espectáculos inmorales como el comentado (el ahorro económico no está garantizado, porque, con toda seguridad, será reabsorbido por el sistema). La Calidad mejoraría un infinitésimo y la Excelencia, hoy bajo mínimos perceptibles, ni se enteraría. Como casi siempre. 

Notas:
  1. El Confidencial, 26-11-2014.

sábado, 1 de noviembre de 2014

Para Decidir hay que Saber

¡Pues claro!
Siempre me han enseñado que el proceso de toma de decisiones debe ser reflexivo (1) y que la reflexión es su primera fase. Por esto es por lo que uso y abuso, como un mantra, de la frase «pensar antes». Todo esto viene al caso por la peculiar circunstancia en que muchos de mis congéneres, habitantes de nuestra pequeña tribu, nos encontramos. Y al margen de simpatías y afinidades emocionales, creo que esta «circunstancia», nos guste o no, nos la están metiendo por todos los sitios (2) en un crescendo cuya traca final será el 9-N (un día que, al parecer, serán quince).

También, siempre recordaré el impacto que me produjo la frase de nuestro President (he escrito sobre ella, pero no recuerdo dónde) en la que, en referencia a una eventual independencia, se despachaba con un irreflexivo «lo importante es el qué. El cómo ya se verá». Pero lo verdaderamente preocupante es la confirmación de esta idea troncal de este proceso, en las recientes emocionales declaraciones de l7 de octubre de Oriol Junqueras, líder llamado a mayores gestas, en una entrevista a Cataluña Radio: «Lo importante es el qué, la independencia, no el cómo» (3). Me pregunto que mente racional puede aceptar estos irresponsables planteamientos.

Y lo bueno de todo esto es que a priori no albergo ningún prejuicio frente a la independencia. Es más, me gustaría asistir a un debate racional, alejado de tricentenarios, barretinas o salchichón de Vic, es decir, alejado de todo perfume identitario, debate promovido y liderado por nuestros políticos, donde la ciudadanía tuviera acceso a datos e información (4) fundamentada en argumentos sólidos (por descontado, futuribles) defendidos por reconocidos profesionales de ambas posiciones, información que nos permita decidir sabiendo. Y entonces, y sólo entonces, ejercitaré mi derecho. Y, porqué no, quizá vote independencia.

Porque antes del derecho a decidir, está el derecho a saber. Y no sólo en esta particular circunstancia, sino en todos los órdenes de la vida. Y no defender y asegurar este derecho (el de saber) convierte el derecho a decidir en demagogia barata. Y a los políticos, cómplices de esta agresión a la inteligencia y al sentido común, en pastores de rebaño. Y lo que necesitamos son líderes que eleven el nivel de la ciudadanía al de personas informadas cuya capacidad de decisión se ejercite en base a un razonable conocimiento de los pros y contras del hecho sobre el que han de decidir.

Todo lo demás es política de baja estofa, ejecutada por trileros de escasa Calidad y nula Excelencia.

Notas:
  1. (Diccionario RAE) reflexión. (del lat. reflexĭo, -ōnis) 1. f. Acción y efecto de reflexionar.
  2. Como agujeros contenedores me refiero únicamente a ojos y oídos (bueno, a veces también por la nariz, porque huele un poco mal).
  3. Minuto 2:00 (resulta perfectamente entendible a los castellanoparlantes). Ver Entrevista.
  4. Datos que poseen significado (3.7.1. ISO 9000: 2005). 

sábado, 26 de julio de 2014

Carta abierta a Jordi Pujol

No estimada y recién revelada piltrafa (1) humana,

Manda huevos el eslogan
Resulta paradójico que tenga que empezar esta carta abierta felicitándote, pero así es la vida. Gracias por despertar de nuevo en mí las ganas de escribir sobre política, tema que poco a poco se va alejando de mis prioridades intelectuales, derivadas hacia otros menesteres más gratificantes y enriquecedores. Pero resulta imposible eludir esta oportunidad de resumir en una simple carta el viaje de un simple ciudadano que, mientras estuviste en política, siempre te votó, apoyado en el argumento, quizá un tanto simplista, de que eras uno de los pocos políticos, si no el único, a los que se les entendía lo que decían. Y que a pesar de tu deriva soberanista, que no comparto (aunque entiendo que todos podemos cambiar, incluso tú), siempre habías gozado de buen recuerdo en mi imaginario político. Y este viaje acaba aquí, con un comunicado absolutamente escandaloso y estrafalario que me voy a permitir comentar, incluyendo algunas referencias fiscales personales que te pueden resultar, con toda seguridad, mucho más exóticas y estrafalarias que tu situación, según parece, legal y satisfactoriamente resuelta con la Hacienda pública, es decir, con todos nosotros, que somos lo que pagamos (incluido, por fin, tú). 

A pesar de que la noticia de tu desahogo fiscal y espiritual ha saturado abrumadoramente todos los medios, me apoyaré en la crónica de Manel Pérez en el periódico La Vanguardia (2), medio no precisamente caracterizado por su extremismo ideológico y subvencionadamente próximo —por lo menos, hasta hace poco— a tu partido.

Pero antes de entrar en el análisis del estupefaciente (3) comunicado, conviene llamar la atención sobre el siguiente esclarecedor párrafo de la crónica, el cual representa, en mi modesto entender, la verdadera clave cualitativa, el verdadero exponente de tu dimansion ética: «El desencadenante de la regularización conocida ayer fue el conocimiento de que un exempleado de banca de Andorra había sustraído documentos con referencias a las cuentas de los afectados y estaba divulgándolos». O sea, que lo de piltrafa está más que justificado. Si este elemento no aparece en escena, todavía estaríamos en la inopia más absoluta. Es decir, nada de ver la luz, nada de, tras 34 años, «haber encontrado el momento adecuado», nada de nada, sólo una clara y meridiana «ínfima consistencia moral».

Pero vayamos al esperpéntico comunicado: Al parecer se trata de un dinero «ubicado en el extranjero», no incluido en el testamento de tu padre en 1980, «destinado a mis siete hijos y mi esposa», porque «él consideraba errónea y de incierto futuro mi opción por la política». Pues se equivocó, porque no se puede decir que, hasta hoy, te haya ido —a ti y a toda tu familia—, demasiado mal. Sigues con «...y aunque mi conciencia y mi cargo me empujaban a rechazar esta herencia... finalmente decidí encargar su gestión a una persona de máxima confianza... gestión de la cual no quise saber nunca el más mínimo detalle...». Caramba, menuda sarta de incongruencias, con política del avestruz incluida. El final del párrafo es glorioso: «Es en este momento —cuando esta persona cedió la gestión a uno de tus hijos— que mi error original contaminó (4) directamente a mis siete hijos y a mi esposa». Realmente, se debe reconocer que han quedado bastante «contaminados», cualquiera que sea la acepción, siempre negativa y nociva, que se utilice para el verbo. 

Y qué decir de lo ya comentado: en 34 años, «Lamentablemente no se encontró nunca el momento adecuado para regularizar...». No alcanzo a comprender el empleo del adverbio, porque no entiendo que haya nada de lo que lamentarse, más allá de la imprevista y desgraciada aparición del exempleado cantor. Y por fin, el desenlace «Finalmente ha tenido que ser en estos últimos días que los miembros de mi familia han regularizado esta herencia...». Aleluya, y ahora los descargos:

«De los hechos descritos y de todas sus consecuencias soy el único responsable..., compromiso de comparecer ante las autoridades..., para de esta manera acabar con las insinuaciones y comentarios». Pues claro que eres el único responsable. Menuda obviedad.  Por otra parte, ¿qué insinuaciones? ¿Qué comentarios? No serán los míos, a quien este comunicado le ha explotado inopinadamente en toda la cara, dejándome prácticamente sin referencias políticas. Y no es que tú lo seas, es que cuando ejercías, yo todavía votaba. Luego, bueno o malo, eras (digo eras) un referente histórico y un recuerdo de tiempos mejores, donde, tras la anhelada llegada de la democracia, ir a votar en familia era una actividad festiva, lúdica y ejemplar. Terminas exponiendo «todo ello con mucho dolor...—la referencia a tu familia no la incluyo, francamente sobra—..., sobre todo por lo que puede significar para tanta gente de buena voluntad que puede sentirse defraudada en su confianza, a la cual pido perdón». Por pedir que no quede, aunque el mío no lo tienes. Traca final: terminas deseando que esta declaración «sea reparadora del mal..., y de expiación (5) para mí mismo». Es decir, para ti, deseando que expíes (o que te expíen) según la acepción 2 (aunque no caerá esta breva).

Y me gustaría terminar con algo de aritmética tributaria. Según el cronista citado, regularizar los cuatro millones escondidos 34 años os van a costar (de hecho, ya os han costado) cinco millones. No soy experto fiscal, ni queda claro, pero vamos a suponer que pagando cinco millones a Hacienda, vuestra situación queda regularizada. Es decir, aportando un millón más —me pregunto cuántos quedan—, todo arreglado. Esto representa un 125% de lo defraudado, de lo cual, dividido por 34 años, resulta una sanción del 3,68% anual. Ahora veamos mi caso:

En 2007 se me ingresaron 10 € (diez euros) en cuenta por parte de mi editor, como royalties de los últimos cinco ejemplares vendidos de una obra sobre una versión entonces ya obsoleta de la norma ISO 9001, obra que, en años anteriores, se había vendido bien y cuyos royalties declaré convenientemente. La verdad es que ni lo advertí y no lo tuve en cuenta en la declaración, pero claro está, el editor si lo hizo y en 2011 me llegó una sanción por no haber declarado “dos pagadores”, por un importe total (declaración nueva, atrasos, sanción e intereses) de 1.100 € (mil cien euros), es decir, un 11.000 % (once mil por cien), lo que, en cuatro años, resulta un 2.750 % anual. De nada sirvió apelar al sentido común, consiguiendo únicamente un aplazamiento del pago en seis plazos. Y ahora vamos a hacer números. Ya sé que no es forma de hacer estas cuentas, pero el personal simple, el personal de a pie, el simple ciudadano, no llega a mucho más que a la regla de tres, y esta es la que voy a aplicar.

Germán Gallego, sanción aplicando el baremo de la familia de Jordi Pujol:
  • 10 € x 3.68% x 4 años = 1,472 €
Familia de Jordi Pujol, sanción aplicando el baremo de Germán Gallego:
  •  4.000.000 € x 2.750% x 34 años = 3.740.000.000 € (tres mil setecientos cuarenta millones).
O sea, mis 1.100 € se quedarían en un café, y vuestros cuatro millones deberían ser... Ya podéis estar contentos. Más o menos, como yo.

Saludos cordiales, piltrafa humana. Doy por sentado que no vas a leer esta carta, pero, a todos los efectos, la doy por presentada y leída. Qué satisfacción. Y qué desahogo.

¡Ah! Me olvidaba del tema del blog. Calidad = CERO, Excelencia = CERO; Política = CERO.

Notas:
1 - piltrafa: acepción 2. f. Persona de ínfima consistencia física o moral.
2 - El editorial de La Vanguardia de hoy, un tanto tibio, defiende la tesis de que este hecho no puede catalogarse de corrupción. No estoy en absoluto de acuerdo.
3 - Espero que no se agoten los adjetivos: ya llevamos escandaloso y estrafalario.
4 - contaminar:.
     1 - tr. Alterar nocivamente la pureza o las condiciones normales de una cosa o un medio por agentes
          químicos o físicos. U. t. c. prnl.
     2. tr. Contagiar, inficionar. U. t. c. prnl.
     3. tr. Alterar la forma de un vocablo o texto por la influencia de otro.
     4. tr. Pervertir, corromper la fe o las costumbres. U. t. c. prnl.
     5. tr. Profanar o quebrantar la ley de Dios.
5 - expiar:.
     1. tr. Borrar las culpas, purificarse de ellas por medio de algún sacrificio.
     2. tr. Dicho de un delincuente: Sufrir la pena impuesta por los tribunales.
     3. tr. Padecer trabajos a causa de desaciertos o malos procederes.
     4. tr. Purificar algo profanado, como un templo.

sábado, 8 de marzo de 2014

Formas Impúdicas

Ayer, tenía bastante claro que ganas, lo que se dice ganas, de escribir sobre política, la verdad es que no muchas. Pero la realidad es que las ganas de escribir, en genérico, priman sobre lo escrito. Y uno debe ser coherente con la servidumbre autoimpuesta de alimentar razonablemente un blog sobre política, blog que en su irregular y accidentado devenir ha dejado por el camino muchas de las expectativas que había depositado en él, en especial la exploración de su relación con la Filosofía, digna disciplina que he decidido no merece ser contaminada con la baja calidad y la nula excelencia que nos transmiten nuestros políticos. El lector podrá preguntarse entonces porqué mantener abierto un frente —en su acepción combativa— con un tema tan desmotivante. Pues resulta que, a pesar de ello, me interesa la política, vista como la proyección de la ética personal al ámbito colectivo, como una omnipresente influencia a la que, a pesar de la creciente desafección que despierta entre los «gobernados» —clientes políticos, en nuestra terminología—, no nos podemos sustraer, influencia que condiciona y afecta a todas nuestras actividades. Y este interés, que podría calificarse de morboso, es el que me hace reflexionar y publicar, con mayor o menor frecuencia, estas reflexiones.

Rajoy, al fondo, en sus cosas.
Y resulta que anoche, sumido en esta incertidumbre, saturado de temas puntuales que merecerían atención crítica —destructiva, por supuesto—, inmunizado por esta avalancha de hechos que me impedía categorizar y seleccionar uno de ellos, decidido ya a dedicar el sábado a la dulce y gratificante lectura, hace su aparición en el informativo televisivo el rostro de Bono —no el ex-político, sino el cantante de U2—, tocado con su personal e intransferible look, parapetado tras un atril en el Congreso Popular Europeo en Dublín, haciendo un panegírico de Rajoy, reclamando atención, turistas e inversiones para España y apuntando la posibilidad de que U2 dedique su atención —no aclaró si parcial o plena— al... ¡¡¡flamenco!!! Pero no es a esta estrafalaria irrupción, en fondo y forma, del músico en la política a la que voy a dedicar la atención de hoy (de hecho, existe un cierto paralelismo teórico y formal entre la promoción de un partido «de derechas» y la promoción de bolsos de Louis Vuitton), sino a las formas exhibidas por el auditorio, o, mejor dicho, mostradas por el corte elegido para la noticia. Y me voy a referir a estas formas en comparación con las que nos presentan los medios prácticamente todos los fines de semana informando de las perpetuas reuniones congresuales y asamblearias de nuestros Partidos políticos, repartidas por toda la geografía nacional y autonómica, por supuesto.

Por descontado, puede que lo que voy a permitirme criticar de nuestros Partidos también se haya dado en Dublín y no nos lo hayan mostrado, pero lo dudo. La verdad es que las imágenes mostraban un auditorio atento y cincunspecto durante las intervenciones (incluida la de Bono, lo que es toda una proeza) y comedido en el aplauso, formas que recuerdo también similares a otras reuniones políticas ya no europeas sino locales (me vienen a la memoria congresos políticos en Alemania o en el Reino Unido). Nada que ver con los espectáculos con que nos obsequia nuestra clase política dentro de nuestras fronteras.

Aún sentado... qué éxito.
No voy a particularizar, entran en esta categoría tanto las reuniones «privadas» (Congresos, Comités, etc. de Partido) como «públicas» (Plenos, debates, etc. del Congreso o Senado). En todas ellas tanto los asistentes como el propio Partido presentan unas formas que me atreveré a calificar como impúdicas, un espectáculo de exhibicionismo político que no alimenta otra cosa que el rechazo de los perplejos espectadores. Esta impudicia se manifiesta de forma especial —o así nos lo muestran los medios— en la forma con que se premian las intervenciones, en particular las de líder, consistente en la puesta en pie de todos los asistentes, una cerrada ovación, un exagerado palmeo y el seguimiento con la mirada del sujeto hasta su llegada de vuelta a su silla (en el caso de las Cámaras, sillón) y su repetida y falsamente humilde solicitud de dar por finalizada la pleitesía. A este respecto no puedo olvidar la arrebolada mirada y la sumisa reverencia con la que Soraya Rodríguez, portavoz de PSOE en el Congreso, siguió a Rubalcaba hasta que llegó a su lado tras finalizar su discurso en el reciente Debate sobre el Estado de la Nación (1).

¿Y porqué califico estas formas como (políticamente) impúdicas (2)? Pues con la que está cayendo, parece mentira que no se ruboricen ni sientan el menor recato en presentarse de esta forma repetidamente ante sus representados, habitualmente en mastodónticos palacios de congresos o locales exhuberantemente decorados e iluminados, pagados con nuestros impuestos, aplaudiéndose a ellos mismos, hablando de sus cosas, generalmente incomprensibles para los representados —incluso, para muchos de los presentes—, refiriéndose, cuando deciden dedicarnos atención, a lo mal que lo hacen los adversarios, en lugar de proponer acciones y soluciones reales a los problemas reales que nos atenazan, gran parte de los cuales se ven agravados por su sectaria y partidista actuación alejada de todo planteamiento políticamente transversal a medio y largo plazo.

Y a este impúdico espectáculo de despilfarro y autobombo es al que asistimos cotidianamente en los noticiarios televisivos. De acuerdo en que son las formas, que son sólo apariencias, que debemos centrarnos en el fondo de la cuestión. Que no hay que confundir continente con contenido, que una cosa son las sardinas y otra la lata, que el envase no es el producto, que el hábito no hace al monje, y así podríamos seguir hasta el infinito, porque todo esto es cierto. Excepto, en mi opinión, en política. Porque en política, fondo y forma se confunden. Y si la formas son impúdicas, el fondo también. 

Nada les impediría —no creo que le restase eficacia al acto— reunirse en locales menos ostentosos, aplaudirse menos, dejar de lucir estos falsos semblantes de extrema satisfacción que en muchos casos ocultan animadversión profunda, emplear un lenguaje más próximo y comprensible, no gritar tanto, abandonar el triunfalismo, dejar de glosar los pretendidos éxitos propios y olvidarse de los fracasos o herencias recibidas de la oposición y, sobre todo, no reunirse tanto. Quizá lo hacen igual —personalmente, no lo creo—, pero, según tengo entendido, en el Reino Unido y en la República Federal Alemana no son noticia habitual. Quizá porque los políticos de allí así lo desean y entienden que las medallas no se las deben poner ellos sino los electores. Y estas formas son, en principio, exponentes de mayor Calidad política. 

Hoy, de nuevo, nos olvidamos de la Excelencia. Quizá deberé empezar a considerar, al igual que sucedió con la Filosofía, erradicarla del título. 

Notas:
1 – Otro tanto, aunque en menor medida (también, Soraya, más bajita) se dio en el otro lado.
2 - impúdico, ca. (del lat. impudicus). adj. Sin pudor, sin recato (Diccionario RAE).

viernes, 28 de febrero de 2014

Democracia «digital» (II)

Quien nos iba a decir que en una semana nos encontraríamos en el Parlament català con un remake escenificado de la estupefaciente práctica digital denunciada por el —todavía entonces— miembro del Senado, Francisco Granados, configurando un hilarante episodio que viene a confirmar la superficialidad con que juegan con las cosas de comer nuestros representantes.   

El hecho puro y duro es que nueve de diecisiete diputados del PP (53%) se han hecho merecedores de anatema votando a favor del referéndum soberanista (algo así como si un musulmán votase a favor de llenar de estatuas las mezquitas). Y este hecho objetivo indiscutible nos da pie para unas elementales reflexiones, empezando por la causa raíz del desaguisado:

El «levantadedos» y los «apretadores»
 (el perro es el Reglamento del Partido)
Vistos los resultados, lo menos que se puede decir del sistema de codificación empleado por el «portavoz» del grupo, Enric Millo, para comunicarse con sus adláteres —ignoramos si es estándar o específico— es que debe serle difícil de practicar: un dedo significa , dos dedos No y tres dedos Abstención. Porque lo que sucedió es que levantó un solo dedo (1), con lo que los nueve diputados más aventajados respondieron automáticamente —quizá inconscientemente, como acto reflejo condicional— con una espasmódica pulsación del botón afirmativo, provocando la inmediata hilaridad de la cámara (no es para menos), run-run que provocó el también inmediato apercibimiento del «portavoz» —quizá tuvo que mirarse el solitario apéndice—, el cual corrigió el gesto levantando otro dedo, con lo que el resto de obedientes diputados —se ignora si se retrasaron por perplejidad o por lentitud de reflejos— pudieron pulsar el botón «PPcorrecto». 

Hasta aquí los hechos. Vayamos por las dudas existenciales que se nos plantean y las hipotéticas respuestas:

¿Por qué el «portavoz» levanta un dedo en lugar de dos?: a) artritis; b) no estar atento; c) hacer una broma pesada.

¿Por qué nueve diputados votan «contra natura»?: a) aceptación incondicional consciente de la disciplina esterilizadora; b) reflejo condicional inconsciente (también llamado «de Pavlov») disparado por el número de dedos; c) miopía o cataratas; d) dificultad de memorización o de interpretación del complicado código «digital»; e) creer buenamente que estaban votando otra cosa; f) estar distraídos con el «wasap» (o con las musarañas).

Y para acabar de tener sobre la mesa todos los ingredientes necesarios para (intentar) efectuar una valoración de lo sucedido, conviene recordar que no se estaba votando una resolución sobre las dimensiones de los alcorques autóctonos, sino la madre de todas las resoluciones, la que puede condicionar la vida futura de nuestra pequeña tribu, la bestia negra del PP.

Y aquí estamos, como espectadores pasivos del desaguisado, intentando valorar tanto su significado como su impacto sobre nuestra sensibilidad, por cierto, ya bastante inmunizada. En primer lugar, representa la chusca confirmación de una práctica que, a pesar de ser de aplicación generalizada, no deja de sorprendernos desagradablemente: «Llevo dos años apartado apretando un botón según los dedos que se levantan», denunciaba el senador —por cierto, anecdóticamente, también del PPFrancisco Granados. Y éste es el hecho capital: la ausencia de criterio propio, sustituido por una obediencia ciega a las directrices de un mal llamado «portavoz», en un juego perverso que, en lugar del cerebro, gira en torno a algo tan prosaico y elemental como simples movimientos de dedo.

No importa la causa real específica de esta bochornosa situación. Cualquiera de las apuntadas es inaceptable. Pero vamos a proceder a una reducción simplificadora, aplicable tanto al levantadedos como a los apretadores:

  • NO sabían lo que se votaba: Sin comentarios. En la empresa privada, ya estarían despedidos.
  • SÍ sabían lo que se votaba: Mucho peor. Los que votaron afirmativamente abjuraron sin pestañear de sus más íntimas convicciones, a menos, claro está, que su pertenencia a la clase política obedezca a intereses bastardos e inconfesables, cosa que, por supuesto, no descartamos.   

Resulta muy triste, que la votación, el acto democrático por excelencia, se haya reducido a una simple cuestión de dedos, acto que, con esta práctica, sería mucho más eficaz —de mayor Calidad, pues no habría equivocaciones— y eficiente —máxima Excelencia, por minimización del gasto— si prescindiéramos de la presencia física de los apretadores y le dejásemos esta importante responsabilidad al levantadedos (perdón: «portavoz»), con la condición de concentrarse en la difícil tarea y no apretar el botón equivocado.

Notas:
1 - Nos abstenemos voluntariamente de hacer referencia a la posible utilización del dedo medio. De hecho, no consta el protocolo oficial ni la especificación de los dedos a utilizar en según que ocasiones.

lunes, 24 de febrero de 2014

Apretar el botón, sólo apretar el botón

Éstos son los hechos:
  • El miércoles pasado, el diario El Mundo revela que el senador del PP y diputado por la Asamblea de Madrid, Francisco Granados, tenía una cuenta en Suiza a su nombre con 1.500.000 €, cuenta que, según las autoridades helvéticas, se mantenía operativa hasta las Navidades.
  • Inmediatamente, la oposición pide dimisiones y responsabilidades «políticas y judiciales», denuncia la «insoportable afición del PP por las cuentas suizas» y formula una pregunta parlamentaria sobre si se benefició de la amnistía fiscal, etc., etc.
  • En una entrevista radiofónica declara sentirse «dolido» y «harto de escuchar determinado tipo de comentarios», además de que él no tiene que «aferrarse» al escaño porque tiene un empleo en la empresa privada y que, debido a ello —no a la información sobre la cuenta en Suiza—, ya hacía tiempo que planeaba dejar el cargo.
  • Abundando en el tema, en una entrevista televisiva insinúa que dejará pronto la política. «Llevo dos años apartado apretando un botón según los dedos que se levantan», señalando que «vitalmente», la política «le merece muy poco la pena»«Me tendré que  plantear dedicarme a mi vida de siempre».
  • El jueves, Francisco Granados, antiguo broker de inversiones, ex-secretario general del PP y toda una figura en Valdemoro —concejal en 1995, alcalde en 1999 y hoy, todavía presidente del PP— anuncia que presentará mañana (viernes 21) su renuncia como diputado en la Asamblea de Madrid, decisión que le hará causar baja automática como senador, por serlo en representación autonómica.
  • ... (hasta ahora, silencio, no hay más reacciones).
Y éstas son mis conclusiones:

Me importa un bledo si ha tenido, tiene o deja de tener una cuenta en Suiza y, si existe o ha existido, tanto su cuantía como su origen, sea lícito o ilícito, así como la estupidez —impropia de un antiguo broker— que representa tenerla —si es así— a su nombre. Y me importa un bledo porque poco puedo hacer, más allá de esperar —que no confiar— que la Justicia lo sustancie, que es quien, a fin de cuentas, debe hacerlo.

También me importa un bledo que no tenga que «aferrarse» al escaño porque tenga la vida —se refiere a «su vida de siempre»— resuelta fuera de la política (1), carga de profundidad nada subliminal sobre el resto de la «clase política» que sigue «aferrada».

Lo que me resulta sorprendente es la ausencia total de reacciones, el sepulcral silencio que ha merecido la definición de su tarea senatorial sintetizada en la contundente frase «llevo dos años apartado apretando un botón según los dedos que se levantan», difundida a los cuatro vientos en una entrevista televisiva, silencio que contrasta con la inmediata reacción provocada por una «noticia» periodística que, a pesar de su más que probable veracidad, no está contrastada ni verificada.

Y además, se tronchan (observen sus pulgares: Granados
 los muestra, González los oculta)
Por lo visto, que un senador manifieste públicamente en televisión que su tarea se limita a actuar como una marioneta siguiendo las órdenes de «dedos que se levantan» no merece la más mínima reprobación, transmitiendo a los sufridores clientes políticos —nosotros—  el mensaje de que a) «el que calla otorga», no sea que les salga el tiro por la culata y se revuelva el gallinero; b) de que sus declaraciones son extrapolables a todos los senadores y c) que no hacen otra cosa que mirar dedos y apretar botones. Qué triste mensaje. No tienen —o quizá tienen demasiado— sentido del ridículo, ni del corporativismo ni de la mínima ejemplaridad exigible a cargos públicos de tanto raigambre: Senadores o miembros de la Cámara «Alta».

Hubiese preferido mil veces una crítica fundamentada a sus declaraciones —ya sé que es difícil— a la aceptación implícita de un Senado inoperante. Incluso la hubiese preferido a las automáticas, inmediatas, cansinas y recurrentes reacciones a que nos tienen acostumbrados ante hechos sin verificar, con el único objetivo —la búsqueda de la verdad es lo que menos importa— de castigar al adversario por los medios que sea.  

Quizá la clave esté en que no todos tienen —presuntamente— cuentas de 1.500.000 € en Suiza, pero sí todos «miran dedos» y «sólo aprietan botones». Espero que, con la práctica, lo hagan con gran Calidad y Excelencia. Sólo que la Política... no es esto, no es esto (mejor dicho, no lo debería ser).

Notas:
1 - Ésta es su vida —declarada— «dentro de la política», sin contar los emolumentos percibidos por su actividad en el Senado, en sus propias palabras: «apretando botones»:
http://www.senado.es/legis10/senadores/regbi/DBR_1228.pdf