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miércoles, 11 de junio de 2014

Podemos: mucho Qué, poco Cómo.

o Humo, mucho humo...

«Todos nos dicen qué hacer, pero pocos nos dicen cómo»

Transcribo aquí parte del artículo “Pasotismo: el Qué y el Cómo” publicado en mi blog de ética personal el 11 de mayo de 2013, el cual, pese a no estar directamente dirigido a “los políticos”, les dedicaba parte de la atención.
Pero, más allá de su enorme diversidad, en todos ellos subyace un denominador común que nos indica, exclusivamente, el «qué hacer». Como una pequeña muestra: proclamar la república, abolir la monarquía, conseguir la independencia, cambiar el gobierno, fomentar el crecimiento, la dación en pago, expropiar la banca, expropiar las viviendas vacías, no devolver la deuda, no despedir, no retrasar la jubilación, no reducir las pensiones, no cerrar consultas ni hospitales, no (co)pagar medicamentos, no reducir el gasto educativo, no frustrar a los estudiantes desaventajados –eufemismo que encierra múltiples significados–, no repetir cursos, no aumentar los impuestos (o subirlos), no practicar la violencia de género, no vulnerar los derechos humanos, no maltratar a los animales, no destruir el medio ambiente, no limitar la libertad, no robar, no matar, no masacrar, no, no, no...
Pero todo esto, ¿cómo se hace? ¡Ah!, amigo mío, esto es otra cosa. Parece que de lo que se trata, lo que se nos pide, es tirarnos a la piscina sin agua, suscribir el qué sin importar el cómo, al modo de los niños (1), esos locos bajitos, con pataleta incluida. Y quien no suscribe ciegamente el qué, es acusado de pasotismo y también demonizado por esta cohorte ejemplarizante que parece ostentar el monopolio de los derechos humanos y del bien-pensar universal.
Viene esto a cuento de la actualidad más rigurosa, tanto en el plano personal (el de la ética) como en el colectivo (el de la política), sumido yo, como pequeño miembro de ese colectivo, en la perplejidad más absoluta y la clase política en general en una reformulación de sus tácticas (2) motivada por el resultado de las elecciones europeas, que se puede resumir en fracasos generalizados, batacazo al bipartidismo y aparición de una fuerza emergente que es la que da título a esta entrada. Vamos, una revolución en el gallinero.

Y como aquí de lo que tratamos es de Calidad y Excelencia Política, podríamos decir que «nos lo han puesto a huevo». 

Siempre he tratado la política asimilándola a la gestión empresarial, contexto en el que los políticos juegan el papel de proveedores y los electores el de clientes. Y en este contexto, el producto viene representado por el programa. No me voy a repetir aquí, pero, del mismo modo que, a menos que te lo regalen, nadie —bueno, casi nadie— compra un burro sin mirarle los dientes, todos —bueno, casi todos— compran un programa electoral sin hacerlo. Metáforas aparte, en mi opinión, casi nadie se lee los programas de los partidos a los que vota. En el mejor de los casos, se vota con el corazón, no con el cerebro. Y así nos va. Nos quedamos en el envoltorio, en una cara, en unas palabras bonitas, en promesas y en humo, mucho humo. Nadie desenvuelve el paquete. Nos quedamos en el qué, sin importarnos el cómo. Y si el envoltorio nos gusta, el colmo de la satisfacción es meterle el dedo en el ojo al poder, ahora calificado sin ambages de «casta», practicando el zapping electoral apretando el nuevo botoncito que nos han puesto (ellos, no nosotros) en el mando.

Y como no se trata de extenderse demasiado, voy a desenvolver un poco el programa de la fuerza emergente, Podemos, que con 1.200.000 votos se posiciona como cuarta fuerza política española en el Parlamento Europeo, y a la que determinados sondeos le vaticinan un sonado éxito en las generales. Y digo un poco porque el documento tiene 40 páginas, aunque, hay que reconocerlo, bien estructurado, con índice y todo, de tal forma que permite abordarlo por puntos concretos. Este es el Índice:
  1. Recuperar la economía, construir la democracia
  2. Conquistar la libertad, construir la democracia
  3. Conquistar la igualdad, construir la democracia
  4. Recuperar la fraternidad, construir la democracia
  5. Conquistar la soberanía, construir la democracia
  6. Recuperar la tierra, construir la democracia
Todo un primor (la negrita es de ellos). Todo un catálogo de qués, suscribible por todos y cada uno de nosotros, porque me pregunto: ¿quién no quiere recuperar la economía, conquistar la libertad, conquistar la igualdad, recuperar la fraternidad, conquistar la soberanía, recuperar la tierra y, como buen mantra recurrente, construir la democracia? Solo le pondré un pero estético: echo en falta las mayúsculas, y, no menos importante, falta la negrita en «democracia». Pero no nos quedemos aquí, ahondemos un poco (3) y busquemos cómos:

1 – Recuperar la economía: creación de empleo «decente» (4), reducción de la jornada laboral a 35 horas, reducción de la edad de jubilación a 60 años, redistribuir «equitativamente» el trabajo y la riqueza, prohibición de despidos en empresas con beneficios, establecer mecanismos para combatir la precarización del empleo, incremento significativo del salario mínimo interprofesional, derecho a disfrutar de una pensión pública que garantice una vida decente,...

2 – Conquistar la libertad: Ampliación y extensión de la figura del referéndum vinculante, también para todas las decisiones sobre la forma de Estado y las relaciones a mantener entre los distintos pueblos si solicitaran el derecho de autodeterminación, democratización de todas las instituciones, incluida la jefatura de los Estados (5), priorizar la adjudicación de la gestión y ejecución de obras y políticas públicas a empresas locales, limitación de la adjudicación de la gestión y ejecución de políticas públicas a grandes empresas, acceso en condiciones de igualdad a los medios de comunicación públicos y privados de todas las candidaturas que concurran a elecciones, auditoria pública y efectiva de la financiación de los partidos políticos (6),…

3 – Conquistar la igualdad: Aumento de plantilla en la sanidad pública, prohibición explícita del copago sanitario y farmacéutico, puesta en marcha de medidas orientadas a garantizar la gratuidad del material escolar de todos los niños y niñas de la Unión en instituciones educativas de ámbito público, aumento de las ayudas públicas para estudiantes con dificultades económicas, limitación de las tasas universitarias, elevar un 200% en 10 años la financiación pública para la investigación en todos sus niveles, despenalización de la ocupación por parte de familias o personas en situación de vulnerabilidad o sin techo de viviendas vacías pertenecientes a bancos y cajas intervenidos o rescatados, o de viviendas vacías durante más de un año de inmobiliarias y promotoras,...

4 – Recuperar la fraternidad: Prohibición de los CIES, anulación de los programas contra la inmigración, FRONTEX y EUROSUR, fin de la llamada "Directiva de la vergüenza", eliminación de las vallas fronterizas anti-persona y del SIVE, fin de la política de externalización de fronteras, derecho a tener derechos (7), libre circulación y elección de país de residencia y regularización y garantía de plenos derechos para todas las personas residentes en suelo europeo, sin distinción de nacionalidad, etnia o religión, con o “sin papeles” (8), impulso de la armonización salarial europea con el criterio de convergencia con los países con niveles de remuneración más altos (9),...

5 – Conquistar la soberanía: Derogación del Tratado de Lisboa, las grandes decisiones macroeconómicas han de ser precedidas de un debate público real y referéndums vinculantes, inclusión en el Tratado de Lisboa (10) de la necesidad de ratificación democrática con participación popular efectiva para los cambios que afecten a las Constituciones de los países miembros, creación de mecanismos de control democrático y medidas anticorrupción (6),

6 – Recuperar la tierra: Impulso del necesario decrecimiento en el uso de energías fósiles y materiales, precios del agua urbana progresivos que garanticen el derecho al agua para todos y penalicen el consumo excesivo, regulación de los productos transgénicos por entidades independientes de intereses comerciales, acabar con la contaminación y el riesgo de cambio climático (11), cierre programado de las centrales de gas y de carbón, prohibición del fracking, prioridad al transporte basado en la motricidad eléctrica sobre los derivados del petróleo,...

Pues bien, lo extractado es un ejemplo típico de la exagerada utilización del qué en los programas electorales. Por descontado, el documento incluye cómos, y muchos, pero esto no invalida la prevención que debería sentir un elector ante un programa (o todos) de este tipo. Y aun así, si lo lee, y decide darle un margen de confianza, bien está. Pero el verdadero problema, el que se sitúa en la  base de la frustración y el descontento de la ciudadanía es no leer —no hacerlo o hacerlo sin sentido crítico— los programas. No inspeccionar el producto antes de comprarlo. Porque al no leerlo, al no juzgarlo, al no criticarlo, limitamos nuestras opciones, lo que es lo mismo que decir que limitamos nuestra libertad de elección —y lo que es más importante, de no-elección— y abjuramos de nuestra responsabilidad, si bien nada nos impedirá ejercerla a posteriori —normalmente, fuera de las urnas— si los resultados de nuestra irreflexiva elección no nos satisfacen.

Por lo tanto, no me gustan los qués sin los cómos. Porque como todo, un programa electoral, al igual que los objetivos o fines de un partido político, es el resultado de un proceso, en el que la primera fase es definir lo que se quiere (el qué), y la segunda fase, y final, debe ser el cómo: cómo se piensa conseguir el objetivo. Y el escamoteo de este segundo requisito marca la abismal diferencia existente entre la teoría y la práctica. Por lo tanto, un qué sin un cómo no es un producto. Por lo menos, no es un producto acabado. Es un proyecto pendiente de definición. En definitiva, una piscina sin contenido, sin agua. No es que su Calidad sea baja, es que es cero, no tiene. Y de la Excelencia, de nuevo, ni hablar.

Notas:
  1. Que todo lo quieren, sin importarles el cómo (esta nota no aparece en el texto original).
  2. Que no estrategias, porque no se miran más allá del ombligo, es decir, de las próximas elecciones.
  3. Ni que decir tiene, que este ahondamiento es tremendamente selectivo, consecuentemente subjetivo, centrado, no exhaustivamente, en lo que me parece más relevante para el objeto del artículo: la omisión o la extraordinaria dificultad del cómo. En resumen, las ausencias no representan juicio de valor alguno respecto a su formulación en el documento.
  4. Lo que me sugiere esto, dicho así, sin más, no quedaría bien aquí.
  5. Ésta resulta particularmente «buenista».
  6. Chapeau. En este caso no es preciso decir cómo. Simplemente hay que hacerlo. Veremos si cuando alzan el vuelo empiezan por ellos mismos.
  7. Todo un hallazgo.
  8. ????
  9. Pues claro.
  10. Pero ¿no pretenden derogarlo?
  11. En honor de la verdad, aquí se mojan.

domingo, 22 de diciembre de 2013

NC13 – (in)Competencia eléctrico-ministerial :-(

Una bombilla, como todos, «indignada»
Menuda semanita, verdadero filón de temas (registros en sedes PP y UGT, correos Blesa/Aznar, ley del aborto, etc.) todos ellos ejemplo de Calidad y Excelencia política. Pero vamos a fijar la atención en el que más brilla: la luz, verdadera cadena de despropósitos que nos ha sacudido diariamente como si hubiésemos puesto los dedos en el enchufe (eléctrico, no político) y que han representado el récord mínimo de supervivencia práctica de una Ley, el cual ha quedado establecido en un día (aproximadamente).


Como siempre, vamos a abordar el tema desde la percepción del cliente político, el hombre de la calle, de quien se alimenta y se indigesta con los titulares de los medios de comunicación, titulares que comentaremos adecuadamente, de tal forma que nos permitan llegar a conclusiones relacionadas con la (in)satisfacción de nuestras necesidades y expectativas y a la declaración —generalmente— de una No Conformidad.

lunes, 16-12-2013
La Vanguardia: «La Ley del Sector Eléctrico que se aprobará el próximo jueves debe acabar definitivamente con el déficit de tarifa —la diferencia entre el coste real de producción y el dinero que pagan los usuarios—, cuyo montante supera los 26.000.000 €» (Ministro Soria).

miércoles, 18-12-2013
La Vanguardia: «Soria rectifica de nuevo y subirá la luz en enero por la parte regulada», «El alza total dependerá de la subasta de mañana, pero podría superar el 6%», «El pasado 3 de diciembre el ministro afirmó “los consumidores no van a pagar el déficit de tarifa”».

El Mundo: «Hay “tarifazo” para 15 años», «Soria remarcó ayer que la luz ha subido un 0,9% en 2013».

viernes, 20-12-2013 (se conoce el resultado de la subasta: aumento del 26% = 11% del recibo en Enero).
La Vanguardia: «Freno al tarifazo», «El Gobierno estudia un decreto que derogue el sistema de cálculo», «Esto el Gobierno lo ve inaceptable. No se corresponde en absoluto con las proyecciones» (Ministro Soria).
«La escasa pluviosidad hace prever un trimestre con poca generación hidráulica; tampoco se augura que haga mucho viento y todo aboca a una mayor utilización de los ciclos combinados» (Diversas fuentes de “las eléctricas”).

El Mundo: «Soria huye hacia adelante», «Soria se esforzó en desvincular el resultado de la subasta de la Ley de Reforma del Sector Eléctrico aprobada ayer en el Congreso», «El PP aprueba su reforma eléctrica con ayuda de CiU», «Esta reforma es una auténtica barbaridad. La política energética del Gobierno está arruinando a la industria» (Pere Macías, portavoz de CiU en el Congreso, en todo un ejemplo de coherencia).

sábado, 21-12-2013
La Vanguardia: «Competencia presentará otra propuesta de subida de la luz para enero», «El Consejo de Ministros aprobará un decreto con los cambios en su próxima reunión» .

«Las normas vigentes no resuelven cómo fijar el precio» (Vicepresidenta Sáenz de Santamaría).

El Mundo: «Soria improvisa un sistema para fijar el precio de la luz 24 horas después de su reforma eléctrica».

«Otra reforma 24 horas después»,. «No sé en base a qué argumento podían decir de entrada que la subasta se había hecho de una manera muy transparente (...) ya que da la impresión a medida que pasan las horas de que no ha sido así» (Ministro Soria a Radio Nacional).

«El objetivo de Industria es que sea un mecanismo objetivo ligado a distintas variables que recogen el precio del mercado» (Vicepresidenta Sáenz de Santamaría).

domingo, 22-12-2013
La Vanguardia: «El pulso entre Gobierno y empresas finiquita la reforma eléctrica».
«Los expertos opinan que “hay que empezar desde cero” y diseñar otra reforma».
«El choque entre el Gobierno y las eléctricas sube de tono».

El Mundo: «Las eléctricas culpan a Soria del “tarifazo”».

Conclusiones:
Visto lo visto, superado el mareo y el intenso dolor de cabeza producido por esta avalancha de informaciones inconsistentes, desagradables y contradictorias, que atentan directamente a la salud física y psíquica de los sufridos clientes, entre los que me incluyo, declaro con rotundidad una No Conformidad contra el ministro Soria, como cabeza visible del desaguisado, el cual, por extensión, es responsabilidad de todos nuestros dirigentes políticos en el sector energético desde hace, al menos, 15 años. Y la fundamentaremos así (simplificando mucho):
  • El 56% del recibo corresponde al lavado de déficit tarifario acumulado por decisiones y errores políticos desde hace lustros. Es decir, no se corresponde con el consumo del período que pagamos.
  • El resto (44%) corresponde —remotamente— al consumo, y su precio para el próximo trimestre, para casi 20.000.000 de familias, se establece en una subasta on-line en la que participan mayormente tiburones —en fino, operadores— financieros como Morgan Stanley, Goldman Sachs, Barclays o Banco Santander, todos ellos, como se sabe, importantes productores de electricidad (es coña).
  • Este precio fijo es el que deberán pagar las comercializadoras —curiosamente, casi todas también fabricantes— a los tiburones, los cuales compran día-a-día —u hora-a-hora—  la “luz” a los productores al precio fluctuante de mercado.
  • El precio de la subasta se ve afectado —entre otros factores «objetivos»— por «la escasa pluviosidad que hace prever un trimestre con poca generación hidráulica; tampoco se augura que haga mucho viento y todo aboca a una mayor utilización de los ciclos combinados». Es decir, por la bola de cristal meteorológica.
  • Incomprensiblemente, este estrafalario sistema de fijación de precios para el consumo y la composición del recibo no está incluido en la Ley del Sector Eléctrico aprobada el jueves.
  • Incomprensible porque, además de afectar gravemente al bolsillo de los consumidores de a pie, el coste energético representa al segundo rubro en importancia —tras los laborales— en el coste industrial de nuestras empresas.
  • Incomprensible también porque al déficit de tarifa hay que añadir el exagerado tufo de déficit de competencia de mercado, sesgado por el peculiar formato de subasta, proclive, sin duda, a manipulaciones bastardas, evidentes hasta para un lego en la materia.
  • Por último, añadir a la impresión subjetiva de falta de competencia del mercado, la  evidencia objetiva de falta de competencia de este ministro, extensiva al Gobierno, capaz de alumbrar una Ley de tan exiguo recorrido práctico y de agredirnos con continuas declaraciones contradictorias.
«Nuestras instituciones políticas se han creado para un mundo que ya no existe... Nuestros jóvenes tendrán que crear una nueva democracia... La última campaña electoral en Francia ha sido una campaña de prostáticos» (Michel Serres, historiador y filósofo). Pues mira que en España...

NOTAS:
Comentarios de terceros (no del Gobierno ni de las eléctricas) dignos de mención jocosa:

sábado, 21-12-2013. El Mundo:
«El PP culpa al anterior gobierno socialista de la deuda acumulada del sistema, que al final de este año rondará los 27.000.000 €». Más demagogia barata: con todo lo malo que es esto – 56% del total, 15 años para lavarla–, sólo representa el 0,8% del aumento en el recibo de Enero.

«La luz sería un 15% más barata». «En Cataluña tendremos un mecanismo que garantizará que nadie pasará frío en su casa por motivos económicos» (Felip Puig, Conseller —otro ministro, éste de la tribu— de Empresa y Ocupación). Trascendentes términos: «mecanismo», «nadie». Y que más... Me pregunto, ¿se lo creerán? Temo la respuesta.

martes, 3 de diciembre de 2013

Donde dije digo digo Diego :-(

Reload: segundo intento.
27 de septiembre de 2012. Más de catorce meses desde la publicación de La No Conformidad Absoluta, última entrada de este blog, donde, entre otras lindezas, declaraba de forma lapidaria: «He llegado a la conclusión de que la política (con minúsculas y reducida a la mínima expresión plástica) es absolutamente incompatible con la Calidad y la Excelencia», terminando –reconozco que de forma un tanto teatral– con el manido punto 7 del Tractatus de Wittgenstein: «De lo que no se puede hablar hay que callar». Tampoco me duelen prendas en reconocer que en su corta vida (dieciocho entradas) no he hecho otra cosa que destacar la incompetencia, incoherencia e inconsistencia de la clase política, deméritos que se vuelven contra mí con este «regreso» a la palestra y que voy a aceptar deportivamente sin presentar pliego de descargo alguno.
En cambio, lo que si haré será una renovación de mis compromisos, muy en línea con la praxis aplicada por nuestros gobernantes ante unas elecciones o el inicio del curso político. Tiempo habrá de valorar el cumplimiento de mi programa.

Empezábamos definiendo el significado de Calidad y Excelencia Política, pero... ¿qué es Política? Decíamos: «...en el alcance de este blog... entendemos por Política (la mayúscula se la concedemos por tratarse del sujeto principal, no nos confundamos) al conjunto de acciones ejecutadas por las personas que, voluntariamente (esta precisión es fundamental), la ejercen». Finalizando así: «Entendemos también que estas personas son las que forman el Gobierno (central o autonómico), los Partidos de la oposición y las administraciones, empresas y entes públicos (ayuntamientos, diputaciones, etc.). Y que todos estos entes pueden (de hecho, deben) ser tratados como Empresas (con la particularidad, no menor, de que sus clientes son sus electores y la sociedad en general)».

Y así es como los vamos a tratar: como Empresas. Sometiéndoles a una auditoria, destacando sus Puntos Fuertes :-), formulando Observaciones :-| y detectando No Conformidades :-(.  Todo ello desde mi particular, intransferible y subjetivo punto de vista como cliente. Porque esto es lo que somos: clientes, receptores de un producto, receptores de un servicio, la Política, la cual debe estar siempre al servicio del ciudadano, que es quien le ha concedido el inmenso poder que detenta y quien tiene todo el derecho a exigir, en primer término, para cualquier ciudadano, la satisfacción de sus necesidades vitales, en segundo término, para los votantes y simpatizantes, el cumplimiento de los compromisos del programa electoral (Calidad política) y en último término, no menos importante para quien las tenga, la satisfacción de sus expectativas (Excelencia política)(1).

Por último... ¿dónde queda la Filosofía? Con el permiso del maestro Aristóteles, desaparecida. Habiendo –en la política– poca Calidad y menos Excelencia, la he reducido a cero. Porque no hay filosofía en la política. Si aceptamos que la filosofía es «la búsqueda de la verdad»(2), el empeño es imposible. Porque cada político, cada partido, cada sesgado militante o simpatizante tiene su verdad y, lo que es peor, quiere convencernos de ella. De ahí, la desaparición del término original en el título del blog y su sustitución por los puntos suspensivos, con objeto de que cualquiera pueda adaptar el título a su sensibilidad(3). En cuanto al subtítulo, me reafirmo en el escepticismo, pero referido a catorce meses atrás, corregido y aumentado.

1 -  En este momento, podría ser apropiado consultar la entrada Objeto, Alcance y Clientela.
2 - Permítaseme justificar esta reduccionista definición: «La filosofía es cuestionarse la realidad».
3 - Sugerencias: basura, mentira, corrupción, miseria, estafa, comedia, sainete, etc. Personalmente, en una alarde de benevolencia, prefiero «incompetencia». Todo menos «filosofía».   

lunes, 7 de mayo de 2012

NC2 - Nada, Principio y Final :-(

El suceso comentado hoy nos obliga a ponernos trascendentes. Los tres profundos conceptos filosóficos del título han aparecido en el discurso del Ministro de Justicia, pronunciado ayer en la clausura de uno de los muchos congresos con que se (nos) obsequian los políticos. Concretamente en Cantabria, comunidad roqueña donde las haya.

Los motivos de traerla a colación hemos de buscarlos en su extraordinaria difusión en forma de titulares, tanto en la prensa escrita como en medios audiovisuales. Tras la primera lectura en mi prensa habitual (dos periódicos de alcance nacional con línea editorial divergente) me tomé la molestia de buscar en Google y la encontré en los titulares de 6 periódicos y en la web de una importante cadena de TV. A esto le hemos de añadir que la frase se destacó en los resúmenes de noticias de dos emisoras de TV y en mi emisora de radio habitual. Por lo tanto, doy fe de que la he leído y oído personalmente. Y conmigo, el resto de lectores y audiencia.

Por lo tanto, si el objetivo del Ministro era que esta frase se reflejara en los medios, no cabe duda de que lo ha conseguido (el subrayado pretende resaltar que las intervenciones de los Ministros son objeto de atención de los medios (con mayor o menor “minutaje”) sin mayor esfuerzo por su parte). En cualquier caso, mi opinión descarta cualquier tipo de premeditación. Simplemente, quedaba bien.

Defendiendo las medidas de ajuste del Gobierno, después de afirmar textualmente que nada es suficiente” añadió que “no estamos en el final de las medidas, ni siquiera en el principio del final, para concluir con un contundente: “Estamos en el final del principio (en honor a la verdad, hay que reflejar que el Ministro hizo constar que parafraseaba a Churchill).

Ni se me ocurre lo que pensaría Sócrates si hubiese estado presente. Con total seguridad, hubiese intentado iniciar un debate dialéctico con el Ministro aplicándole un verdadero rodillo de preguntas con objeto de revelar el significado real (o pretendido) de los términos nada, principio y final, así como del propio mensaje. Pero ni somos Sócrates ni estábamos allí. Por lo tanto, sólo nos queda la especulación.

Más allá de la belleza implícita en la simetría de la frase (la forma), me resulta francamente difícil llegar al fondo de la misma. En particular, me resulta particularmente inquietante el empleo del término “nada” (por antagonismo, sugiere que el Gobierno va a aplicar medidas de ajuste “siempre”, es decir “eternamente”) y la referencia a Churchill, que parece indicar que nos encontramos en una situación bélica (metafóricamente, espero).

En cuanto al sentido de la frase en sí, me resulta absolutamente vacía, inocua e incoherente. La referencia recurrente a “principio” y “final”, además de ser incompatible con la “eternidad”, evoca a las muñecas rusas. Objetivamente, el “final del principio” (donde estamos ahora) debería ser también el “principio del final” (donde parece ser que no estamos ahora). En fin, un lío mayúsculo.

Pues bien, ¿cómo ha afectado este suceso a mi satisfacción? Pues negativamente por desatención de mis expectativas. Asumida por la mayor parte de la sociedad la situación de gravedad (económica, no bélica) en que nos encontramos, sería deseable no desaprovechar las ocasiones con atención mediática para transmitir mensajes inteligibles y coherentes. Bien es verdad que el auditorio directo era personal “adicto” (militantes y simpatizantes), el cual, si la sesión fuese a puerta cerrada, tiene todo el derecho de debatir cualquier teoría y digerir toda clase de mensajes. Pero su difusión pública exige más precisión. Un político debería intentar (y desear) que la gente le entienda. En este caso particular, no creo que lo haya conseguido.

jueves, 3 de mayo de 2012

Objeto, Alcance y Clientela

Cuando, al analizar la Calidad y la Excelencia Política, asimilamos sus actividades con la Empresa, establecimos las excepciones aplicables a la acepción más usual del término (Empresa privada), la cual es la que se asume en el blog empresarial:

“Unidad de organización dedicada a actividades industriales, mercantiles o de  prestación de servicios con fines lucrativos (RAE, el subrayado es mío)

También, en el contexto del blog, definíamos la Política como “el conjunto de acciones ejecutadas por las personas que la ejercen”.

La combinación de ambas definiciones es la que nos permitía establecer como Sujeto político a las organizaciones (Gobierno, Partidos, etc.) responsables, por tanto, de las acciones ejecutadas por las personas (los “políticos”) que las componen.

Viene ahora al pelo comentar la primera acepción del RAE para Empresa: “Acción o tarea que entraña dificultad y cuya ejecución requiere decisión y esfuerzo”. No lo dudamos. Les compadecemos y si a la definición le añadimos “no lucrativa”, la clase política nos empieza a parecer hasta simpática.

Bromas aparte, extrapolemos el Objeto de la Empresa (conseguir la satisfacción de los requisitos, necesidades y expectativas de los clientes y partes interesadas) a la Política (obviamente, en el caso de la Empresa privada, los accionistas son parte interesada por estar “interesados” en obtener beneficios),

La descripción detallada del significado genérico y la inter-relación entre los cinco términos resaltados en verde se encuentra en las entradas del blog empresarial “Necesidades y Expectativas” y “Cumplir o No Cumplir”. (si no los ha leído, o no están frescos en su memoria, le recomendamos tenerlos a mano). Por lo tanto, sólo nos queda extrapolar su aplicación al ámbito de la Política (se presenta una relación no exhaustiva a modo de ejemplo):

  • Requisitos: Presupuestos generales, Programas electorales, Estatutos y cualquier otro documento público que establezcan sus compromisos.
  • Necesidades: Las básicas establecidas en la Constitución (vivienda, educación, salud, trabajo, etc.).
  • Expectativas: Oportunidades de mejora personal y familiar, igualdad de oportunidades, confianza en la función pública, transparencia en la gestión, ausencia de paternalismo, comunicación veraz e inteligible, consideración, oposición constructiva, etc.
  • Clientes: La sociedad, dividida en electores (reales y potenciales) y simpatizantes (reales y potenciales).
  • Partes interesadas: Afiliados y empleados o funcionarios (no afiliados) de cualquier ente público.

Ahora, sustituyan, en el Objeto de la Empresa, los cinco términos resaltados y ya tenemos el Objeto y Alcance de la Política. Queda un poco largo, pero está bastante ajustado a lo que debería ser.

A partir de ahora, reflexionaremos sobre su cumplimiento mediante el comentario (evidentemente subjetivo) de sucesos extraídos de la realidad cotidiana.

martes, 1 de mayo de 2012

No Calidad, No Excelencia

Nada más terminar la entrada anterior, escucho por la radio un fragmento de la intervención de un destacado miembro del Gobierno en la tribuna pública por excelencia (observen, "por", no “de” excelencia”), es decir, el Congreso de los diputados (subclase principal de “políticos”), al cual le ha correspondido el dudoso honor de inaugurar las reflexiones de la actualidad política como un exponente claro de No Calidad y No Excelencia y como ejemplo, también clarificador, de la anterior entrada.

Quiero también dejar patente que, al considerar como sujeto de la Política un ente colegiado (en este caso el Gobierno), nunca personalizaré el objeto de la reflexión ni identificaré a la persona responsable (aunque, probablemente, el lector lo identificará fácilmente). Sólo queda declarar mi compromiso de rigor y fiabilidad en el “suceso” comentado.

Pues bien, en el ámbito de un debate económico, en el cual se estaba informando de una futura subida de impuestos (en concreto del IVA), el miembro del Gobierno en el uso de la palabra, evitó de forma ostensible mentar a “la bicha” y, en referencia a la misma, aclaró a quien le escuchase (tal y como yo lo veo, y como lo debería ver él, a todo el país) que de lo que se trataba era de “modificar la estructura impositiva del consumo”.

Olvidémonos de pequeñeces tales como “incumplimientos de programa”, “vulneración de las declaraciones de la semana pasada”, “lo quieren destruir todo”, etc. etc. blandidas por los partidos de la oposición, las cuales merecerían indudablemente su propia reflexión (en especial la última, cuyo subrayado resalta su gran carga filosófica) y veamos porqué considero este “suceso” un ejemplo negativo:

Si el objeto de la Política es procurar satisfacción a su clientela (y yo me considero parte de ella), tras escuchar esta frase me he sentido profundamente insatisfecho. No me he molestado en investigar un posible incumplimiento de los requisitos de su programa electoral o de gobierno. No ha sido preciso. Lo que se han vulnerado han sido mis necesidades y mis expectativas,

  • Necesito (necesitamos) entender fácilmente los mensajes políticos sin tener que traducir eufemismos al lenguaje normal y cotidiano.
  • Deseo (deseamos) que no se me(nos) trate como un(unos) disminuido(s) intelectual(es) al(a los) que no le(s) conviene escuchar la realidad pura y dura.

Creo que la Política (con mayúscula) debería ser objetivamente sensible a estas necesidades y expectativas (nada subjetivas) de toda la sociedad y hacerlas suyas. En este caso, no lo ha cumplido.

Continuará (también hablaremos de la oposición)…