Si visita este blog por PRIMERA VEZ, le recomendamos leer EN PRIMER LUGAR Empezando por el principio.

Mostrando entradas con la etiqueta Hacienda. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Hacienda. Mostrar todas las entradas

sábado, 26 de julio de 2014

Carta abierta a Jordi Pujol

No estimada y recién revelada piltrafa (1) humana,

Manda huevos el eslogan
Resulta paradójico que tenga que empezar esta carta abierta felicitándote, pero así es la vida. Gracias por despertar de nuevo en mí las ganas de escribir sobre política, tema que poco a poco se va alejando de mis prioridades intelectuales, derivadas hacia otros menesteres más gratificantes y enriquecedores. Pero resulta imposible eludir esta oportunidad de resumir en una simple carta el viaje de un simple ciudadano que, mientras estuviste en política, siempre te votó, apoyado en el argumento, quizá un tanto simplista, de que eras uno de los pocos políticos, si no el único, a los que se les entendía lo que decían. Y que a pesar de tu deriva soberanista, que no comparto (aunque entiendo que todos podemos cambiar, incluso tú), siempre habías gozado de buen recuerdo en mi imaginario político. Y este viaje acaba aquí, con un comunicado absolutamente escandaloso y estrafalario que me voy a permitir comentar, incluyendo algunas referencias fiscales personales que te pueden resultar, con toda seguridad, mucho más exóticas y estrafalarias que tu situación, según parece, legal y satisfactoriamente resuelta con la Hacienda pública, es decir, con todos nosotros, que somos lo que pagamos (incluido, por fin, tú). 

A pesar de que la noticia de tu desahogo fiscal y espiritual ha saturado abrumadoramente todos los medios, me apoyaré en la crónica de Manel Pérez en el periódico La Vanguardia (2), medio no precisamente caracterizado por su extremismo ideológico y subvencionadamente próximo —por lo menos, hasta hace poco— a tu partido.

Pero antes de entrar en el análisis del estupefaciente (3) comunicado, conviene llamar la atención sobre el siguiente esclarecedor párrafo de la crónica, el cual representa, en mi modesto entender, la verdadera clave cualitativa, el verdadero exponente de tu dimansion ética: «El desencadenante de la regularización conocida ayer fue el conocimiento de que un exempleado de banca de Andorra había sustraído documentos con referencias a las cuentas de los afectados y estaba divulgándolos». O sea, que lo de piltrafa está más que justificado. Si este elemento no aparece en escena, todavía estaríamos en la inopia más absoluta. Es decir, nada de ver la luz, nada de, tras 34 años, «haber encontrado el momento adecuado», nada de nada, sólo una clara y meridiana «ínfima consistencia moral».

Pero vayamos al esperpéntico comunicado: Al parecer se trata de un dinero «ubicado en el extranjero», no incluido en el testamento de tu padre en 1980, «destinado a mis siete hijos y mi esposa», porque «él consideraba errónea y de incierto futuro mi opción por la política». Pues se equivocó, porque no se puede decir que, hasta hoy, te haya ido —a ti y a toda tu familia—, demasiado mal. Sigues con «...y aunque mi conciencia y mi cargo me empujaban a rechazar esta herencia... finalmente decidí encargar su gestión a una persona de máxima confianza... gestión de la cual no quise saber nunca el más mínimo detalle...». Caramba, menuda sarta de incongruencias, con política del avestruz incluida. El final del párrafo es glorioso: «Es en este momento —cuando esta persona cedió la gestión a uno de tus hijos— que mi error original contaminó (4) directamente a mis siete hijos y a mi esposa». Realmente, se debe reconocer que han quedado bastante «contaminados», cualquiera que sea la acepción, siempre negativa y nociva, que se utilice para el verbo. 

Y qué decir de lo ya comentado: en 34 años, «Lamentablemente no se encontró nunca el momento adecuado para regularizar...». No alcanzo a comprender el empleo del adverbio, porque no entiendo que haya nada de lo que lamentarse, más allá de la imprevista y desgraciada aparición del exempleado cantor. Y por fin, el desenlace «Finalmente ha tenido que ser en estos últimos días que los miembros de mi familia han regularizado esta herencia...». Aleluya, y ahora los descargos:

«De los hechos descritos y de todas sus consecuencias soy el único responsable..., compromiso de comparecer ante las autoridades..., para de esta manera acabar con las insinuaciones y comentarios». Pues claro que eres el único responsable. Menuda obviedad.  Por otra parte, ¿qué insinuaciones? ¿Qué comentarios? No serán los míos, a quien este comunicado le ha explotado inopinadamente en toda la cara, dejándome prácticamente sin referencias políticas. Y no es que tú lo seas, es que cuando ejercías, yo todavía votaba. Luego, bueno o malo, eras (digo eras) un referente histórico y un recuerdo de tiempos mejores, donde, tras la anhelada llegada de la democracia, ir a votar en familia era una actividad festiva, lúdica y ejemplar. Terminas exponiendo «todo ello con mucho dolor...—la referencia a tu familia no la incluyo, francamente sobra—..., sobre todo por lo que puede significar para tanta gente de buena voluntad que puede sentirse defraudada en su confianza, a la cual pido perdón». Por pedir que no quede, aunque el mío no lo tienes. Traca final: terminas deseando que esta declaración «sea reparadora del mal..., y de expiación (5) para mí mismo». Es decir, para ti, deseando que expíes (o que te expíen) según la acepción 2 (aunque no caerá esta breva).

Y me gustaría terminar con algo de aritmética tributaria. Según el cronista citado, regularizar los cuatro millones escondidos 34 años os van a costar (de hecho, ya os han costado) cinco millones. No soy experto fiscal, ni queda claro, pero vamos a suponer que pagando cinco millones a Hacienda, vuestra situación queda regularizada. Es decir, aportando un millón más —me pregunto cuántos quedan—, todo arreglado. Esto representa un 125% de lo defraudado, de lo cual, dividido por 34 años, resulta una sanción del 3,68% anual. Ahora veamos mi caso:

En 2007 se me ingresaron 10 € (diez euros) en cuenta por parte de mi editor, como royalties de los últimos cinco ejemplares vendidos de una obra sobre una versión entonces ya obsoleta de la norma ISO 9001, obra que, en años anteriores, se había vendido bien y cuyos royalties declaré convenientemente. La verdad es que ni lo advertí y no lo tuve en cuenta en la declaración, pero claro está, el editor si lo hizo y en 2011 me llegó una sanción por no haber declarado “dos pagadores”, por un importe total (declaración nueva, atrasos, sanción e intereses) de 1.100 € (mil cien euros), es decir, un 11.000 % (once mil por cien), lo que, en cuatro años, resulta un 2.750 % anual. De nada sirvió apelar al sentido común, consiguiendo únicamente un aplazamiento del pago en seis plazos. Y ahora vamos a hacer números. Ya sé que no es forma de hacer estas cuentas, pero el personal simple, el personal de a pie, el simple ciudadano, no llega a mucho más que a la regla de tres, y esta es la que voy a aplicar.

Germán Gallego, sanción aplicando el baremo de la familia de Jordi Pujol:
  • 10 € x 3.68% x 4 años = 1,472 €
Familia de Jordi Pujol, sanción aplicando el baremo de Germán Gallego:
  •  4.000.000 € x 2.750% x 34 años = 3.740.000.000 € (tres mil setecientos cuarenta millones).
O sea, mis 1.100 € se quedarían en un café, y vuestros cuatro millones deberían ser... Ya podéis estar contentos. Más o menos, como yo.

Saludos cordiales, piltrafa humana. Doy por sentado que no vas a leer esta carta, pero, a todos los efectos, la doy por presentada y leída. Qué satisfacción. Y qué desahogo.

¡Ah! Me olvidaba del tema del blog. Calidad = CERO, Excelencia = CERO; Política = CERO.

Notas:
1 - piltrafa: acepción 2. f. Persona de ínfima consistencia física o moral.
2 - El editorial de La Vanguardia de hoy, un tanto tibio, defiende la tesis de que este hecho no puede catalogarse de corrupción. No estoy en absoluto de acuerdo.
3 - Espero que no se agoten los adjetivos: ya llevamos escandaloso y estrafalario.
4 - contaminar:.
     1 - tr. Alterar nocivamente la pureza o las condiciones normales de una cosa o un medio por agentes
          químicos o físicos. U. t. c. prnl.
     2. tr. Contagiar, inficionar. U. t. c. prnl.
     3. tr. Alterar la forma de un vocablo o texto por la influencia de otro.
     4. tr. Pervertir, corromper la fe o las costumbres. U. t. c. prnl.
     5. tr. Profanar o quebrantar la ley de Dios.
5 - expiar:.
     1. tr. Borrar las culpas, purificarse de ellas por medio de algún sacrificio.
     2. tr. Dicho de un delincuente: Sufrir la pena impuesta por los tribunales.
     3. tr. Padecer trabajos a causa de desaciertos o malos procederes.
     4. tr. Purificar algo profanado, como un templo.

sábado, 5 de julio de 2014

«Te van a enganchar»

Desconozco la definición técnico-tipográfica correspondiente a este título a cuatro columnas, tal y como ha aparecido ayer en La Vanguardia —medio no precisamente caracterizado por su sensacionalismo ni por su audacia especulativa—, pero lo que si he hecho es medir el tamaño de la frase: 12 x 1 centímetros (la T mayúscula), es decir, más de medio palmo de ancho.

Desconozco también los motivos que le han llevado al periódico a dedicar dos páginas a este tema (1), incluyendo dos cuadros detallados, con expresión de nombres y cantidades (en rojo y negrita) pagadas por la Federació de Municipis de Catalunya y cobradas por los 44 interfectos, de los que 42 son (o eran) alcaldes, un «independiente» y un «representante» del Ajuntament de Barcelona.

Y la verdad, me importa un comino. Porque lo único que me importa es el hecho en sí, dos páginas llenas de peritas en dulce que me van a dar jugoso tema para este artículo sabatino. Vamos con ellas:

«Bustos cobró en 2011 y 2012 casi 24.000 euros en dietas de la Federació de Municipis» (2). Bueno, hasta aquí, nada que objetar. Viajaría mucho (a pesar de tratarse del exalcalde de Sabadell, a 27 Km de Barcelona, sede de la Federació).

«...las dietas cobradas por Bustos y los otros 43... eran cantidades exactas cada mes...». Empieza el mosqueo, aunque, claro está, puede deberse a una rutina de reniones y actividades de precisión milimétrica seguida fielmente por los interfectos, indicativa de un encomiable celo y rigor en sus actos.

«Los presuntos sobresueldos afectan a municipios de toda Catalunya y a ediles del PP, PSC, ERC, CDC e ICV». Bueno, pues esta transversalidad (3) puede ser hasta encomiable. No veo porqué se deberían establecer diferencias en estos pagos. ¿Acaso un edil del PP no come más o menos lo mismo que el resto? ¿No debería ser esto un ejemplo de educación y equidad en el trato mutuo en el resto de ámbitos políticos, ya sea en el Parlament o en las habitualmente descalificadoras declaraciones a los medios?

«...cantidades fijas que son significativamente diferentes dependiendo del cargo que ostentaban y el tiempo de permanencia en este órgano». La verdad, empiezan a ponérmelo difícil. Pero todavía podría ser que el presidente asistiese a todas las reuniones —por esto cobraría más— y los vocales sólo a determinadas reuniones de comisión (4).

«...nueve de ellos no tienen ninguna actividad en este período (2011, 2012), cuyas reuniones abarcan incluso las vacaciones y el mes de agosto». La situación empieza a complicarse: Mal si no asisten a las reuniones vacacionales reales, peor si no asisten ni a las virtuales (suponiendo que éstas fuesen ficticias). Menuda cara. Cobrar por nada.

«La FMC pagó en dietas casi 300.000 euros brutos». Podría ser peor si fuesen limpios. Pero, ¿de dónde sale el dinero? La solución en las conclusiones.

«...la indignación con la que han reaccionado varios de los ediles que manifiestan no tener conocimiento de que las cantidades percibidas eran dietas, ha provocado la exigencia de responsabilidades  en el seno de la FMC». Lógico, aunque no consta el concepto por el que creían les abonaban estan cantidades fijas. Y resulta paradójico, porque cobrar dietas es algo totalmente normal, justificable y defendible. Yo, por lo menos, lo he hecho muchas veces. No entiendo porqué los ediles lo consideran anatema.

«El alcalde de Mataró ha devuelto el dinero, y otros cuatro y todos los de CDC le seguirán». Abandonan el barco, Les honra, aunque, siendo necesario, no es suficiente.

«En conversación telefónica, el secretario al presidente: “te van a enganchar”; en otra: “te puede costar el puesto decir una mentira (…) y al final sabrán lo que cobras, no te engañes, lo sabrán. Tú tienes cada mes una transferencia. Se enterarán, joder, y el día que te enganchen con una mentira así te van a hundir”». Más claro el agua. Buen secretario.

Conclusión

Mientras estaba empezando estas conclusiones, observo en la web la siguiente noticia:

La Federació de Municipis de Catalunya destituye a su secretario general.

El cese de Adolfo Moreno Sansano ha sido aprobado en una reunión de urgencia celebrada esta tarde. Los alcaldes que quieran podrán depositar en una cuenta de la FMC las retribuciones económicas recibidas de 2011 y 2012.

artículo donde se puede leer:
«Moreno es precisamente quien --siendo ya secretario general-- advirtió al que era presidente en 2012, Manuel Bustos, de la posibilidad de que la prensa se enterase de los presuntos sobresueldos», y...
A mí que me registren...
«Nuria Marín (PSC), alcaldesa de l'Hospitalet de Llobregat, ha explicado que, como el resto de alcaldes, interpretaban que las retribuciones que cobraban respondían a la responsabilidad y trabajo que desarrollaban en la FMC, "igual que se hace en otras instituciones como la Diputación de Barcelona, en los consejos comarcales y en tantas y tantas administraciones"».
Bienvenida sea la noticia. Sólo me queda concluir que la justicia depure responsabilidades y que los políticos no nos tomen por tontos, porque la FMC es una entidad privada de adscripción voluntaria, financiada por las cuotas de los miembros —cuotas que, por cierto, por provenir de ayuntamientos, salen de nuestro bolsillo—, entidad que nada tiene que ver con las «tantas y tantas» instituciones a que hacen referencia en su seráfico descargo. Y tampoco deben olvidar que la mayoría de ciudadanos no-políticos nunca han debido «interpretar» el porqué de lo cobrado (cuando cobraban), porque lo sabían siempre. Por lo menos yo, siempre lo he sabido. No he necesitado ni preguntarlo. Y si lo has de preguntar, mala cosa.

Y para terminar: si creían que las retribuciones «respondían a la responsabilidad y trabajo que desarrollaban», ¿porqué las devuelven? ¿No se las merecían? ¿Dejarán de ser responsables? ¿Acaso ahora trabajarán gratis? ¿Abandonarán la Federación? Que me lo expliquen.

Notas:
  1. Resulta sorprendente que El Mundo, miembro destacado de la «caverna mediática», sólo le dedique una página con menor lujo tipográfico.
  2. Título del artículo principal. Misma tipografía, pero, por su mayor longitud, ocupando las cuatro columnas en dos filas. Es decir, todo un señor título de un palmo.
  3. He contado: 23 PSC, 9 ERC, 4 ICV, 4 CDC, 2 PP.
  4. ¿A que ha quedado bien?

lunes, 6 de enero de 2014

NC14 – ¿Opacidad? ¿Transparencia? Humo :-(

Finalizaba el período festivo y me había resistido a seleccionar temas para el blog, no por falta de eventos —discursos de reyes y líderes mayores y menores, cartas y memorandos a la UE, etc.— ni de ganas, sino por la dificultad de descargarlos de carga ideológica, condición indispensable para el tratamiento aséptico y forense que se les pretende dar a estos artículos, con el foco puesto, exclusivamente, en la eficacia (Calidad) y eficiencia (Excelencia) de nuestros proveedores, los políticos (de hecho, de la Política en general), y en la satisfacción de nuestras necesidades y expectativas como clientes.

Y en estas, resulta que ayer, en El Mundo, bajo el explícito título «La opacidad de la Agencia Tributaria» me topo con la siguiente —y estupefaciente— información, relacionada íntimamente con la reciente entrada «Estaba llena de socialistas»:

«El Gobierno no sabe a cuántas personas ha destituido».

«El Gobierno asegura en una respuesta parlamentaria a UPyD que desconoce cuántos ceses se han producido y el número de inspectores con los que cuenta en la actualidad».

Y esto es lo que me ha llevado a emplear parte del día festivo en practicar el noble arte de la reflexión y la escritura y a efectuar una búsqueda de fuentes algo más extensa de lo habitual, con objeto de reducir el tema a evidencias objetivas, razonablemente exentas de sesgo ideológico o subjetivo.

Todo empieza así:

Pregunta por escrito 184/028649 (Alvaro Anchuelo, UPyD)
«1 ¿Cuál es el número exacto de ceses que se han producido entre los Inspectores en puestos de libre designación entre el 1 de enero de 2012 y la fecha de hoy?».

Más claro y conciso, imposible. Respuesta:

BOCG. Congreso de los Diputados, serie D, núm. 382, DE 26/12/2013
Típica respuesta de un político estándar.
«En relación con la información solicitada sobre el número exacto de ceses que se han producido entre los Inspectores de Hacienda del Estado en puestos de libre designación entre el 1 de enero de 2012 y la fecha actual se indica que no es posible facilitar el dato porque cualquier nombramiento en un puesto de libre designación necesariamente implica el cese en el puesto que se venía ocupando anteriormente».

«No es posible facilitar el dato porque...» Explicación incomprensible, fundamentada en el peregrino argumento de que, al promocionar de puesto, el número total de plantilla permanece constante (+1 – 1 = 0), invalidado por las vegetativas altas o bajas que se dan en todas las organizaciones.

«Los cambios en los equipos directivos tienen relación con la capacidad de auto-organización reconocida a las Administraciones Públicas y con los procesos de renovación que se producen en las organizaciones, con el objetivo de alcanzar mayores niveles de eficacia en el ejercicio de las funciones que tiene encomendadas...».

Descalificadora referencia a los «procesos de renovación» que invalida la provisión endogámica de puestos de libre designación a que ha hecho referencia anteriormente («cualquier nombramiento...», es decir, renovación = 0). Y dado que hablamos de las mismas personas físicas en puestos distintos, la referencia al aumento de los «niveles de eficacia» resulta, cuando menos, aventurada y enternecedora.

«El número de puestos de libre designación actualmente existente en la Agencia Tributaria para el colectivo de los Inspectores de Hacienda del Estado es el que se estima adecuado en este momento...».

Caramba. Obvio. ¿Qué van a decir? Mira que si no se estimase adecuado... Particularmente, esta afirmación plasmada en un escrito oficial firmado por el Secretario de Estado de Relaciones con las Cortes, me parece una ofensa a la inteligencia y me resisto a creer que no se haya incluido con ánimo de “tocar las pelotas” y “marcar el territorio”.

Llegado a este punto, creí oportuno resolver la referencia a «la capacidad de auto-organización reconocida a las Administraciones Públicas»:

Web de la Agencia Tributaria (Información institucional)
«Como tal entidad de derecho público, cuenta con un régimen jurídico propio distinto al de la Administración General del Estado que, sin menoscabo de los principios esenciales que deben presidir toda actuación administrativa, le confiere cierta autonomía en materia presupuestaria y de gestión de personal».

Bueno, parece que el Sr. Secretario de Estado tiene «cierta» parte de razón. Veamos qué dice la Ley:

Ley 31/1990, de 27 de diciembre (artículo 103)
Tres. Organos rectores.
1. Los Organos rectores de la Agencia serán el Presidente y el Director General.
El Presidente será el Secretario de Estado de Hacienda o la persona que al efecto designe el Gobierno a propuesta del Ministro de Economía y Hacienda, y que tendrá rango de Secretario de Estado.
El Director General, que tendrá rango de Subsecretario, será asimismo nombrado por el Gobierno a propuesta del Ministro de Economía y Hacienda.

2. Corresponde al Presidente...:
a) Aprobar la relación de puestos de trabajo y la oferta de empleo de la Agencia, así como sus modificaciones.
c) Aprobar la estructura orgánica de la Agencia y los nombramientos y ceses del personal directivo.

3. El Director General le corresponden:
- Ejercer la dirección del personal y de los servicios y actividades de la Agencia.
- Contratar al personal en régimen de derecho laboral o privado, dentro de los limites de la relación de puestos de trabajo aprobada.

4. ...La Agencia seleccionará su personal por medios objetivos basados en convocatoria pública, con excepción del de carácter directivo,...

O sea, el Presidente aprueba la relación de puestos de trabajo (luego, existe), la oferta de empleo y los nombramientos y ceses del personal directivo (¿acaso él o sus asesores no saben contar?) y el Director General ejerce la dirección y la contratación del personal. Además, a modo de inquietante guinda, sabemos que, por Ley, el personal directivo (no el de confianza, que ni se cita) no se selecciona por medios objetivos (¿...?) ni por convocatoria pública. Lo dicho, inquietante y, probablemente, ilustrativo de su ineficacia.

Conclusión objetiva:
A la vista de las evidencias anteriores, no parece aceptable el desconocimiento del número de ceses ni las peregrinas justificaciones, indicativas, más que de la pretendida autonomía o independencia argumentada, de una absoluta ineficacia — más bien, no saber ni contar, lo que para una Agencia Tributaria es particularmente sangrante— que, de ser cierta, representaría la institucionalización de un monstruo (mal) autogestionado dentro de la Administración y de no ser cierta —me resisto a aceptar que se desconozca el número de ceses— una desfachatez y una falta de respeto al demandante y, por extensión, al Congreso y a todos nosotros, los representados. En cualquiera de ambos casos, flagrante No Conformidad por incumplimiento de las ingenuas expectativas generadas por la recién aprobada Ley de Transparencia, personalizada en el firmante del desaguisado, el Secretario de Estado de Relaciones con las Cortes, extensiva al Ministro de Hacienda, responsable primario de las designaciones del Presidente y Director General.

Conclusión subjetiva:
El Mundo habla de opacidad, aunque lo que se nos vende es que los cargos de libre designación —los inspectores de Hacienda o los cargos directivos, que no queda claro—, en lugar de opacos son transparentes, porque la luz y los taquígrafos pasan a su través sin dejar huella. Y la respuesta del Secretario, ni es opaca ni es transparente. Es humo, mucho humo.

Nota: Se desconocen las consecuencias «políticas» de la incalificable respuesta parlamentaria que nos ocupa. Bueno, la verdad es que no me he molestado en buscarlas.

sábado, 7 de diciembre de 2013

NC11 - «Estaba llena de socialistas» :-(

Ha querido el destino que el primer artículo tras la travesía del desierto haya coincidido con la celebración del 35 aniversario de la Constitución, acontecimiento político estrella del año, con independencia de juicios de valor sobre su calidad y excelencia, juicios de índole general que no tienen cabida en este blog, dedicado exclusivamente a someter a auditoria acontecimientos particulares —relevantes desde mi personal punto de vista— protagonizados por nuestros políticos, de los que se han hecho eco los medios de comunicación, fuente natural de la experiencia percibida como clientes que somos.

Pues parecen simpáticos(1)...
Por esto es destacable que nuestro preclaro ministro de Hacienda, señor Cristóbal Montoro, haya acaparado el protagonismo y los titulares en los medios efectuando, en la recepción oficial en el Congreso, unas declaraciones que, a pesar de darse en una conversación informal, estaba obligado a esperar tuvieran la amplia cobertura que han tenido, lo que le da un tufo de premeditación, alevosía y, me atrevería a añadir, de irresponsabilidad, solamente justificable desde el sectarismo y el desprecio más absoluto a las buenas prácticas políticas, al partido de la oposición y, lo que es peor, a los simpatizantes y militantes que de buena fe se reconocen en la peyorativa frase que hemos elegido —nosotros y los medios— como título.


07-12-2013 (El Mundo)
  • Bajo el titular destacado a dos columnas con gran caja tipográfica: ”Montoro aclara: «Estaba llena de socialistas»”, se puede leer: ”El «relevo» producido en el equipo directivo de la Agencia Estatal de la Administración Tributaria (AEAT) le ha servido para saber que la cúpula de la Unidad de Grandes Contribuyentes estaba «llena de socialistas»”.
  • ”El ministro se empeñó en transmitir que los 29 ceses son «relevos» como los que hay en «cualquier empresa»”.
  • ”Desde Bruselas, el ministro de Justicia apuntó que las decisiones de renovación de varios altos cargos de la Agencia Tributaria «son las acertadas»”.
  • ”Rubalcaba le acusa de hacer una «caza de brujas» por su «paranoia política» ¿Qué problema hay? ¿O es que todos tienen que ser del PP, vírgenes y mártires?”.
07-12-2013 (La Vanguardia)
  •  ”El ministro de Hacienda y Administraciones Públicas, Cristóbal Montoro, aseguró que el relevo que se ha producido en el equipo directivo de grandes contribuyentes le ha servido para conocer que esa unidad  «estaba llena de socialistas»”.
  • ”Montoro insistió que los 29 ceses son «relevos» normales, como cuando en las grandes empresas se cambia a la dirección y los presidentes de las mismas nombran en los puestos claves a directivos de su confianza”.
  • ”La vicepresidenta del Gobierno. Soraya Sáenz, se manifestó en la misma línea que Montoro al decir que los cambios de los 29 funcionarios se enmarcan «dentro de la normalidad»”.
  • “Según el ministro de Justicia, las decisiones tomadas «son las acertadas» dijo. «Creo que la Agencia Tributaria española funciona a niveles superiores al resto de agencias de la UE»”.
Es que no hay por donde cogerlo. Vayamos por partes: Por lo visto ha necesitado dos años para darse cuenta de que la Agencia era un nido(1) de socialistas, claro indicativo de su incompetencia, dando por supuesto —esto es retórico— que el tardío descubrimiento era un lastre intolerable para su departamento. Y además, se ha enterado por el relevo en el equipo directivo. Ergo, si no se produce el relevo, la cúpula(2) seguiría llena de indeseables. Pues hemos tenido suerte. Con esta cúpula se comprenden todos nuestros males.
En principio, debemos felicitarnos también porque el ministro asocie sus decisiones con las habituales en cualquier empresa. Y esta generalización le honra. Pero me gustaría también que la aplicase a la reacción empresarial habitual: despedir inmediatamente a cualquier directivo que hubiese mantenido en su cúpula jerárquica a 29 indeseables durante dos años y que lo declarase públicamente —por poner un ejemplo— en la comida de Navidad.
Aunque, indudablemente, debe sentirse muy reforzado por el soporte del ministro de Justicia, quien legitima su actuación considerando acertada la limpieza del nido. Caramba con el ministro. Como observador perplejo no puedo menos que opinar que la decisión es cualquier cosa menos justa. Será apropiada, adecuada, justificada, sectaria, interesada, etc., etc. Pero ¿justa? NO. Además, en un alarde de sinceridad, considera que la Agencia funciona «a niveles superiores al resto de agencias de la UE». No lo dudo, por lo menos, para sus partidistas intereses. Por lo tanto, tarjeta roja también al ministro de Justicia.

Concluyendo, la No Conformidad queda expresada así:
  1. Al ministro Montoro por la evidencia objetiva de su manifiesta incompetencia por mantener dos años a personal incompetente —según sus particulares requisitos— en la cúpula de la Agencia Tributaria;
  2. Al ministro Montoro por referirse a los relevados como «socialistas» categorizando como clase indeseable —por incompetente— a todo el colectivo abarcado por el término, sin aportar evidencia objetiva alguna de ello;
  3. Al ministro Montoro por tratar a sus clientes políticos —es decir, a nosotros— como subnormales, pretendiendo equiparar su gestión  —por lo menos, en el caso que nos ocupa— con la «habitual» gestión empresarial;
  4. Al ministro Gallardón por definir como «acertada» y, por extensión, «justa». un decisión arbitraria o, como mínimo, no soportada por evidencias (ver 2);
  5. A la vicepresidenta Sáenz por conceder la categoría de «dentro de la normalidad» a los despropósitos expresados en las anteriores desviaciones de la mínima «normalidad democrática» exigible;
  6. Al jefe de la oposición Rubalcaba por emplear un lenguaje chusco totalmente inapropiado desde los dos puntos de vista: el emocional, por el disgusto o insatisfacción legítimamente sentida por una parte de la clientela política y el práctico, por la previsible ineficacia que se daría en una Agencia Tributaria llena de vírgenes y mártires, inaceptable incluso para el PP.
En resumen... poca Calidad y menos Excelencia.

Notas:
1 – Permítaseme —en línea con el tono general del discurso político— esta simpleza.
2 – Observen: no estamos hablando de 29 curritos administrativos perdidos en las catacumbas del ministerio. Estamos hablando de «la cúpula».