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domingo, 24 de junio de 2018

Lo que no podemos saber

Estoy en plena faena (aproximadamente, al 50%) con un excelente libro de Marcus du Sautoy del cual me he apropiado del título para esta entrada: Lo que no podemos saber. El autor es un conocido divulgador, catedrático de matemáticas en Oxford, que dedica esta publicación a explorar los límites del conocimiento humano, en un ilustrativo y esforzado intento de establecer dichos límites y, consecuentemente, de especular sobre la existencia de la inexistencia, basándose en el supuesto, que comparto, de que es la percepción la que crea la realidad. En pocas palabras, lo que no percibimos no existe, entendiendo como percepción, la percepción sensorial, la de los sentidos, es decir, lo que no vemos, oímos, olemos, gustamos o tocamos, no existe (para el sujeto no perceptor, claro está), lo que excluye cualquier introspección mental, intuición, creencia o teoría no verificable o falsable científicamente.

Ni que decir tiene que dado que el libro centra su interés en las fronteras extremas del infinito cósmico y del sub-atómico —con alguna que otra excursión teológica—, nada más lejos de mi intención aquí y ahora el comentar o criticar su contenido o conclusiones, tarea que delego agradecido en quien se considere interesado en las grandes preguntas que plantea el conocimiento actual del mundo físico, tras la más que recomendable lectura del libro. ¿Qué pintan pues sus 570 páginas en esta humilde publicación? Vamos a intentar explicarlo.

No quisiera ser tildado de superficial, pero lo que me impactó del libro fue la primera entrada del CONTENIDO, situado, como a mí me gusta, al principio, tras los créditos y copyrights. Dice así:

Frontera cero: lo que sabemos que no sabemos.

Y lo compré.

Y lo hice porque “saber lo que no sabes” es uno de los principios fundamentales que me han guiado a lo largo de mi ya dilatada trayectoria vital y porque al encontrarme con él en una obra tan especializada rememoré inmediatamente la atención prestada al trabalenguas en mi blog personal, reflejada en tres entradas de las que destaco los párrafos más relevantes, resaltando las coincidencias cuasi textuales:

Saber de lo que hablas, hablar de lo que sabes:

«Reconozco que no se trata de aplicar de forma generalizada el método socrático a todos mis interlocutores, pero sí entiendo que, en determinadas ocasiones, es absolutamente necesario. Porque ya no estamos ante la inevitable y omnipresente incertidumbre del lenguaje —tema que, como he expresado en múltiples ocasiones, me apasiona—, ni ante problemas de contexto —la cómoda escapatoria de todo cultivado incomprendido—, sino ante la ignorancia más supina, llevada de muy mala manera, porque ni es aceptada ni, en muchos casos —y esto es lo peor—, conocida. Es decir, no saben que no saben. Y eso es saber bien poco».

Ignorancia, Humildad, (in)Tolerancia:

«La máxima expresión de la ignorancia es no saber lo que sabes ni saber lo que no sabes. En pocas palabras: (no) saber nada».

Es Verdad, está Bien…:

«En el fondo todo se reduce a «hablar de lo que se sabe» o a «saber de lo que se habla». Y es que no hay nada peor que «no querer saber», porque «no saber que no se sabe» es ignorancia, mientras que lo otro es irresponsabilidad o, en el peor caso, maldad patológica».

¿Cómo podía pues no interesarme una obra que empezaba precisamente por eso: por establecer “lo que sabemos que no sabemos”? Imposible. Y en ello estoy. A partir de ahí, sabido lo que no sabemos, más o menos por la página 300, en un apasionante viaje de la mano de Marcus du Sautoy, explorando los límites del conocimiento humano: lo que no podemos (ni podremos, y esto es mío) saber. Pero esta es otra historia, y ya va siendo hora de acabar con la introducción (había olvidado que estaba intentando explicar la relación entre el libro y esta entrada en el blog).

Pues esta es toda la relación: los evocadores títulos de la obra y del primer capítulo. Nada más.

Y ahí está el libro. Sobre la mesa. Con su hermoso título. Y aquí estoy yo, frente a la mesa. Recapacitando sobre el momento que nos ha tocado vivir. No tanto por la mera evolución vegetativa y su impacto sobre el conocimiento y su permeabilidad —o, mejor dicho, impermeabilidad— estadística en la sociedad, como por la lacerante simplificación del discurso y actitudes de quienes, desde la función pública, deberían dar ejemplo de autenticidad y coherencia, en lugar de intoxicar al personal con una interesada mezcla de pretendidas verdades trascendentes y simbolismos estéticos que, desgraciadamente, encuentran eco en piaras y rebaños de seres pretendidamente racionales.

Y entonces me pregunto: ¿Acaso ellos y ellas creen que lo saben todo? ¿Son capaces de asumir o reconocer algún grado de incertidumbre (por pequeño que sea) en sus lapidarias declaraciones justificativas o premonitorias? ¿Saben lo que no saben? ¿Engañan conscientemente al personal? ¿Son conscientes de que el uso y abuso de las palabras “todos”, “nunca” y “siempre” refleja una ignorancia supina?

Y me digo: vamos a escribir algo. Y ya está escrito.

EPÍLOGO: Como puede apreciarse fácilmente, esta entrada es una aparente digresión, y he estado dudando largo rato si era más apropiada para el blog personal. Pero no nos engañemos. Trata de política, aunque en ella se omite toda referencia identificativa explícita a “ellos y ellas” y sus obras y milagros. Son tantas (las obras y ellas) y tantos (los milagros y ellos) que hacen imposible su conocimiento y enumeración. Esta es una de las muchas cosas que no podemos saber y que sabemos que no sabemos. Pero están ahí. Para nuestra desgracia. En un bucle recursivo que no podrá sino empeorar. Porque no saben que no saben.—o quizá sí, lo que es peor—. Y nadie de los que saben —que los hay— se lo dice. Mientras tanto, seguiré leyendo el libro.

sábado, 28 de abril de 2018

Se equivocaba (el ministro)

Si no me equivoco...
No se trata de evocar el bello poema de Rafael Alberti o cualquiera de las magníficas canciones que ha inspirado (en particular me quedo con la versión de Joan Manuel Serrat). Se trata de llamar la atención sobre cuatro palabras perdidas entre la intervención del ministro portavoz del Gobierno que han resultado extraordinariamente adecuadas para el alcance de este blog, dedicado a la Calidad y la Excelencia Política. La frase que sigue es un extracto literal de su parlamento inicial en la rueda de prensa correspondiente al Consejo de Ministros de ayer, 27 de abril de 2018¹. Las cuatro palabras son “si no me equivoco”:

…para valorar si la tipificación de estos delitos que datan del código penal de la época del presidente González, de 1995 si no me equivoco, está… si está la tipificación penal convenientemente reflejada en nuestro ordenamiento jurídico o es preciso una actualización de las mismas…”.

No voy a entrar a valorar ni los delitos a los que se refiere el ministro, ni la sentencia recién dictada sobre los execrables hechos acaecidos en las fiestas de San Fermín de 2016, ni el comprensible revuelo político, mediático y popular que ha generado, más allá de declarar mi más absoluto desprecio por unos individuos que se auto-identifican como “la manada”, vocablo del que me quedo con sus dos principales acepciones: 1. f. Hato o rebaño pequeño de ganado que está al cuidado de un pastor; 2. f. Conjunto de ciertos animales de una misma especie que andan reunidos (esta última la encuentro particularmente acertada).  

Lo que realmente me ha interesado es la nula atención que las cuatro palabritas coladas de rondón en su parlamento han despertado en la prensa “online” (a las 08:56 de hoy), teniendo en cuenta que la “tipificación penal de estos delitos”, es decir, los delitos de agresión y abusos sexuales, está convenientemente reflejada en nuestro ordenamiento jurídico y que ambos fueron “actualizados” en 1999, en 2003, en 2010 y en 2015, como queda patente en los extractos que siguen, todos ellos correspondientes al documento DELITOS CONTRA LA LIBERTAD SEXUAL: PRINCIPALES NOVEDADES DE LA REFORMA DEL CÓDIGO PENAL. TIPOS BÁSICOS DE AGRESIÓN Y ABUSOS SEXUALES², del cual es autor D. José Javier Huete Nogueras, Fiscal de Sala Coordinador de Menores, donde detalla los antecedentes y modificaciones de la L.O. 15/2015 de 30 de marzo, centradas, desafortunadamente para el ministro, en el CAPÍTULO I. De las agresiones sexuales y el CAPÍTULO II. De los abusos sexuales.

El texto original del código penal de 1995, en su artículo 178 contiene el tipo básico de agresión sexual que fue objeto de reforma por ley orgánica 11/1999 de 30 abril…

Los preceptos referidos a la agresión sexual se vieron nuevamente afectados por la ley orgánica 15/2003 del 25 noviembre por la que se modificó la ley orgánica 10/1995, de 23 noviembre…

Y de nuevo se han visto afectados estos preceptos mediante la ley orgánica 5/2010 de modificación de la ley orgánica 10/1995 de 23 noviembre, del código penal. A este respecto la exposición de motivos de la referida ley en el apartado XIII señala que la finalidad la reforma no es otra que el acrecentamiento del nivel de protección de las víctimas específicamente las más desvalidas…

La Reforma operada por L.O. 15/2015 de 30 de marzo…
Es de destacar que la tramitación de este proyecto de ley ha sido dilatada en el tiempo ya que tuvo su entrada en el Congreso de los Diputados el 1 de octubre de 2013, habiéndose dilatado el periodo de enmiendas en la Comisión mediante sucesivas prórrogas hasta el día 28 de noviembre de 2014…

En la exposición de motivos que se presenta en el Congreso…
Se introducen modificaciones en los delitos contra la libertad sexual para llevar a cabo la transposición de la Directiva 2011/93/UE, relativa a la lucha contra los abusos sexuales…
La citada Directiva obliga a los Estados miembros a endurecer las sanciones penales en materia de lucha contra los abusos sexuales…

Pues como se puede comprobar, el ministro se equivocaba. Y mucho. Y con ello ha merecido ser condecorado por este blog con la medalla de campeón de la NO CALIDAD y líder de la NO EXCELENCIA. No hace falta añadir mucho más, por lo que concluyo con algunas reflexiones:
  • Un ministro, portavoz para más señas, deja patente en público y sin ruborizarse, su desconocimiento de las cuatro "actualizaciones" del Código Penal posteriores a "la época del presidente González", referencia ad hóminem gratuita que solamente puede entenderse como ganas de meterle el dedo en el ojo, habida cuenta que la última "actualización" se realizó en 2015.
  • A pesar de las cuatro palabrejas vagamente exculpatorias, creo que a un ministro, y para más inri “portavoz”, le sería exigible documentarse un poco antes de someterse al escrutinio de una rueda de prensa y comentar alegremente un tema tan “sensible”.
  • Además, se supone que este personaje se acaba de levantar de un Consejo de Ministros donde se supone también que, en presencia del Ministro de Justicia, se ha tratado el tema con un cierto rigor, por lo que resulta del todo punto incomprensible su manifiesta ignorancia sobre la legislación aplicable a los hechos.
  • Huelga decir que nos resistimos a considerar siquiera la posibilidad de que esta "ignorancia" responda a un intento premeditado y alevoso de manipulación de la opinión pública y publicada vendiendo la falsa idea de la obsolescencia del tratamiento penal de estos delitos debido a su antigüedad de 23 años.
  • En cualquier caso, esta ignorancia, estulticia o, en el mejor de los casos, superficialidad, no parece preocupar lo más mínimo ni a sus adláteres, ni a los medios, ni a la oposición, más allá de evidenciar palmariamente en manos de quien estamos. 
  • Esperamos de nuestros (in)competentes legisladores que apliquen algo más de diligencia que la empleada en la ley orgánica 15/2015 (más de un año en período de enmiendas), que a la sexta intentona vaya la vencida y que nos ahorren en el futuro bochornosos espectáculos como al que muy a pesar nuestro estamos asistiendo.
Y para terminar con buen sabor de boca, si no lo han hecho todavía, escuchen a Serrat.

Se equivocó el ministro…
Se equivocaba…

NOTAS:
  1. Intervención del Sr. Ministro.
  2. DELITOS CONTRA LA LIBERTAD SEXUAL. D. José Javier Huete Nogueras 


miércoles, 25 de abril de 2018

Querer escribir y no poder

Solo quien haya leído, entendido y comprendido a Ludwig Wittgenstein en su «Tractatus» está en condiciones de comprender las tortuosas elucubraciones político-filosóficas que me invaden y el fallido intento de plasmarlas, a diferencia de las palabras, que se las lleva el viento, sobre un soporte supuestamente perenne, practicando el noble arte de la escritura. Parto del supuesto de que el colectivo que cumple las tres premisas de partida es, estadísticamente hablando, anormalmente reducido, debido fundamentalmente al acusado déficit de comprensión lectora que afecta a la sociedad, en especial a las nuevas generaciones, déficit resignadamente aceptado y no combatido por nuestros políticos, como si se tratase de una maldición bíblica o de una nueva fuerza de la naturaleza contra la que no existe antídoto. Menuda pandilla de ineptos. Pero ésta no es la cuestión.

Ya he expresado en varias ocasiones mi convicción de que la secuencia entendimiento→comprensión es la clave de la comunicación y, por extensión, del conocimiento. Nadie puede comprender lo que no entiende. Esta conclusión, en mi caso, si me explican algo en ruso, es obvia. Y de forma general, también lo es si los términos expresados en el lenguaje que supuestamente entiende el lector u oyente no forman parte de su vocabulario. Vean pues la elemental forma de aumentar la comprensión lectora del personal: aumentar su vocabulario. Pero éste no es hoy el objeto de mis penas.

Sucede que me gusta escribir. He tenido la inmensa suerte de dedicarme profesionalmente a la consultoría en gestión de la calidad, lo que me ha permitido escribir muchísimo, y hacerlo aplicando en grandes dosis la secuencia anteriormente mencionada, sin la cual me hubiese sido imposible transcribir con un razonable grado de precisión y veracidad desde complejos sistemas de gestión empresarial hasta las más elementales instrucciones de trabajo. Y este trabajo de escritura no se podía realizar sin comprender lo que observabas o lo que te explicaban. Cierto es que el entendimiento es condición necesaria pero no suficiente. Puedo entender una disertación divulgativa sobre mecánica cuántica, pero esto no me conduce necesariamente a su comprensión. Centrémonos pues en el entendimiento.

Decía Wittgenstein en su proposición 5.6: «Los límites de mi lenguaje¹ significan los límites de mi mundo». La primera vez que leí esta proposición (y en menor grado, las que se citan a continuación) me impactó como un mazazo. ¡Cuánta razón tiene! Un lenguaje "estrecho" te condena a un mundo "estrecho". Seguimos con el último párrafo de la 5.61 «Lo que no podemos pensar no lo podemos pensar; así que tampoco podemos decir¹ lo que no podemos pensar». Aquí se establece con claridad meridiana la causa antecedente de cualquier expresión verbal: pensar primero. Es decir, pensamos y, después, decimos o, alternativamente, escribimos. Y pienso que no hay mejor forma de terminar con esta apelación al maestro de la lógica, que recurrir a su última proposición, la última frase del libro, su famosa y lapidaria proposición 7: «De lo que no se puede hablar hay que callar». Fin del libro. Imposible añadir nada más. Solamente una reflexión personal: Que bien nos iría si se le hiciera más caso.

Y en eso estamos. Quiero escribir (tengo tiempo y escribir me satisface) y no puedo. Porque de lo que me gustaría escribir, no puedo hablar. Me considero una persona interesada en la sociedad, en su entorno, en el día a día, en la política, en la lectura de la prensa "online" y escrita, en las tertulias con amigos o radiofónicas, en los informativos de radio y TV, en la observación de las gentes en la calle, en sus actitudes. En suma, una persona intelectualmente voraz y abierta a todo "input"² que me enriquezca y me haga sentir protagonista, miembro activo de una sociedad y ciudadano del mundo. Y no lo entiendo. Pienso y no lo entiendo. 

Avalancha terminológica (metáfora)
Hablan siempre de lo mismo, empleando términos cuya literalidad entiendo, pero cuyo significado, en muchos casos y en el contexto en que se utilizan, se me escapa. Vocablos o conceptos repetidos hasta la saciedad, tales como «libertad», «democracia», «urnas», «justicia», «presos políticos», «rebelión», «exilio», «procés», «referéndum», «diálogo», «consenso», «consulta», «Estado», «nación», «país» (habitualmente en su forma plural y adjetivado), «legalidad», «legitimidad», «representatividad», «dignidad», «represión», «violencia», «república», «constitución», «audacia», «expolio», «agravio», «venganza», «golpe de estado», «derechos humanos», «telemático/a», «Mesa» (con mayúscula), «eficaz», «efectivo», «eficiente» (los tres últimos aplicados generalmente al «govern»), utilizados con excesiva alegría y distinto propósito por las partes enfrentadas, mezclados en un cóctel imposible, utilizados con superficialidad, con demagogia, con desconocimiento de sus acepciones formales, con intenciones perversas, explotando simbolismos numéricos³, alfanuméricos o cromáticos aplicados profusamente al mundo textil y, más recientemente, al vegetal, abusando de crípticas siglas solo aptas para iniciados y de extrañas e impronunciables localizaciones geográficas, exacerbando los sentimientos más primarios, escamoteando la racionalidad, dirigidos a oyentes cautivos o apesebrados que, sorprendentemente, los entienden y aceptan como consignas o banderines de enganche a no se sabe que batallas o guerras, en lo que me parece una clara regresión a la tribu o, más benévolamente, a la Baja Edad Media. Lo ves en la calle o te lo inyectan directamente en el cerebro en la mayoría de medios. Y consiguen que pienses en ello. Pero como no lo entiendo, por pura lógica, por puro agotamiento, estoy empezando a dejar de pensar. De hecho, ya ni quiero pensar.

Y desoyendo a Séneca⁸, y utilizando el no querer como la causa del no poder, continúo y termino mi cadena de inferencias lógicas:

Lo que no puedo pensar, no lo pienso. Lo que no pienso, no lo puedo decir o, lo que es lo mismo, no lo puedo hablar. Y de lo que no se puede hablar, mejor callar. O lo que es lo mismo, mejor no escribir.

NOTAS:
1 – Resaltado en el original.
2 –  Deformación profesional un punto pija.
3 – 155, 1714.
4 – 9-N, 11-S, 21-S, 1-O, 27-O, 25-D, 22-M.
5 – 579-580 nm; RGB: 255, 255, 0; HTML: #FFFF00
6 – DUI, JxSí, JxCAT, ANC, AMI, CDR, TS, AN.
7 – Estremera, Waterloo, St. Andrews, Schleswig-Holstein.
8 – «El no querer es la causa; el no poder el pretexto», Epistulae Morales ad Lucilium 116,8.
9 –  Pues para no poder escribir… 😊

sábado, 11 de julio de 2015

Ausencias, Espantadas y Estampidas

Ha querido el destino que en el corto lapso de tiempo de una semana hayan trascendido dos informaciones relacionadas con nuestros senadores (ausencias) y europarlamentarios (espantadas), las cuales nos han llevado a complementar el tema de hoy con sus colegas, los diputados del Congreso, protagonistas clásicos de ambas, pero también de algunas famosas estampidas con lo que queda completamente justificado el título (referencias periodísticas en enlaces embebidos en el texto).

Por descontado, no vamos a analizar en detalle cada una de ellas, sino solamente intentaremos desmontar los pueriles argumentos con los que los interesados pretenden justificar estos despropósitos absolutamente impropios de una profesión  —que lo es— que cobra del erario público, es decir, de nuestros impuestos. 

Senado (ausencias)

El hecho incontrovertible es que el día 8 de julio a las 11:15 horas, en un pleno convocado a las 11:00, faltaban 212 senadores de los 266 convocados (un absentismo del 79,7%). ¿Se imaginan ustedes que sucedería si en una cadena de montaje sólo empezasen la jornada un 20% de los operarios? ¿O en el Corte Inglés? Resulta recurrente el debate de que la política no puede ser tratada como una empresa. Y nosotros nos preguntamos ¿porqué? Porque resulta que los defensores de este argumento son precisamente políticos. Y porque no tienen el menor interés de preguntárselo a sus patrones (llamémosles “pagadores”) que son (somos) la ciudadanía en general y los electores en particular. Pues claro que se les debe exigir lo mismo. Porque son trabajadores por cuenta ajena (la nuestra). No son autónomos, no trabajan para ellos mismos. Y resulta ofensivo que con la sangrante situación en que se encuentra el empleo (o el paro, como quieran) no tengan la más mínima sensibilidad para, en el peor de los casos, fingir interés por su trabajo, el cual, recordemos, es voluntario y, para lo que se lleva, bastante bien pagado. O sea, por lo menos, que se sienten, que aparezcan y luego, si quieren, que jueguen al Candy Crush, pero, por favor, no se dejen fotografiar.

Por si fuera poco, este lamentable hecho, se produce en un ambiente generalizado de crítica a la utilidad de la institución, calificada frecuentemente de “cementerio de elefantes”, refugio de políticos defenestrados por las urnas en elecciones autonómicas o municipales, en aplicación del cupo constitucional de libre designación por las autonomías. 

Y leemos justificaciones del siguiente tenor: «los ex presidentes autonómicos ocupen un escaño de designación territorial por su "experiencia" y porque conocen en profundidad sus respectivos territorios. "Su condición encaja muy bien con esta Cámara”» (Meritxell Batet, secretaria de Estudios y Programas del PSOE), «la experiencia de los ex presidentes es un "plus" que se debe aprovechar», «Entiendo que haya gente que crea que siempre lo nuevo es lo mejor, pero en política y otras profesiones la experiencia es un grado, el mérito hay que aprovecharlo y también la sabiduría que aporta haber estado gestionando una administración pública» (Rafael Hernando, portavoz del PP).

Formalmente impecable —en especial agradecemos darnos la razón con la equiparación de la política con «otras profesiones»—, pero se desmonta fácilmente si no aparecen en el tajo. Porque si no están, difícilmente podrán hacer valer su «experiencia», característica diferenciadora en la que coinciden curiosamente tanto el PP como el PSOE. Y que no se nos acuse de demagogia con el argumento de que no sólo se trabaja en el pleno, sino que también se hace en otros foros (por ejemplo, en las comisiones), porque cuando hay pleno, sólo hay pleno, no hay comisiones.

Parlamento Europeo (espantadas)

Aquí el hecho irrefutable es que el 9 de julio al menos 30 eurodiputados contrataron el vuelo de regreso de las 14 horas, habiendo otro a las 18:15, a pesar de que la convocatoria de la sesión finalizaba a las 17 horas. Es decir, a diferencia del caso anterior, en lugar de entrar tarde, salieron antes y se perdieron el debate y la votación —sólo 10 de los 54 votaron—. De nuevo, ¿alguien se imagina una cadena de montaje en la que 30 operarios de 54 dejen las herramientas y abandonen el puesto de trabajo cuatro horas antes? NO. El caso se salpimenta con algún que otro condimento relacionado con el presunto intento de Pablo Iglesias de retrasar el vuelo, algo posteriormente desmentido, pero que, en cualquier caso, resulta irrelevante. Se marcharon antes y punto. Buen sueldo, buenas dietas, viajes pagados, buena profesión y buenos patrones (nosotros).

Congreso (ausencias, espantadas y estampidas)

A éste le tocan todas, aunque reconocemos que en este caso hemos tirado de hemeroteca:  

La fábrica de nada (cuando no hay nadie).
En el Debate sobre el Estado de la Nación (segunda jornada, 25 febrero 2015, 9:15), al inicio de la jornada, sólo 50 de los 350 estaban presentes durante la intervención del PNV. Un absentismo del 86%, que supera al del Senado del jueves pasado. El día anterior, a las 19:56, finalizadas las intervenciones de Mariano Rajoy y Pedro Sánchez, asistimos a una espantada en toda regla que vació prácticamente el hemiciclo en una clara desconsideración hacia los grupos minoritarios (por descontado, respecto a nosotros, faltando de nuevo a sus obligaciones como profesionales bien pagados). Y qué decir de la famosa estampida de 31 de octubre de 2013. Sobran las palabras.

Conclusión

Siempre hemos defendido que en política la forma también es fondo. Lo realmente sangrante es que todo esto les tenga sin cuidado. Podemos entender que un futbolista le pegue un escupitajo a un contrario olvidando que con toda seguridad lo captará alguna cámara. No es por despreciar el nivel intelectual de los futbolistas, es situarlos en una escala valorativa absolutamente distinta (ni superior ni inferior) de la exigible a personajes también públicos que deberían ser más sensibles a su condición de representantes de la ciudadanía y al hecho de que, como mínimo, deben guardar las formas y dar ejemplo. Porque el hecho de no hacerlo relega a sus representados, que son los que les han elegido, a la condición de borregos insensibles, impresentables e indocumentados, con contadas excepciones, entre las que nos encontramos los no representados, los que no les votamos. Volviendo a la analogía futbolística, reparten a la luz del día y delante de focos y cámaras sus escupitajos metafóricos sobre el electorado, el cual, en su inmensa mayoría, los recibe con resignación, cuando no con agrado. Por eso no cambian.

Calidad y Excelencia Política en ausencias, espantadas y estampidas. Algo es algo.

Nota: Observen que, en el contexto del artículo, no nos importa lo más mínimo su producción, sea buena —sin duda, algo habrá— o mala. Nos importa que no vayan o que lleguen tarde, o que se marchen antes, ya sea pausadamente o en estampida. Nos importan las formas, la fachada, su insolencia e impunidad, su absoluto desprecio por los parados y por los que trabajan duro, la corrupción minimalista —o no tanto— que subyace en su actitud endógama, corporativista y tremendamente contagiosa estrictamente limitada al alcance del título. Lo de contagiosa, al tiempo. 

sábado, 27 de junio de 2015

«La Cultura ha ganado mucho»

A esta heterogénea, aperiódica e irregular galería en que se ha convertido el blog, resultado de la indigerible avalancha de temas merecedores de atención y de la inevitable tarea de selección meramente discrecional e intuitiva, llega un tema que ha despertado gran atención, alegría y consenso generalizado: la sustitución del Ministro de Educación, Cultura y Deporte.

¡Ufff, qué descanso!
Y lo vamos a tratar poniendo el foco, como siempre, en aspectos principalmente relacionados con la Calidad y la Excelencia, huyendo de los juicios de valor emocionales o generalistas tan al uso en el discurso político, aunque, en este caso particular, debemos reconocer la extensión unánime de la crítica negativa a todas las capas de la sociedad, sufridoras o no de la gestión del Sr. Wert, fundamentadas también de forma generalizada en un análisis racional de sus hechos. No vamos a ahondar pues en la vida y milagros, logros y fallos del sustituido ni en la oportunidad de su sustitución (1), sino en el hecho mismo, en la justificación dada por el sustituidor, el Presidente del Gobierno, y en la opinión sobre la misma del, hasta ahora, mano derecha o segundo de a bordo del Ministro saliente, el Secretario de Estado de Cultura. El contraste entre estos tres hechos es el que nos ha llamado poderosamente la atención.

Según el Presidente:

«... fue José Ignacio Wert el que le expresó su “deseo” de dejar el Ministerio de Educación y él lo “respetó” como una “razón personal” propia de “seres humanos”» (2).

En principio, el hecho de que todo un Presidente del Gobierno respete los deseos de uno de sus ministros no parece criticable, aunque resulta un tanto sorprendente que la decisión se justifique en «razones personales» propias de «seres humanos». Probablemente, con las razones personales, comentadas más adelante, había suficiente. No alcanzamos a verle explicación a la puntualización antropológica, más allá del más que obvio respaldo a la condición de humano de su ministro, en una respuesta subliminal, personal y subjetiva al tratamiento supuestamente inhumano al que ha sido sometido durante la totalidad de su mandato.

Manifiesta también que:

«Wert le había comentado hace tiempo su deseo de dejar el Ejecutivo para rehacer su vida personal con su actual pareja, que ha aceptado recientemente una oferta para un puesto ejecutivo en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), con sede en París» (2).

Estas son las «razones personales» aducidas, obviamente propias de «seres humanos» (3), sin entrar para nada en los rumores sobre la petición de destino, puerta giratoria o como queramos llamarla, como embajador ante la OCDE, también en París, por supuesto. No seamos malos.

Respecto a la urgencia de la sustitución:

«La nocturnidad la justificó por su apretada agenda estos días y bromeó: “A partir de ahora, lo haré a las 12 del mediodía”» (2).

Bromita impropia de un Presidente, puesto en evidencia por las expectativas de grandes cambios que él mismo había generado. La secuencia de hechos —diez de la noche, desde Bruselas, e-mail al Rey incluido— justificaba el interés de los medios y merecía otra respuesta.

Pasemos ahora a la opinión de un allegado:

Los dos, tan contentos.
«El secretario de Estado de Cultura, José María Lassalle, ha manifestado que el nombramiento de Íñigo Méndez de Vigo como nuevo ministro de Educación, Cultura y Deporte es "plenamente acertado". "La cultura de este país gana mucho", ha asegurado» (4).

Es decir, el colaborador en Cultura más próximo al sustituido considera «plenamente acertado» el cambio, y no contento con esto, remacha asegurando que «la cultura gana mucho». De nada sirve que más adelante le dore la píldora apelando a su «esfuerzo y dedicación ejemplar», lo dicho, dicho está. La lectura en pasiva de sus declaraciones nos dice que para el Secretario de Cultura, no cambiarlo hubiese resultado «plenamente desacertado» porque la cultura hubiese «perdido mucho». Vamos, menudo colaborador, el enemigo en casa (5).

La verdad, no comprendemos porqué el Presidente ha tardado tanto. O no se entera o es un incompetente de mucho cuidado. En cualquier caso, Coherencia, Política de alta gama, ejemplo de Calidad y Excelencia, todo en mayúsculas (por si no se nota, es broma).

Notas:
  1. En todo caso, la sociedad ya ha emitido su veredicto. Huelgan comentarios.
  2. El País, 26 junio 2015
  3. Razones que podríamos calificar de «instinto básico», propio también de no-humanos.
  4. El Economista, 26 junio 2015
  5. La verdad, tampoco comprendemos demasiado la apesebrada presencia de un alto cargo junto a alguien tan negativo para su función, ni porqué ha esperado a su defenestración para sincerarse. Pero éste es otro tema.

sábado, 29 de noviembre de 2014

¿Desahuciar el Senado?

El «Pleno» (¿ironía o sarcasmo?)
No me malinterpreten. Esto no es demagogia, ni barata ni cara. Esto es una foto. Es la realidad no virtual, Es lo que es. Porque, a pesar de que, en la mayoría de ocasiones ves lo que ves, no lo que es, éste no es el caso. La foto corresponde a la sesión del martes 25 de Noviembre cuyos créditos son los siguientes:

  • 18:30 de la tarde (no de la mañana; a esta hora sólo trabajan algunos (pocos) afortunados mortales con trabajo que deben fichar, clase a la que obviamente, no pertenecen los senadores);
  • Tema: desahucios y protección a los deudores hipotecarios;
  • Interpelador: Senador socialista Juan Manuel Fernández;
  • Interpelado: Luis de Guindos, ministro de Economía. 

Valoración cuantitativa de la foto:

  • Total sillones (contados por encima, muchos de perfil, con apariencia de haber sido abandonados a la carrera) = 149;
  • Total ocupados (esto es más fácil, porque hay menos) = 16;
  • Mesa: personas (creo);
  • Personal en actitud laboral activa estándar: 2 estenotipistas (supongo) con las manos sobre el instrumento.

Valoración cualitativa de la noticia:

La primero que sorprende es la lamentable imagen de dejadez y superficialidad que transmite la foto, con absoluta independencia del contexto: sillones dejados de cualquier manera, espectacular vacío, cuatro personas tras una mesa presidiendo la nada y un ponente mirando sus papeles, quizá evitando dirigir la mirada al deprimente agujero negro situado al frente.

A continuación sorprende que a esta sesión se le llame formalmente “Pleno”, no sabemos si en un intento deliberado de afirmar la indiscutible superioridad mental de la Cámara y marcar el terreno sobre la sufrida, ignorante y sumisa ciudadanía o de simple exhibicionismo impúdico de la impunidad con que se ejecuta el no-trabajo de senador. 

Pero estas consideraciones quedan empequeñecidas cuando el propio interpelador «resta importancia a las ausencias al justificar que muchos parlamentarios siguen haciendo trabajo y reuniones en su despacho aunque no estén presentes en el plenario y que imágenes de este tipo no “hacen justicia” a la realidad de la Cámara». Caramba con el senador socialista. Aunque así fuera. ¿Qué clase de justificación es esa? A este respecto, la noticia (1) precisa: «Hay que recordar que durante los plenos de los martes por la tarde no hay ninguna otra comisión que esté trabajando en paralelo».

Ciertamente, lo que no hace justicia es la insensibilidad del conjunto de senadores hacia sus representados en general y hacia los afectados por el lacerante problema de los desahucios y de los deudores de hipotecas en particular. Porque si hiciera (o hubiera) justicia, su ausencia debería ser permanente, por suspensión de empleo y sueldo, como cualquier hijo de vecino que no asiste a su trabajo. Y todo ello, en un momento especialmente caliente por el tema de sus privilegios en desplazamientos sin control a cargo del erario público, que los tiene en el punto de mira de los medios y de la ciudadanía. ¿Tanto les cuesta aparentar un poco de formalidad parlamentaria?

Después no les extrañe que las voces que claman por la desaparición del Senado vayan en aumento, esté donde esté, aunque sea en Barcelona, última ocurrencia de nuestro eficiente gobierno. En resumen, tras este «pleno» vacío sobre desahucios, queda palmaria y objetivamente claro que el tema no les interesa demasiado, por lo que mi necesidad de desahogo me lleva a aventurar que una buena solución para resolver este caro exhibicionismo pseudodemocrático sería proceder a su desalojo y desahucio de forma inmediata. El sistema no debería notarlo demasiado y la ciudadanía se ahorraría espectáculos inmorales como el comentado (el ahorro económico no está garantizado, porque, con toda seguridad, será reabsorbido por el sistema). La Calidad mejoraría un infinitésimo y la Excelencia, hoy bajo mínimos perceptibles, ni se enteraría. Como casi siempre. 

Notas:
  1. El Confidencial, 26-11-2014.

miércoles, 26 de noviembre de 2014

La No Política

Principales titulares de hoy;

Mas propone una lista única para alcanzar la independencia en año y medio
  • La candidatura estaría formada por partidos, sociedad civil y expertos. La lista, si lograra mayoría absoluta, negociaría con el Estado y la UE. El president se ofrece a encabezar la candidatura «o a ser el último»

Durante el Pleno de la Cámara Alta, los senadores de CiU muestran unos carteles
  • Se autoinculpan del 9-N;
  • El presidente ha recalcado que jamás ha dado instrucciones a la justicia; «Y si no se lo creen, pregunten a la fiscalía»

PP: «Pedro Sánchez sufre el síndrome de la coleta»
  • Sánchez dice que «rectificar es de sabios» y defiende lo contrario que Zapatero;
  • El líder socialista lo cree necesario para «recuperar la credibilidad perdida»;
  • Manuel Chaves y Valeriano Gómez rechazan «renegar del pasado».

Los 100.000 euros que dio el PSOE a José Blanco para pagar su abogado fueron a fondo perdido

  • Pedro Sánchez ordenó aclarar si la ayuda otorgada fue sin condiciones;
  • Tras las consultas hechas, no reclamará que devuelva el dinero.

Pablo Iglesias defiende el «honor» de Tania Sánchez
  • acusa de «machismo» a la periodista que le pregunta.

El Papa encandila a Pablo Iglesias 
  • Ha elogiado reiteradamente a través de su cuenta de Twitter las palabras de Francisco;
  • «Bergoglio ha hecho un discurso valiente que se aparta de la línea de Wojtila y Ratzinger».

Un tremendo cansancio me impide comentar los titulares. Solamente añadiré que en ninguno de ellos encuentro valor añadido político alguno. Porque si esto es la política con la que nos benefician sus máximos responsables (chamanes de las tribus, hechicero de la oposición y promesa futurible, aún en pañales, todavía con un sorprendente cheque en blanco), mejor que nos olviden. Hoy, no he encontrado ni un solo titular dedicado a asuntos realmente importantes para la ciudadanía, a los asuntos para los que les hemos delegado nuestra representación, entre los que destacan el paro, la corrupción, el envejecimiento de la población, la diáspora de cerebros y cerebritos, la deuda pública, etc. Qué nivelazo de politicos. Qué poca Calidad (hoy hablar de Excelencia es un atentado a la inteligencia).

NOTA: La ausencia de noticia (que la hay) sobre el «pequeño» Nicolás es deliberada. Al final, resultará, por comparación con el resto, ser el único «grande». Qué triste.

sábado, 15 de noviembre de 2014

+ Corrupción, - Policías, - Jueces

La CORRUPCIÓN, momentos antes de comerse al Estado.
Son tantos los (malos) sucesos políticos de actualidad que nos asaltan cotidianamente, que resulta verdaderamente difícil seleccionar tema para una entrada de este blog. Y esta saturación es también la causante de los prolongados silencios que lo pueblan, haciendo imposible mantener una cierta periodicidad, fuente, en mi caso, de la necesaria y saludable gimnasia mental obligada por el proceso de verter en un escrito tus pensamientos. En cualquier caso, la misma selección de temas —incluso el descarte y la decisión de no escribir—, ya representa en sí mismo un considerable ejercicio, a pesar de su nula materialización. Pero tenemos tema. Y tema que se escribe casi solo, pues me voy a limitar a transcribir parcialmente cuatro noticias (1) y a efectuar una corta valoración de todas ellas en conjunto, conjunto que es el que determina su importancia colectiva —en mi opinión, por supuesto—, importancia que las hace destacar sobre todas las singulares noticias políticas de la semana.

Noticia 1: AEGC, 03-11-2014


La Asociación Española de Guardias Civiles (AEGC) ha emitido un comunicado en el que hace balance de la "Operación Púnica" y en el que denuncian la escasez de efectivos con los que cuenta el Instituto Armado para luchar contra la corrupción.
«Esta operación, junto con el 'Caso ERE' y otras muchas investigaciones, no hacen sino demostrar el ahínco y trabajo abnegado de los compañeros de la UCO de la Guardia Civil contra la mayor lacra que actualmente corroe la sociedad de este país: la corrupción», indican al tiempo que consideran que sería «necesario una convocatoria extraordinaria de al menos 500 plazas para guardias civiles».
A su juicio son "irrisorias" las convocatorias de los últimos años, según dicen, en torno a 125 plazas para la escala de Cabos y Guardias por año. «No se dispone de efectivos suficientes para cubrir las necesidades mínimas y mucho menos disponer de personal para poder integrarse en los grupos de lucha contra la corrupción».
«Si realmente queremos combatir esa lacra que campa a sus anchas por todo el territorio español, ha de ser mediante un aumento de personal ya que las mermadas plantillas del resto de Unidades no podrían soportar un recorte de efectivos de estas características», zanjan.

Noticia 2: eldiario.es, 13-11-2014

España tiene casi 10 jueces menos por cada 100.000 habitantes que la media europea

España está a la cola de Europa en inversión para las instituciones judiciales y en número de jueces por cada 100.000 habitantes, según los últimos datos oficiales del Consejo de Europa correspondientes al año 2012. Esa cifra es, en España, de 11,2 frente a la media del continente, que se sitúa en 21. Algunos países de nuestro entorno, como Francia (10,7), Italia (10,6) o Suecia (11,8) tienen un porcentaje similar, mientras que Portugal (19,2) y Alemania (24,7) están bastante por encima.
Mónaco está a la cabeza de ese ranking con un total de 37 jueces (la cifra relativa es 102). Eslovenia es otro de los países con un porcentaje más elevado, con 47 magistrados por 100.000 habitantes, seguido de Croacia (45,3) y Montenegro (42,4).
Basándose en estas cifras, la asociación Jueces para la Democracia ha demandado al Ministerio de Justicia y al Consejo General del Poder Judicial por la sobrecarga de trabajo de los magistrados, especialmente en causas complejas como las de corrupción. Según esta asociación judicial, eso genera impunidad para los imputados y ha recordado que «España está a la cabeza en este tipo de procesos mientras que está a la cola en ratio de jueces por habitante en Europa», por debajo de Moldavia (12,4) o Albania (13,5).

Noticia 3: elmundo.es, 13-11-2014


La examinada: Mariola Vargas, la aspirante a la Alcaldía de Collado Villalba.

La cita tuvo lugar en la primera planta de la sede nacional del PP, en la calle Génova, la que ocupa su división de Madrid. En un extremo del escenario de la sala de prensa se dispuso la candidata y en el otro los cinco examinadores: tres miembros del PP regional y dos de la agrupación de Collado Villalba. Estas son algunas de las más de 40 preguntas que le formularon y un extracto de las contestaciones (seleccionamos las tres más relevantes para el objeto de este artículo): 
  • ¿Has cobrado una comisión en B? No. ¿Te las han propuesto? No. Quizás en mi ámbito de competencia es complicado.
  • ¿Has tenido o tienes dinero fuera de España, en Suiza? Pues casi no tengo ni dentro de España.
  • ¿Cómo podemos estar convencidos de que nos has dicho toda la verdad? ¿Hay algo más que nos puedas decir para saber que has dicho la verdad? No soy ningún 'perro judío'.

Noticia 4: elmundo.es, 13-11-2014


Los candidatos a la Alcaldía de Collado Villalba y Valdemoro, Mariola Vargas y David Conde, respectivamente, han recibido este jueves la 'calificación' de aptos por parte del PP de Madrid para hacerse con el bastón de mando en esos ayuntamientos, golpeados por la operación Púnica.

VALORACIÓN
Seré breve. No es necesario que hurgue —ni cualitativa, ni cuantitativamente— aquí y ahora en la lacerante herida que representa para la ciudadanía la corrupción política y sindical (incluso empresarial, ya que sin ella, la política sería casi testimonial), pero me limitaré a resaltar el absoluto contrasentido que se encuentra en el análisis en su conjunto de las cuatro noticias anteriores y su contraste con las constantes llamadas a la regeneración y transparencia política que nos llegan desde la clase política (desde la monopolización del término por parte de Podemos, he dejado de calificarla como «casta»).

Es decir, las propias fuerzas del orden y la judicatura (en este caso, asociaciones representativas de parte del colectivo) claman públicamente su falta de recursos, clamor que llega, en el caso de la asociación Jueces para la Democracia, a ¡demandar al Gobierno y al Consejo del Poder Judicial! Paralelamente, Esperanza Aguirre monta una pantomima (2) de examen público, no apto para cabezas mínimamente amuebladas, con la peregrina pretensión de convertirse en adalid de la ejemplaridad y de la transparencia democrática. Ni que decir tiene que esta vana pretensión, además de tratarnos a todos de idiotas funcionales, descalifica —si no lo estaba ya suficientemente— al personaje.

Pero la cosa no acaba aquí. Porque las preguntas planteadas —por lo menos las seleccionadas en la Noticia 3— extienden la idiotez extrema a Aguirre o, en su defecto, al lúcido creador del cuestionario. ¿A quién se le ocurre preguntar si ha cobrado en B o si tiene cuentas en Suiza? ¿Qué respuestas esperaban? Pero el esperpento todavía sigue. Analicemos un poco las respuestas de la aventajada candidata, que, por cierto, aprobó el examen:
  • No he cobrado comisiones en B ni me las han propuesto porque ¡en mi ámbito de competencia es complicado! Menos mal. Si fuese simple quizás sí. Penoso.
  • Pueden estar convencidos de que he dicho toda la verdad porque no soy ¡un perro judío! No califico con el (sic) el género masculino del perro por dos razones: la primera es que yo no estaba allí, y la segunda es que —obviamente— la candidata tuvo que pedir perdón a la comunidad judía, refiriéndose a la frase en femenino (o sea, que la pronunció) y justificándose con un patético "Utilicé una expresión coloquial, muy madrileña, pero muy desafortunada", con lo que lo acabó de arreglar. Ahora que se quejen los madrileños y los ciudadanos de Collado Villalba, municipio que va a regir (es un decir) la interfecta. 

Esto es lo que hay y esto es lo que tenemos. La Calidad y la Excelencia política deben buscarse con lupa. Mejor dicho, con microscopio electrónico. Les deseo suerte. Yo he dejado de buscar.

Notas:
  1. En el título de las cuatro se incluye el enlace.
  2. (RAE) Pantomima. (De pantomimo). 2. f. Comedia, farsa, acción de fingir algo que no se siente.

sábado, 8 de noviembre de 2014

2064, todos calvos

o
Cómo mirarse el ombligo, si la artrosis lo permite.

El disparador del tema de hoy ha sido la publicación de un demoledor informe de la UE sobre el envejecimiento en Europa (1) (2), el cual resalta el hecho de que, de cumplirse las previsiones, en 2060, el 15% de la población española tendrá 80 o más años. Y, sin minimizar las preocupantes consecuencias que a nivel europeo se desprenden del mismo, como egoístas que somos, vamos a situarnos en clave doméstica, centrando nuestra atención en el último informe del Instituto Nacional de Estadística (3) publicado el 28 de octubre —calentito, calentito—, el cual, como es lógico, es mucho más detallado y preocupante.

Conviene empezar por la declaración y aceptación de que nos estamos moviendo en el terreno de las hipótesis y de las proyecciones estadísticas, aunque basadas en los datos y tendencias de hoy, por lo que, con un grado razonable de fiabilidad, podríamos decir que estas proyecciones son aceptables en la medida en que la situación siga su curso de forma rutinaria y vegetativa, lo cual sucederá si no se hace nada para cambiarlo (más adelante expresaremos nuestras dudas al respecto). Y este es el problema: la nula atención de nuestros políticos, más preocupados por cuestiones triviales que por los problemas reales de la ciudadanía.

Empezaremos describiendo la situación actual y la proyectada, utilizando los indicadores de dependencia, que se calculan dividiendo la población menor de 16 años y mayor de 65 entre la población mayor de 16 y menor de 65. Es decir, los “dependientes” (los que no trabajan) entre los “mantenedores” (los que trabajan), todo esto, claro está, a nivel teórico: 

  • 2014: el 47,9%mantiene” al resto (52,1%). Es decir, ya se ha superado el listón del 50%, lo que no estoy muy seguro de lo que significa, pero se me antoja que nada bueno (4). Datos complementarios (porcentaje de población): Mayores de 65 años = 18,2%. Mayores de 85 años = 2,68%.
  • 2029: el 40,8%mantendrá” al resto (59,2%). En sólo 15 años (tres ciclos electorales) el indicador de dependencia sube siete puntos. Quizá sería más apropiado decir “intentará mantener” o el buenista “se hará lo que se pueda”. Datos complementarios (porcentaje de población): Mayores de 65 años = 24,9%. Mayores de 85 años = 8,49%.
  • 2064: el 4,4%mantendrá” al resto (95,6%). Apocalíptico. De acuerdo, son 50 años, pero, no teman, esto es lo que sucederá si la tendencia demográfica actual se mantiene. Datos complementarios (porcentaje de población): Mayores de 65 años = 38,7%. Mayores de 85 años = 10,31%.

Vamos ahora con las valoraciones, subjetivas, por supuesto:

La primera y, probablemente, más importante, es el escaso o nulo interés que este tema le merece a nuestros representantes en la cosa pública, más interesados en tribales conflictos identitarios o en el mirarse el ombligo (con permiso de la artrosis) con la vista puesta en las próximas elecciones. Aunque también pudiera ser que coincidan con nosotros en el hecho de que la propia evolución del sistema biológico (no político), aplicando las elementales reglas de supervivencia, actuará como factor corrector y creará “otra” realidad, muy distinta de la proyectada, no necesariamente peor.

Porque lo que está claro es que, si no hacemos nada, resulta imposible llegar a la situación prevista en 2064. Las consecuencias negativas superan en mucho a las positivas. Claro está que, al disminuir la natalidad (en 2015, el número de defunciones superará al de nacimientos), habrá menor gasto en pañales y biberones, pero el alarmante aumento de la tercera, cuarta y hasta quinta edad (372.000 españolitos mayores de 100 años), invalida esta ventaja, incluso en el apartado de pañales. Esto, sumado a que la atención y el gasto aumenta de forma directamente proporcional a la edad del “dependiente”, llevarán de forma inexorable a la corrección de datos, por la vía de disminución de la esperanza de vida, sea por inanición o por falta de cuidados de la población pasiva, lo cual provocará un radical cambio en la tendencia demográfica, cambio que, sin duda, nos hará sonreír cuando nos hablen del cambio climático.

Termino con una duda existencial: ¿Lo estarán haciendo bien nuestros políticos? ¿Harán bueno el aforismo «Hacer nada ya es hacer algo»

Notas: 
  1. Artículo de elconfidencial.com.
  2. Informe de la UE sobre envejecimiento en Europa.
  3. Informe INE: Proyección de la Población de España 2014–2064.
  4. Si a los “mantenedores” les restamos los parados (24%), la situación HOY ya deviene en catastrófica: el 23,9% debe “cargar” con el 76,1% de la población.

sábado, 1 de noviembre de 2014

Para Decidir hay que Saber

¡Pues claro!
Siempre me han enseñado que el proceso de toma de decisiones debe ser reflexivo (1) y que la reflexión es su primera fase. Por esto es por lo que uso y abuso, como un mantra, de la frase «pensar antes». Todo esto viene al caso por la peculiar circunstancia en que muchos de mis congéneres, habitantes de nuestra pequeña tribu, nos encontramos. Y al margen de simpatías y afinidades emocionales, creo que esta «circunstancia», nos guste o no, nos la están metiendo por todos los sitios (2) en un crescendo cuya traca final será el 9-N (un día que, al parecer, serán quince).

También, siempre recordaré el impacto que me produjo la frase de nuestro President (he escrito sobre ella, pero no recuerdo dónde) en la que, en referencia a una eventual independencia, se despachaba con un irreflexivo «lo importante es el qué. El cómo ya se verá». Pero lo verdaderamente preocupante es la confirmación de esta idea troncal de este proceso, en las recientes emocionales declaraciones de l7 de octubre de Oriol Junqueras, líder llamado a mayores gestas, en una entrevista a Cataluña Radio: «Lo importante es el qué, la independencia, no el cómo» (3). Me pregunto que mente racional puede aceptar estos irresponsables planteamientos.

Y lo bueno de todo esto es que a priori no albergo ningún prejuicio frente a la independencia. Es más, me gustaría asistir a un debate racional, alejado de tricentenarios, barretinas o salchichón de Vic, es decir, alejado de todo perfume identitario, debate promovido y liderado por nuestros políticos, donde la ciudadanía tuviera acceso a datos e información (4) fundamentada en argumentos sólidos (por descontado, futuribles) defendidos por reconocidos profesionales de ambas posiciones, información que nos permita decidir sabiendo. Y entonces, y sólo entonces, ejercitaré mi derecho. Y, porqué no, quizá vote independencia.

Porque antes del derecho a decidir, está el derecho a saber. Y no sólo en esta particular circunstancia, sino en todos los órdenes de la vida. Y no defender y asegurar este derecho (el de saber) convierte el derecho a decidir en demagogia barata. Y a los políticos, cómplices de esta agresión a la inteligencia y al sentido común, en pastores de rebaño. Y lo que necesitamos son líderes que eleven el nivel de la ciudadanía al de personas informadas cuya capacidad de decisión se ejercite en base a un razonable conocimiento de los pros y contras del hecho sobre el que han de decidir.

Todo lo demás es política de baja estofa, ejecutada por trileros de escasa Calidad y nula Excelencia.

Notas:
  1. (Diccionario RAE) reflexión. (del lat. reflexĭo, -ōnis) 1. f. Acción y efecto de reflexionar.
  2. Como agujeros contenedores me refiero únicamente a ojos y oídos (bueno, a veces también por la nariz, porque huele un poco mal).
  3. Minuto 2:00 (resulta perfectamente entendible a los castellanoparlantes). Ver Entrevista.
  4. Datos que poseen significado (3.7.1. ISO 9000: 2005). 

miércoles, 25 de junio de 2014

¿Elecciones? Mejor una Tómbola

Tras sufrir hoy el enésimo impacto en toda la frente —entendida como frontera de entrada y salida de ideas— de una información relativa a la detención de servidores públicos —en este caso, sindicalistas— y sus presuntos secuaces privados (1), en relación con el también presunto desvío de fondos públicos —sí, siempre públicos, es decir, nuestros—, me ha asaltado la necesidad de reflexionar sobre varios temas en confusa mezcolanza y confusión, tales como lo privado, lo público, los partidos, los sindicatos y la representatividad, en un intento, probablemente estéril, de aclarar mis ideas, que, como hemos dicho, son lo que se esconde detrás de la frente (por cierto, en mi caso, cada vez más amplia).

Y toda esta confusión parece haberse condensado en el título, surgido de forma instintiva, casi espontánea, título que, aún cuando todavía no veo demasiado claro, por su plasticidad me agrada sobremanera, por lo que lo mantengo y lo intentaré explicar, incluso a mí mismo.

Conviene aclarar de entrada que “mejor” debe tomarse como adjetivo comparativo, es decir, como «superior a otra cosa y que le excede en una cualidad moral o natural» (2), y que esa otra cosa son las elecciones. Por lo tanto, su valor no es absoluto, sino relativo, algo que, puestos a elegir, de mantenerse la penosa situación actual —situación que intentaré analizar a continuación—, me resultaría preferible.

Todo empieza, ahora, con el intento de encontrar, también de forma condensada, el significado o mensaje escondido que subyace en el chusco y escueto titulo, la proposición que me permita efectuar un desarrollo coherente del artículo y, consecuentemente, un aclarado de mis ideas. Y encuentro esto:
«Cuando los representantes de los trabajadores no son trabajadores y los representantes de los ciudadanos no son ciudadanos, puede suceder cualquier cosa».
Y esta proposición, vista así, ya empieza a decir mucho. En primer lugar, establece dos premisas,  las cuales condicionan la conclusión y, en aras de la precisión y objetividad, requieren por lo tanto aclarar el significado que se les supone —al menos en este artículo— a los términos “trabajador” y “ciudadano”(3).

Si entendemos un “trabajador” como el «que trabaja» (4), la primera premisa es aparentemente falsa, porque ambos “trabajan”. El problema aparece cuando analizamos “para quién trabajan”. Porque un trabajador “representado” puede trabajar indistintamente por su cuenta (autónomo) o por cuenta ajena (patrón o empresa pública o privada), pero un trabajador “representante” debe trabajar siempre por cuenta de sus representados. Y cuando esto falla, es porque no efectúan su trabajo, por lo que dejan de ser trabajadores. Serán otra cosa —imaginen la que quieran—, pero trabajadores, NO.

En cuanto a la segunda premisa, si entendemos por “ciudadano” la definición ortodoxa: «Habitante de las ciudades antiguas o de Estados modernos como sujeto de derechos políticos y que interviene, ejercitándolos, en el gobierno del país» (5), volvemos a falsarla aparentemente. Si bien resulta indiscutible que los representantes de los ciudadanos son los políticos, y que estos ciudadanos “representantes” intervienen en el gobierno de país, lo que ya es más discutible es que lo hagan los ciudadanos “representados”, aunque sea de forma indirecta por su capacidad de elección en unas elecciones. Y aquí no tendré en consideración una no-conformidad mayor representada por el generalizado incumplimiento de sus programas, lo que conduce inevitablemente a que su «intervención en el gobierno del país» sea, sino diametralmente opuesta, sí significativamente distinta a la que esperaba el ciudadano "representado". En cambio, tendré en consideración su considerable alejamiento de la realidad estadística ciudadana, que se podría resumir en su pertenencia mayoritaria a la categoría de "trabajador", por supuesto presuntamente “representado” también por ellos. Y este alejamiento, este “desclasamiento” es el que vamos a intentar demostrar.

Para ello me he tomado la molestia de extraer de las biografías de los principales líderes políticos actuales (6) unos datos básicos (edad, formación académica, años de “trabajo” y años en “política") cuyo resumen aporto:

  • Mariano Rajoy Brey, Licenciado en Derecho, Registrador de la Propiedad, 85% de su vida (7) en política;
  • Alfredo Pérez Rubalcaba, Doctor en Química Orgánica, 74% de su vida en política;
  • Cayo Lara Moya, Agricultor, 64% de su vida en política;
  • Rosa Díez González, administrativa, 83% de su vida en política;
  • Artur Mas I Gavarró, Licenciado en Económicas y Empresariales, 15% de su vida en el sector privado (8), 85% en política;
  • Susana Díaz Pacheco, Licenciada en Derecho, 100% de su vida en política.

Además de estos datos resumidos, cabe señalar que, con la honrosa excepción del Molt Honorable President de la Generalitat de Catalunya, no se encuentra referencia alguna de “trabajo” ciudadano representado estadísticamente estándar (privado), repartiendo toda su actividad no-política entre el funcionariado, el sector público o la docencia. Por esto es por lo que pienso que, así sin más, no se les puede asimilar, como ciudadanos “representantes”, a la misma categoría de los ciudadanos “representados”. Es más, por su más que evidente alejamiento de la problemática real, del día-a -día, de los ciudadanos a los que presuntamente representan, resulta obvio que el resultado no puede ser bueno para los "representados".

Y un paseo rápido, tanto por el pasado (Felipe González, José María Aznar y Rodríguez Zapatero) como por el futuro (Pablo Iglesias, Eduardo Madina o Pedro Sánchez, entre otros), no mejora la situación. En resumen, predomina la formación en Derecho, la docencia, el funcionariado, lo público y brilla por su ausencia la formación técnica —perdón Sr. Rubalcaba— y la dedicación al competitivo sector privado, tan denostado, pero realidad indudable, con paro y todo, para la aplastante mayoría de los ciudadanos (mal) representados.

Y como no se puede negar que esta situación y estos representantes, lo son de forma legal, y que esta “representación” la ostentan por delegación expresa de los “representados” a través de las elecciones, debo concluir que algo no funciona. Que el problema real de nuestra democracia es de no-representación, pero que este problema no es visto así por la ciudadanía, enfrascada en un zapping electoral en la espera infantil, inmadura y cómoda de que “los nuevos lo harán mejor”, sin darse cuenta que lo que sucede es responsabilidad suya (o nuestra) y no de sus presuntos representantes.

Y por esto es por lo que concluyo: si esto sigue así —repito, si sigue así—, sería mejor descargar de los electores su responsabilidad, institucionalizar la irresponsabilidad ciudadana y sustituir las elecciones periódicas entre listas cerradas de políticos y no-políticos que aspiran a la permanencia y a la pertenencia (9), por una Tómbola. Por un sorteo, con un buen sueldo y con obligación social y penal de aceptar y ejercer el puesto. Sin ninguna duda, estadísticamente hablando, dado que toda la clase política actual renovable sería excluida, el resultado no sería peor que lo que tenemos. Por simple cálculo de probabilidades, nos representarían ciudadanos de todo pelaje y condición, lo que incluiría, entre otros, ciudadanos competentes, no mayoritariamente abogados, éticamente solventes y acostumbrados a la competitiva lucha diaria en las trincheras de la vida, no de los partidos. Sin duda, nos representarían mejor, la Calidad aumentaría y, probablemente, en algún caso, hasta rozaríamos la Excelencia.  Lo dicho: mejor una Tómbola.

Notas:
1 – Catorce detenidos por fraude en los cursos de formación de UGT-A.
2 – Acepción 1 DRAE.
3 – Al término “representante” no le dedicaré mayor atención.
4 – Acepción 1 DRAE.
5 – Acepción 4 DRAE.
6 – Había que elegir. Y he elegido a los que encabezan sus formaciones. Por algo será.
7 – He considerado desde los 20 años, a pesar de que yo empecé a trabajar (sin comillas) con 14 y algunos de ellos entraron en política en la pubertad.
8 – Rara avis. Me quito el sombrero.
9 – No sorprende el nulo interés por la política (entendida así) de personal ajeno, independiente y competente con inquietudes sociales y de servicio a la comunidad. Que haberlo, haylo.