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sábado, 30 de junio de 2018

Sinvergüenzas

Sinvergüenza
  1. adj. Pícaro, bribón. U. t. c. s.
  2. adj. Dicho de una persona: Que comete actos ilegales en provecho propio, o que incurre en inmoralidades. U. t. c. s.
  3. f. Perú. Desfachatez, falta de vergüenza.
Hablamos del pasteleo para proponer un candidato a presidir RTVE. Los pasteleros, acepción 2. Los candidatos, acepción 1. Todos ellos se conducen con la acepción 3 (en Perú, aquí y en la China).

 Pasen y lean:

«Andrés Gil, el actual redactor jefe de Política de 'eldiario.es' fue sugerido por Pablo Iglesias, y Pedro Sánchez, que todavía estaba en el Consejo Europeo en Bruselas, terminó aceptando».
...
«es un colaborador habitual de 'Fort Apache', la tertulia política de Hispan TV que presenta Pablo Iglesias, con el que además Gil mantiene una relación de cierta amistad».
...
«En la formación morada aseguran que es algo "transitorio" que necesita además contar con el resto de grupos parlamentarios para evitar que la televisión pública "sea un aparato de propaganda del partido que gobierne"» 😂😂😂 (El Confidencial).

Por si acaso, no vaya a ser que...
«Andrés Gil ha decidido llevar a cabo un barrido de su cuenta de Twitter, cuanto menos, importante: el pasado viernes 22 de junio, borró de su cuenta 13.885 tuits. O, lo que es lo mismo, pasó de tener un histórico de 14.073 a tener solo 188» (El Confidencial).

«Por su parte, Ana Pardo de Vera, directora del diario Público, también borró miles de mensajes de su perfil de Twitter, en concreto, 21.251» (ABC).

«La periodista comienza su explicación revelando que el primero que le da la noticia es el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, quien le cuenta que ha alcanzado un acuerdo con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, para que los nombramientos de RTVE “dependan” de Podemos» (La Vanguardia) (Twitter).

La guinda:

«Sánchez pide a las fuerzas políticas "responsabilidad y generosidad" para llegar a un acuerdo sobre RTVE» (Público).

Solamente resta añadir que ni en eldiario.es ni en Público aparece referencia alguna al borrado de tweets de sus "candidatos".

¿Se podrá ser más sinvergüenza en todas y cada una de sus acepciones? Desgraciadamente, a la hora de valorar la Calidad de estos comportamientos, debemos aceptar que es máxima. Recordemos que se entiende por Calidad el grado de cumplimiento de los requisitos establecidos, en este caso, por los "pasteleros", y que estos requisitos (conseguir provecho propio) se han cumplido con creces.

En cuanto al "candidato y candidata", su conducta resulta más difícil de calificar, aunque por la celeridad y premura con la que han hecho desaparecer la ingente cantidad de tweets se les ha de reconocer, como mínimo, en esta tarea específica, una gran eficacia. Me pregunto porqué lo han hecho. En cualquier caso, renegar de todo lo escrito hasta la fecha o no renegar pero curarse en salud ante un hipotético nombramiento no dice nada bueno de ellos. También buscan provecho propio. En mi opinión (y no solo por esto) quedan incapacitados para desempeñar un cargo público con equidad.

Imagino cual sería la reacción de Sánchez e Iglesias en el Congreso y los editoriales de eldiario.es y Público si Rajoy y Rivera hubiesen pasteleado la presidencia de RTVE ofreciéndosela al director de ABC o al redactor jefe de política de La Razón. Está visto que en política, una misma acción pasa de ser execrable a ejemplar en función del lado del espectro político que la ejecuta. Bienvenidos al escepticismo. Y pobre RTVE. Y pobres de todos nosotros.

lunes, 20 de julio de 2015

puta barata podemita hipócritas [sic]

Incluso en este tiempo de canícula en el que la preocupación por mantener el gasto de energía próximo al metabolismo basal aconseja, entre otras muchas medidas, no escribir para eludir el ímprobo esfuerzo de pensar siquiera, resulta imposible evitar dedicarle alguna atención al tema de hoy, probablemente anecdótico con la que está cayendo, pero ejemplo sintomático de una acción no corregida situada en los antípodas de la calidad y excelencia política. Tampoco es que el tema merezca demasiadas líneas, pero sirva tanto para dejar constancia del propio hecho y de sus reacciones como para mantener vivo el blog mientras el calor no afloje un poco.

Para que conste...

Hechos comentados (1):

1 - «Que dice esta puta barata podemita hipócritas. Lo que pasa es que llevabais cuatro años sin robar y sis colocar a dedo a todos los lamepollas del psoe» (José Luis Valladolid Lucas, alcalde de Villares del Saz por el PP, 18-07-2015 en su cuenta personal de Facebook).

La verdad es que recientemente hemos sido testigos de la entrada en el debate político de varias intervenciones no demasiado ejemplarizantes en las redes sociales de personajes (hoy) públicos, pero que, a diferencia de ésta, habían sido rescatadas de las catacumbas virtuales y del olvido real con algún que otro bastardo motivo, político, por supuesto, realizadas cuando estos personajillos eran simples “mindunguis” —como cualquier hijo de vecino, entre los que nos incluimos—, excretores de opiniones propias para el consumo exclusivo de sus seguidores virtuales. Ahora bien, éste no es el caso:

Resulta que las ha realizado el pasado sábado todo un alcalde en ejercicio (2), hecho diferenciador que les da una categoría infinitamente más deleznable que cualquier otro desliz virtual conocido. Y las hace en una cuenta con nombre y apellidos, lo cual, en sí mismo, debería ser objeto de loa y alabanza por lo que tiene de transparencia y valentía al no ocultarse bajo un avatar, pero en realidad, síntoma de profunda estupidez o, como mínimo, de inanidad intelectual, confirmada por el lenguaje soez (3), la lamentable ortografía y los errores tipográficos no disculpables por el medio (4) debido a la utilización de un acento correctamente, indicativo de una cierta preocupación por la formalidad.

2 - «Bueno vista la repercusión de mi desafortunado comentario pido perdón por mis palabras en ningún momento pretendia insultar a esta señora a sido producto de una confusion y de un mal dia.pido mil veces perdon» (el mismo sujeto, también en FB).

La verdad, no es que lo arregle demasiado: a) Pide perdón «vista la repercusión...», lo que nos hace inferir que con menor repercusión hubiese mantenido el «desafortunado» comentario; b) ¿a quién quiere convencer de que llamándola «puta barata podemita hipócritas [sic]» no la pretendía insultar?; c) ¿Quién se ha confundido, él o ella? y d) sin duda, el mal día lo ha tenido al mal escribir esta disculpa, todo un despropósito ortográfico (no olvidemos que se trata de todo un alcalde, al que se le debería exigir un mínimo de conocimientos o, en su defecto, que se abstuviera de exhibir sus carencias básicas, en el supuesto que las conozca, claro).  

3 - «El PP de Cuenca rechaza frontalmente este tipo de comentarios, por lo que la Comisión de Derechos y Garantías del PP conquense lo estudiará en los próximos días» (comunicado publicado por Europa Press).

A este enternecedor comunicado poco hay que añadir, más allá del abstracto y ambiguo «estudio» en los «próximos días». No se hernien que hace calor.

Comentarios generales

Vistos los hechos en perspectiva echamos en falta un pronunciamiento descalificador de alto nivel (digamos del Presidente del Gobierno) que resulte ejemplarizante. También hubiera valido (pero menos) el de algún capitoste del Partido Popular (digamos la Secretaria General o un portavoz), toma de posición que en el momento de redactar este artículo (20-07-2015, 13:05) no consta se haya producido. Y esta falta de posicionamiento, incluso de referencia, a este desagradable incidente protagonizado por todo un alcalde del PP, resulta del todo punto inaceptable y es la que nos hace calificar el asunto de ejemplo paradigmático de No Calidad y No Excelencia Política. No estamos hablando de un incidente futbolístico, donde se puede insultar, incluso agredir, impunemente al adversario ante los ojos de millones de espectadores sin que el entrenador o el presidente del club afeen la conducta al protagonista, perdiendo la ocasión de dar ejemplo a propios y extraños, en especial a la juventud, crisol de futuro, alentándoles a emular estas actuaciones porque «todo es gratis». Nos estamos refiriendo a la actividad política, foro público donde todos nos deberíamos ver representados y donde el (buen) ejemplo debería ser la norma. Pero esto es pedir peras al olmo. ¿Cobardía? ¿Sectarismo? ¿Indiferencia? ¿Escala de valores subvertida? Quizá la respuesta es sólo una: Política.

Lo sabido: la misma cosa es buena (silencio o sordina) o mala (rasgado de vestiduras) en función de quien la ejecute. Y así nos va: puta barata podemita (del psoe, por supuesto). Quedamos a la espera de otra del bando contrario. 

Notas:
  1. Los subrayados en las transcripciones literales señalan faltas de ortografía y puntuación y son propios.
  2. No emergente (del PP para más señas).
  3. A resaltar el hallazgo que representa el cambio del venerable y clásico verbo “chupar” por “lamer” en el calificativo dispensado a «todos los ...pollas del psoe», lo que a nuestro modo de ver expresa una cierta suavización del término (con este calor, pensemos en un polo), aunque el nombre del partido en minúsculas los ningunea.
  4. En las redes sociales, la economía tipográfica está normalmente admitida.

martes, 23 de junio de 2015

SÍ-SÍ

Pocas veces se habrán pronunciado palabras que vulneren de mayor forma la equidad que debería presidir la gestión de un político en su papel de presidente del gobierno, es decir, de TODOS los gobernados. No vamos a entrar en detalles tales como el contexto (ver artículo) o las frías cifras que respaldan su sesgada y partidista apuesta. No importan. Es el hecho de haberlas pronunciado lo que justifica nuestra repulsa y atención. ¿Qué se puede esperar de un presidente que se permite hablar en nombre de todos y que defiende sin despeinarse y con sonrisa de suficiencia solamente la opción de algunos?

«...nuestros aciertos y éxitos serán los del país, gobernamos para los 7,5 millones de catalanes».

«...trabajar por el sí-sí es hacerlo por todo el país, no por una parte, independientemente de si se está a favor o no».
El gato de Mas-Schrödinger, paradigma de la superposición política.

¿Podrá darse mayor incongruencia con menos palabras? (1) No es necesario ser politólogo ni experto en la pantanosa y confusa situación política del «país» sujeto de la inexcusable contradicción. Es que una afirmación como ésta no resiste el más mínimo análisis justificativo o exculpatorio desde cualquier punto de vista. ¿Qué más da que estemos en un blog de política? ¿O será ésta precisamente la escapatoria?

Probablemente ésta sea la explicación. Y si es así, viene a confirmar la escasa Calidad y nula Excelencia de nuestra minúscula política, fuente de nuestro irreversible escepticismo. Una política que solamente es mayúscula en su deterioro asintótico (2), en la que todo se permite con la única condición de que no te afecte a ti y en la que se da la perversión interesada y aceptada de que las decisiones y declaraciones no son buenas o malas por sí mismas, por su esencia, sino por quien las protagoniza. ¿Cómo es posible que la bondad de la misma cosa sea dependiente de quién (3) la ejecuta?

En alguna ocasión hemos dicho que los políticos son expertos en el arte de afirmar una cosa y la contraria. Hasta ahora entre ambas contradictorias afirmaciones acostumbraba a mediar un determinado lapso de tiempo (4), pero las frases que hoy comentamos representan el récord: han conseguido la simultaneidad, la superposición cuántica: defender una parte y a la vez el todo (supongo que la parte no defendida no estará demasiado de acuerdo).

La deprimente y conclusiva pregunta es si los hoy agraviados se sentirían igual en el hipotético caso que el presidente fuera de su cuerda y actuase de la misma forma. Nosotros lo dudamos. Para ellos, con toda probabilidad, adoptar esta posición sería un claro exponente de «justicia democrática». Y para los otros, lo contrario. Nosotros, en cambio, pensaríamos lo mismo. Ésta es nuestra desgracia.

Notas:
  1. Para no iniciados, lo del «sí-sí» no es una redundancia, es una llamada nada subliminal que evoca la «consulta» fallida del 9N, fallo que se pretende subsanar con una elecciones plebiscitarias (el president dixit) el 27S (estamos en el país de las siglas).
  2. Nos encontramos cerca del límite (a pesar de las nuevas incorporaciones, claramente abducidas por el agujero negro en que se ha convertido el sistema).
  3. Observe que hemos escrito «quién» no «cómo».
  4. Típicamente, el que va desde la campaña electoral hasta los no-cumplimientos de programa.

miércoles, 26 de noviembre de 2014

La No Política

Principales titulares de hoy;

Mas propone una lista única para alcanzar la independencia en año y medio
  • La candidatura estaría formada por partidos, sociedad civil y expertos. La lista, si lograra mayoría absoluta, negociaría con el Estado y la UE. El president se ofrece a encabezar la candidatura «o a ser el último»

Durante el Pleno de la Cámara Alta, los senadores de CiU muestran unos carteles
  • Se autoinculpan del 9-N;
  • El presidente ha recalcado que jamás ha dado instrucciones a la justicia; «Y si no se lo creen, pregunten a la fiscalía»

PP: «Pedro Sánchez sufre el síndrome de la coleta»
  • Sánchez dice que «rectificar es de sabios» y defiende lo contrario que Zapatero;
  • El líder socialista lo cree necesario para «recuperar la credibilidad perdida»;
  • Manuel Chaves y Valeriano Gómez rechazan «renegar del pasado».

Los 100.000 euros que dio el PSOE a José Blanco para pagar su abogado fueron a fondo perdido

  • Pedro Sánchez ordenó aclarar si la ayuda otorgada fue sin condiciones;
  • Tras las consultas hechas, no reclamará que devuelva el dinero.

Pablo Iglesias defiende el «honor» de Tania Sánchez
  • acusa de «machismo» a la periodista que le pregunta.

El Papa encandila a Pablo Iglesias 
  • Ha elogiado reiteradamente a través de su cuenta de Twitter las palabras de Francisco;
  • «Bergoglio ha hecho un discurso valiente que se aparta de la línea de Wojtila y Ratzinger».

Un tremendo cansancio me impide comentar los titulares. Solamente añadiré que en ninguno de ellos encuentro valor añadido político alguno. Porque si esto es la política con la que nos benefician sus máximos responsables (chamanes de las tribus, hechicero de la oposición y promesa futurible, aún en pañales, todavía con un sorprendente cheque en blanco), mejor que nos olviden. Hoy, no he encontrado ni un solo titular dedicado a asuntos realmente importantes para la ciudadanía, a los asuntos para los que les hemos delegado nuestra representación, entre los que destacan el paro, la corrupción, el envejecimiento de la población, la diáspora de cerebros y cerebritos, la deuda pública, etc. Qué nivelazo de politicos. Qué poca Calidad (hoy hablar de Excelencia es un atentado a la inteligencia).

NOTA: La ausencia de noticia (que la hay) sobre el «pequeño» Nicolás es deliberada. Al final, resultará, por comparación con el resto, ser el único «grande». Qué triste.

jueves, 19 de junio de 2014

Del punto al Círculo ¿Política o Geometría plana?

Punto y Círculo
La inopinada aparición en el espectro político del partido Podemos ha situado la palabra Círculo en lugar preferente del vocabulario, circunstancia que ha despertado en mí recuerdos perdidos en la más recóndita profundidad de mis neuronas, archivados y oxidados desde hace más de medio siglo. Y dado que mi conocimiento del término es estrictamente geométrico, apoyado de forma concreta y aséptica en el tercer postulado de Euclides (1), no me he podido sustraer al deseo de explorar la hipotética relación entre Política y Geometría, dando por supuesto que el bautizo con esta palabra de una de la iniciativas estrella del partido estrella, debe tener un profundo y concreto sentido político, metafóricamente distinto, por ejemplo, al de un Cuadrado. Por descontado, todo lo que sigue no es más que un divertimento con el fin de entretener y estimular la reflexión.    

Punto:
Geométricamente hablando un punto es adimensional y se define como la intersección de dos líneas, definición recursiva donde las haya, como veremos en el apartado correspondiente. Ahora bien, si llevamos el punto al contexto político, su condición de adimensionalidad le concede una categoría conceptual de primer orden. No siendo nada, expresa una posición en el espacio, posición que en política no puede representar otra cosa que un origen o un final. No en vano se habla de los “puntos” de un programa, puntos que deberían entenderse como objetivos, como lo que se quiere conseguir, como compromisos de los cuales habrá (o habría) que dar buena cuenta ante los electores. Por descontado, y lamentablemente, también se utiliza de forma exagerada para definir la herencia del enemigo, en este caso, en una interpretación sesgada y bastarda, el “punto” de partida. Ni que decir tiene que prefiero su utilización como objetivo de futuro, porque en mi escala de valores políticos, la cúspide la ocupa el programa, el cual, desgranado convenientemente en “puntos”, es el que permite (o debería permitir) a los electores hacer oír su voz con conocimiento y propiedad cada vez que les preguntan en las urnas. Por lo tanto, nada que objetar, a pesar de su connotación estática, me encanta el “punto” político

Línea:
Una línea es una sucesión de puntos. Dicho esto, si queremos llevar la línea al terreno político deberemos acotar su infinitud y dejarla en un segmento, lo que nos permite visualizar un principio y un final. Y consecuentemente, un camino. Porque se habla de la “línea” política. A diferencia del punto, que expresa una posición estática (un adónde), una línea expresa movimiento y acción (el cómo) y, al igual que el punto, puede utilizarse a priori, como un compromiso o a posteriori, como balance o crítica. O sea que, en primera instancia, la utilización de la “línea” en un contexto político me parece de lo más apropiada y deseable. Lo que sucede es que, a diferencia del punto, el cual es una singularidad, una línea (o un segmento), compuesta por puntos, no tiene porqué ser recta. De hecho, en política, casi nunca lo es.

Porque una línea, además de recta, puede ser curva, tortuosa, incluso quebrada. Puede ser también horizontal, vertical o inclinada. Puede ser parabólica o hiperbólica. Y todos estos tipos de línea geométrica definen con precisión la línea política de un individuo (2), organización o partido, con la dificultad añadida de que cambian con el tiempo y acostumbran a mimetizarse con su entorno. Quizá otro día me dedique a establecer correlaciones, pero hoy queda aquí el planteamiento para quien quiera entretenerse. En cualquier caso, con toda su dificultad, lo dicho no desmerece en absoluto el hecho de que conocer la “línea” política de “lo político” es, como he dicho anteriormente, no sólo apropiado sino deseable y metafóricamente comprensible.

Círculo:
Circulo es el conjunto de los puntos de un plano que se encuentran contenidos en una circunferencia. Por lo tanto, un círculo es el contenido, no el envoltorio. Y esta definición es también perfectamente extrapolable al ámbito político, con la única salvedad que, según expresa en su web el partido patrocinador del invento, agrupa personas e ideas. Pero antes de esto, ahondemos un poco en la geometría, en especial en el envoltorio, la circunferencia, una línea muy, muy especial: «La circunferencia es una línea curva cerrada y plana cuyos puntos están a igual distancia de otro fijo que se llama centro». Observarán que he subrayado cinco términos, de los cuales dos («línea» y «punto») nos son conocidos y tres son nuevos, lo que nos lleva a concluir que caracterizan el círculo.

El primero de ellos («cerrada») ya no me gusta un pelo. Se trata de una línea sin principio ni final, un bucle recursivo infinito que, por si fuera poco, ejerce también el papel de límite o frontera, estableciendo una diferenciación clara entre los elementos que están dentro y los que están fuera, lo cual, geométricamente, además de servir de base a la teoría de conjuntos, es clarificador, pero me cuesta más encajarlo en el ámbito político. Lo lamento, pero a pesar de la nebulosa y seráfica justificación del patrocinador, me suena a registro voluntario de ideas e afinidades, por lo que a mí, que no me esperen (3).    

El segundo («plana») es geométricamente obvio, por lo que no se debería prestar más atención, más allá del recurso fácil de calificarlo de falto de “grosor” político y de perspectiva. Pero no pienso hacerlo. 

En cuanto al tercero («centro»), como descarto la centralidad política, me evoca el modelo heliocéntrico copernicano, muy en línea con el giro que pretende dar a la política el partido patrocinador, caracterizado hasta ahora, por exhibir (de buen grado o por desmesurada atención de los medios) hasta la saciedad la figura visible en torno a la cual gira y se articula su mensaje. Resumiendo, los puntos (personas e ideas) contenidos en la línea cerrada (límites), giran en torno a un punto común (que también será una persona y sus ideas) llamado centro.

O sea, que, a diferencia del Punto y la Línea, la utilización política del término Círculo no me convence. Lo cual no es óbice para considerar completamente legítimo el hacerse miembro de uno. Y como resumen final, en mi caso, me encanta estudiar los Puntos de un programa político, me interesa enormemente conocer o estudiar la Línea política de políticos o partidos, pero no me interesa nada el significado ni la función de un Círculo político, sea de Podemos o de cualquier otro, Porque el ejemplo, visto el éxito del invento, quizás cunda.

Notas:
1 – Se puede trazar una circunferencia con centro en cualquier punto y de cualquier radio.
2 – Sin ánimo peyorativo.
3 – Ya tengo bastante con Google, Facebook, Android e Internet.

jueves, 5 de junio de 2014

Representatividad y Asepsia

¿Quién me representa? ¿Vale realmente la pena?
Me va a resultar francamente difícil empezar esta entrada sin una mínima referencia al período de silencio (casi tres meses), cuyas causas tienen mucho que ver con el tema de hoy. Pero, por ahora, será suficiente justificar el mismo con un notable aumento de actividad en el ámbito político que ha monopolizado prácticamente mis recursos físicos y mentales hasta el punto de esterilizar mi natural querencia a la escritura, vista como el resultado de un proceso creativo por excelencia, cuya primera y agradecida fase es pensar. Por lo tanto, puedo asegurar que la tarea en la que estoy —todavía— metido, ha sido —y es— tan gratificante y absorbente que no lo he echado de menos. Y me refiero tanto a pensar en política como a escribir sobre ella.

Se preguntarán (yo lo he hecho) qué es lo que ha llevado a un escéptico político redomado, ferviente defensor de la inacción activa, a involucrarse en un proyecto político hasta el punto de olvidar su cita periódica con la pluma y papel virtuales. La respuesta es simple: Encontré —o creí haber encontrado— la piedra filosofal, la respuesta a todas mis inquietudes, la recuperación de la confianza en la política, la confirmación de que no todo estaba perdido, que existía esperanza de cambio, de regeneración o, por lo menos, que existía una percha, un banderín de enganche para los desencantados como yo, donde un grupo de personas —pronto verifiqué que muy reducido, casi una élite— luchaba desinteresadamente por conseguir un objetivo clave en cualquier sistema democrático de calidad: la representatividad. Porque la representatividad siempre ha sido, para mí, el concepto que se encuentra en la cúspide jerárquica de la democracia. Pero ya es momento de abandonar las referencias personales (la ética) y centrarme en la vertiente colectiva (la política).

Siguiendo con mi costumbre de generalizar y no personalizar, me abstendré de transcribir el nombre de la organización política que, en forma de partido, ha absorbido buena parte de mi tiempo libre, aunque, a pesar de su escasa implantación en el mercado político, no será difícil su identificación.

Su objeto es simple: brindar a la ciudadanía huérfana de representación política una vía para visibilizar su descontento mediante su voto y su posterior materialización en algo tan concreto y físico como un escaño vacío en las instituciones. La quintaesencia para un racionalista. Adicionalmente, como consecuencia de no ocupar el escaño, ni el elegido ni el partido cobrará sueldo ni subvención alguna. Y la guinda del pastel es que, una vez conseguido que la Ley Electoral garantice la representatividad del voto en blanco, el partido ¡se autodisolverá! (como en Misión Imposible)1. Para mí, todo un descubrimiento. Pues bien, basta de preámbulos. Vayamos al título.

Representatividad:
Este es un concepto capital. En este blog siempre he defendido que los políticos son nuestros representantes, en los que hemos delegado la gestión de la cosa pública, especialmente a través de nuestros impuestos. Para esto los votamos. No es momento de entrar en más profundidades respecto a si votamos partidos o personas físicas. En cualquier caso, en el estado actual de la cosa, resulta secundario. Votando a un partido, delegamos en él y en sus políticos nuestra representación. En terminología empresarial, los políticos son los proveedores y los electores los clientes. Y los clientes, además de siempre tener razón, deben estar satisfechos. Y el enorme déficit de nuestro sistema es, precisamente, la falta de representatividad de los insatisfechos, a los que sólo les queda la abstención, el voto nulo o el voto en blanco como forma de expresión de su posición crítica, acciones sin consecuencia alguna y, por descontado, ausentes de toda representatividad formal. Esto determina la exclusión del sistema de una significativa parte de la ciudadania que en las recientes elecciones europeas, ha superado la mitad del censo (52,87%). Por lo tanto, la crisis es de representatividad y corregir este déficit representa una prioridad total. De ahí mi sintonía con el proyecto. Pero hay más.

Asepsia(2):
Para una mentalidad analítica, que gusta de hacer las cosas una detrás de otra, en secuencia, resulta absolutamente fundamental establecer una escala de prioridades que determine el orden de actuación. Y ya hemos establecido como primordial la representatividad. Nada hay más ineficaz y, por ende, más ineficiente que la dispersión de esfuerzos en una estéril multitarea que como pollo sin cabeza vaga sin rumbo entre complejidades conceptuales que sólo impresionan a la galería y satisfacen el ego del sujeto político de turno. Por esto, para mí, el discurso político debe ser aséptico, libre de toda contaminación que le aleje del objetivo principal: la representatividad. Y para esto, el discurso debe ser entendible y comprensible, destilado y concentrado en la esencia de lo que se pretende. Y contra más evidente, concreto, material y físico sea al objetivo, mejor. ¿Qué puede haber más concreto que un escaño vacío
Haciendo uso de la definición, procede ejecutar «un conjunto de procedimientos científicos destinados a preservar de gérmenes infecciosos el organismo...», organismo político, añado, es decir, el partido. Y estos gérmenes —como lamentablemente he podido observar desde dentro— son la pérdida de perspectiva y el deseo de extender las actividades más allá de la simple y, paradójicamente, compleja exigencia de representatividad, pudiendo dar al traste con todo el proyecto. Los grandes conceptos arrastran con ellos la indeseada y onmipresente incertidumbre del lenguaje, potentísima barrera para la comunicación y el entendimiento. ¿Qué quiere decir exactamente mejorar «la democracia»? ¿No querremos decir mejorar «a los demócratas»? O, incluso...¿mejorar a «la sociedad»? ¿Quienes somos nosotros para arrogarnos tan grandilocuentes y confusas metas? ¿Porqué no concentrarse en una sola tarea: conseguir la representatividad?

Se olvida que la sociedad es como es —no como nos gustaría que fuera— y que, una vez cumplido el hipotético —y utópico, con perdón— objetivo de representatividad plena, la sociedad tendrá la oportunidad de elegir con libertad cualquier opción, y que, entonces, la praxis política será un reflejo fiel de la ciudadanía, la cual, a fin de cuentas, en democracia, ha sido, es y será soberana. Y cuando esto suceda, a disolverse y quien tenga vocación política, que la ejerza desde su puesto. Y si la vocación resulta insostenible, no será por falta de otros partidos con manifiestos, programas y estatutos mucho más complejos y profundos que éste (no sé si tan auténticos).

Conclusión:
El descubrimiento de un partido con un objetivo concreto, físico, único, claro, mensurable, asumible por cualquiera e ideológicamente transversal, que coincidía al 100% con mi análisis del sistema político y su déficit fundamental, representó todo un shock, lo que me llevó a abandonar mi escepticismo e involucrarme en el proyecto, a sabiendas de la dificultad intrínseca, pero feliz de no encontrarme solo en el empeño. Y la verdad es que ha sido gratificante, en especial, la calidad y el compromiso de las personas que he conocido. Pero el mismo hecho de haber encontrado tiempo para pensar y escribir este artículo no me parece buen síntoma. Recientemente, con motivo de un debate sobre la posición formal del partido frente a cuatro conceptos con mayúscula (Abdicación, Referéndum, Monarquía, República), he apreciado una cierta crisis de identidad que me ha hecho sentir profundamente incómodo, asistiendo a reiterativas discusiones conceptuales que no conducen a nada y que diluyen el concentrado al que me refería anteriormente: la representatividad. Quizá todo sea problema mío, y no haya sido capaz de entender y comprender el manifiesto y el programa, pero no lo creo. En todo caso, esto parece ser extensivo a muchos miembros. Siempre he mantenido que «la calidad de una proposición es inversamente proporcional al número de interpretaciones que admite». Y para mí, el manifiesto es de extraordinaria calidad. Es más, lo calificaré de excelente. Y el problema es que, cuando abandonamos la compleja simplicidad del escaño vacío, salen a la luz las diferencias ideológicas y culturales, incluso éticas, cuya privacidad era (3) uno de los mayores valores del colectivo y, por extensión, del proyecto. 

Y con esto, desaparece la Calidad y la Excelencia y triunfa la Política. Pero no la que deseo (deseamos), sino la que tanto he (hemos) denostado. Esperemos alguna vacuna. Seguiremos informando (4)

 Notas:
1. Espero que esto no sea premonitorio
2. asepsia (RAE).
(Del fr. asepsie).
  1. f. Med. Ausencia de materia séptica, estado libre de infección.
  2. f. Med. Conjunto de procedimientos científicos destinados a preservar de gérmenes infecciosos el organismo, aplicados principalmente a la esterilización del material quirúrgico.
3. Tiempo verbal en pasado.
4. Esta entrada puede leerse tanto en clave interna (compañeros del partido) como externa. En este último caso, puede ser ilustrativa de la situación en que se encuentra lo que pudiera ser el último reducto de autenticidad de un pequeño elemento atípico aquejado de fiebre en riesgo de ser reabsorbido y metabolizado por el sistema.

martes, 18 de febrero de 2014

Inmigración: Corcho y Plomo

Ya me dirán... Bizarro perfil, el del fusil.
Pasan los días y la temperatura política no baja, especialmente en la última semana, centrada en el lamentable hecho de la muerte de —hasta ahora— quince inmigrantes en su intento de ganar a nado la costa española desde la parte marroquí, separada por un cortísimo espigón, que hace la maniobra especialmente accesible y, formalmente, nada peligrosa. Porque este es el tema: la pérdida de la vida en una situación de riesgo bajo —o incluso, nulo— para quien sabe nadar. Pero sucede que a) en la playa les esperaban guardias civiles con equipo antidisturbios; b) que les llegaron a disparar pelotas de goma; c) que los inmigrantes fueron fácil e incruentamente rechazados en su primer intento de entrar por tierra por un puente (léase embudo); d) que el cortísimo espigón cuenta con una valla de seis metros de altura equipada con material punzante (¿la concertina?) y e) que, hostigados o empujados —quién sabe— desde el lado marroquí, presa de desesperación, se lanzaron al agua con la intención de llegar al otro lado.

Y sucede también que acabo de presenciar el busto sereno de la segunda de a bordo del PSOE, Elena Valenciano, en la que concurre la circunstancia de ser la cabeza de lista para las próximas elecciones europeas (porque también sucede esto: ya estamos en campaña electoral), parapetada tras un digno y teatral atril, denunciar con un porte entre severo, didáctico y ejemplar la «falta total de humanidad» de Rajoy (sic) añadiendo que «no se puede ordenar disparar contra seres humanos indefensos, extenuados y asustados que están en el mar» y que «no es gestión de fronteras, no es política migratoria. Es pura y dura humanidad» que es, precisamente, «lo que le falta a este Gobierno». Y sucede que, lo que se nos graba, lo que nos queda, lo que se nos pretende transmitir, el mensaje puro y duro es éste: la falta de «humanidad»

Y sucede también que desde la UE, no sé qué comisaria ni de qué, reconviene al Gobierno y le pide explicaciones y pronostica sanciones, explicaciones y exigencia de responsabilidades a las que se suman el resto de partidos de la oposición —que son todos—, demandando, incluso, una comisión de investigación, mecanismo que, como se ha demostrado repetidamente, no sirve absolutamente para nada, más allá de tribuna política de pim-pam-pum. 

Y sucede también que uno recuerda que cuando el PSOE gobernaba, también hubo muertos (de acuerdo, menos, sólo cinco... ¿será un problema cuantitativo?), si bien no frente a la playa (¿será éste el hecho diferencial?), que también se tuvo que defender de críticas (fundamentalmente, a su izquierda), que también utilizó material antidisturbios (incluso el Ejército y la Legión), que justificó su utilización, que tachó a los inmigrantes de «extremadamente violentos» y que en las hemerotecas y en el diario del Congreso está todo registrado (1).

Y sucede también que, en este punto, nos hemos topado de nuevo con la anti-Política, con la anti-Calidad y con la anti-Excelencia. Porque, en lugar de hacer Política (con mayúscula), nuestros políticos (con minúscula) parecen filósofos, pensadores abstractos, defensores (y detentadores únicos) de genéricos conceptos fundamentales tales como «humanidad» o «libertad», conceptos que cualquier bien nacido –sea de derechas o de izquierdas– suscribe, en lugar de proponer acciones reales, físicas, concretas, que resuelvan el problema planteado que es, no lo olvidemos, la muerte de quince desgraciados que creyeron encontrarse a las puertas del paraíso. Porque la Política es acción, acciones concretas destinada a propósitos concretos, no una colección de huecas declaraciones de intenciones o denuncias genéricas de «falta de humanidad».

Y sucede también que a uno se le ocurren muchas alternativas a la incalificable gestión del bloqueo de la incursión a nado. La primera hubiese sido dejarles pasar por el puente. Si esta medida no hubiese sido factible se hubiesen podido tender escaleras y material protector para el paso de la valla (dado que se encuentran en el lado marroquí, estas dos últimas, por falta de control, altamente improbables). Pero, una vez en el agua (avisando al otro lado, incluso mediante altavoces o a viva voz, dada la proximidad), se podían haber dispuesto balsas o lanchas de la Guardia Civil (no se dedica sólo a antidisturbios playeros) para recoger a los nadadores y trasladarlos sanos y salvos a la playa. En resumen, facilitar (incluso ayudar) el paso de la frontera.

Porque supongo que, cuando el PSOE acusa al Gobierno de «falta de humanidad», se refiere exclusivamente a la utilización de material antidisturbios, materializado en el disparo de pelotas de goma, desgraciada y lamentable utilización cuya alternativa no podía ser demasiado distinta de alguna de las apuntadas anteriormente. Pero no nos dice qué es exactamente lo que se hubiese debido de hacer. Qué es lo que hubiese hecho el PSOE. O qué es lo que hubiese ordenado hacer a la Guardia Civil. O si habría desplegado a la Legión. O qué puñetas habría hecho para no ser acusado de «falta de humanidad».

Porque esto sería hacer Política. Pero no, los políticos flotan en la superficie como corchos. Es más, yo diría que, a pesar de la inquina y las apariencias, se pasan los flotadores. Nunca se hundirán. No bucean en busca de soluciones. Unos y otros. El Gobierno con su lamentable acción y con las subsiguientes patéticas y contradictorias intervenciones absolutamente ineficaces, negando la evidencia, máxime cuando se conoce, como resulta lógico, que el incidente está grabado en vídeo y que lo ha podido ver toda España. La oposición, centrándose en argumentos genéricos y conceptuales destinados únicamente a desgastar al adversario político, agravado si cabe por la proximidad de la campaña electoral. Y en medio de todo, los inmigrantes, sujetos activos (algunos, para su desgracia, ya pasivos) de esta absoluta ineficacia política que nos asola y que, en lugar de ir al fondo del problema, los utiliza para sus bastardos fines. En definitiva, ellos son el plomo de esta triste historia. Los que, irremisiblemente, se hunden.

Y sucede también que, tras asistir a este triste, desgraciado y lamentable espectáculo, uno necesita escribir, necesita expresar de forma indeleble su protesta individual por esta incompetente clase política cuyo sectarismo les impide unir fuerzas para afrontar retos estratégicos de largo alcance, para consensuar lo que se ha dado en llamar «políticas de estado», que excedan el limitado, interesado y miope horizonte partidista de las próximas elecciones y la eventual «pérdida de poltronas». Y aquí me vienen a la cabeza múltiples ejemplos que están en la mente de todos, ejemplificados por esta malsana y contagiosa costumbre de declarar que «esta ley, y esta otra y... quedarán derogadas exactamente al minuto siguiente del cambio de la tortilla». Política constructiva, sin duda.

Nota 1 (de los periódicos):
  • Junio 2005: En Melilla, ante un intento con escaleras, Antonio Camacho, secretario de estado de seguridad, defendiéndose de IU y ERC por reprimirlo con dureza dice «existe un problema humano, pero los que primero infringen la legislación de Extranjería son los subsaharianos que pretenden entrar en ocasiones de manera especialmente violenta».
  • Septiembre 2005: Antonio Hernando, portavoz de inmigración en el Congreso, defiende la «frontera política» (refiriéndose a la valla) porque si no «no hay forma de detener este flujo migratorio».
  • Octubre 2005: Jose Antonio Alonso, ministro del interior, 94 heridos en Ceuta por «la propia concertina», no por los medios antidisturbios ni por acción policial. Pues que bien, se lo han hecho solos, añado yo.
  • Junio 2006: Justo Zambrana, subsecretario de interior, justifica el uso de material antidisturbios ante el «violento asalto» de 300 inmigrantes, con el resultado de 3 muertos en nuestro lado y 2 en lado marroquí.
  • Puede seguir, pero ya me cansé...