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sábado, 28 de abril de 2018

Se equivocaba (el ministro)

Si no me equivoco...
No se trata de evocar el bello poema de Rafael Alberti o cualquiera de las magníficas canciones que ha inspirado (en particular me quedo con la versión de Joan Manuel Serrat). Se trata de llamar la atención sobre cuatro palabras perdidas entre la intervención del ministro portavoz del Gobierno que han resultado extraordinariamente adecuadas para el alcance de este blog, dedicado a la Calidad y la Excelencia Política. La frase que sigue es un extracto literal de su parlamento inicial en la rueda de prensa correspondiente al Consejo de Ministros de ayer, 27 de abril de 2018¹. Las cuatro palabras son “si no me equivoco”:

…para valorar si la tipificación de estos delitos que datan del código penal de la época del presidente González, de 1995 si no me equivoco, está… si está la tipificación penal convenientemente reflejada en nuestro ordenamiento jurídico o es preciso una actualización de las mismas…”.

No voy a entrar a valorar ni los delitos a los que se refiere el ministro, ni la sentencia recién dictada sobre los execrables hechos acaecidos en las fiestas de San Fermín de 2016, ni el comprensible revuelo político, mediático y popular que ha generado, más allá de declarar mi más absoluto desprecio por unos individuos que se auto-identifican como “la manada”, vocablo del que me quedo con sus dos principales acepciones: 1. f. Hato o rebaño pequeño de ganado que está al cuidado de un pastor; 2. f. Conjunto de ciertos animales de una misma especie que andan reunidos (esta última la encuentro particularmente acertada).  

Lo que realmente me ha interesado es la nula atención que las cuatro palabritas coladas de rondón en su parlamento han despertado en la prensa “online” (a las 08:56 de hoy), teniendo en cuenta que la “tipificación penal de estos delitos”, es decir, los delitos de agresión y abusos sexuales, está convenientemente reflejada en nuestro ordenamiento jurídico y que ambos fueron “actualizados” en 1999, en 2003, en 2010 y en 2015, como queda patente en los extractos que siguen, todos ellos correspondientes al documento DELITOS CONTRA LA LIBERTAD SEXUAL: PRINCIPALES NOVEDADES DE LA REFORMA DEL CÓDIGO PENAL. TIPOS BÁSICOS DE AGRESIÓN Y ABUSOS SEXUALES², del cual es autor D. José Javier Huete Nogueras, Fiscal de Sala Coordinador de Menores, donde detalla los antecedentes y modificaciones de la L.O. 15/2015 de 30 de marzo, centradas, desafortunadamente para el ministro, en el CAPÍTULO I. De las agresiones sexuales y el CAPÍTULO II. De los abusos sexuales.

El texto original del código penal de 1995, en su artículo 178 contiene el tipo básico de agresión sexual que fue objeto de reforma por ley orgánica 11/1999 de 30 abril…

Los preceptos referidos a la agresión sexual se vieron nuevamente afectados por la ley orgánica 15/2003 del 25 noviembre por la que se modificó la ley orgánica 10/1995, de 23 noviembre…

Y de nuevo se han visto afectados estos preceptos mediante la ley orgánica 5/2010 de modificación de la ley orgánica 10/1995 de 23 noviembre, del código penal. A este respecto la exposición de motivos de la referida ley en el apartado XIII señala que la finalidad la reforma no es otra que el acrecentamiento del nivel de protección de las víctimas específicamente las más desvalidas…

La Reforma operada por L.O. 15/2015 de 30 de marzo…
Es de destacar que la tramitación de este proyecto de ley ha sido dilatada en el tiempo ya que tuvo su entrada en el Congreso de los Diputados el 1 de octubre de 2013, habiéndose dilatado el periodo de enmiendas en la Comisión mediante sucesivas prórrogas hasta el día 28 de noviembre de 2014…

En la exposición de motivos que se presenta en el Congreso…
Se introducen modificaciones en los delitos contra la libertad sexual para llevar a cabo la transposición de la Directiva 2011/93/UE, relativa a la lucha contra los abusos sexuales…
La citada Directiva obliga a los Estados miembros a endurecer las sanciones penales en materia de lucha contra los abusos sexuales…

Pues como se puede comprobar, el ministro se equivocaba. Y mucho. Y con ello ha merecido ser condecorado por este blog con la medalla de campeón de la NO CALIDAD y líder de la NO EXCELENCIA. No hace falta añadir mucho más, por lo que concluyo con algunas reflexiones:
  • Un ministro, portavoz para más señas, deja patente en público y sin ruborizarse, su desconocimiento de las cuatro "actualizaciones" del Código Penal posteriores a "la época del presidente González", referencia ad hóminem gratuita que solamente puede entenderse como ganas de meterle el dedo en el ojo, habida cuenta que la última "actualización" se realizó en 2015.
  • A pesar de las cuatro palabrejas vagamente exculpatorias, creo que a un ministro, y para más inri “portavoz”, le sería exigible documentarse un poco antes de someterse al escrutinio de una rueda de prensa y comentar alegremente un tema tan “sensible”.
  • Además, se supone que este personaje se acaba de levantar de un Consejo de Ministros donde se supone también que, en presencia del Ministro de Justicia, se ha tratado el tema con un cierto rigor, por lo que resulta del todo punto incomprensible su manifiesta ignorancia sobre la legislación aplicable a los hechos.
  • Huelga decir que nos resistimos a considerar siquiera la posibilidad de que esta "ignorancia" responda a un intento premeditado y alevoso de manipulación de la opinión pública y publicada vendiendo la falsa idea de la obsolescencia del tratamiento penal de estos delitos debido a su antigüedad de 23 años.
  • En cualquier caso, esta ignorancia, estulticia o, en el mejor de los casos, superficialidad, no parece preocupar lo más mínimo ni a sus adláteres, ni a los medios, ni a la oposición, más allá de evidenciar palmariamente en manos de quien estamos. 
  • Esperamos de nuestros (in)competentes legisladores que apliquen algo más de diligencia que la empleada en la ley orgánica 15/2015 (más de un año en período de enmiendas), que a la sexta intentona vaya la vencida y que nos ahorren en el futuro bochornosos espectáculos como al que muy a pesar nuestro estamos asistiendo.
Y para terminar con buen sabor de boca, si no lo han hecho todavía, escuchen a Serrat.

Se equivocó el ministro…
Se equivocaba…

NOTAS:
  1. Intervención del Sr. Ministro.
  2. DELITOS CONTRA LA LIBERTAD SEXUAL. D. José Javier Huete Nogueras 


miércoles, 25 de abril de 2018

Querer escribir y no poder

Solo quien haya leído, entendido y comprendido a Ludwig Wittgenstein en su «Tractatus» está en condiciones de comprender las tortuosas elucubraciones político-filosóficas que me invaden y el fallido intento de plasmarlas, a diferencia de las palabras, que se las lleva el viento, sobre un soporte supuestamente perenne, practicando el noble arte de la escritura. Parto del supuesto de que el colectivo que cumple las tres premisas de partida es, estadísticamente hablando, anormalmente reducido, debido fundamentalmente al acusado déficit de comprensión lectora que afecta a la sociedad, en especial a las nuevas generaciones, déficit resignadamente aceptado y no combatido por nuestros políticos, como si se tratase de una maldición bíblica o de una nueva fuerza de la naturaleza contra la que no existe antídoto. Menuda pandilla de ineptos. Pero ésta no es la cuestión.

Ya he expresado en varias ocasiones mi convicción de que la secuencia entendimiento→comprensión es la clave de la comunicación y, por extensión, del conocimiento. Nadie puede comprender lo que no entiende. Esta conclusión, en mi caso, si me explican algo en ruso, es obvia. Y de forma general, también lo es si los términos expresados en el lenguaje que supuestamente entiende el lector u oyente no forman parte de su vocabulario. Vean pues la elemental forma de aumentar la comprensión lectora del personal: aumentar su vocabulario. Pero éste no es hoy el objeto de mis penas.

Sucede que me gusta escribir. He tenido la inmensa suerte de dedicarme profesionalmente a la consultoría en gestión de la calidad, lo que me ha permitido escribir muchísimo, y hacerlo aplicando en grandes dosis la secuencia anteriormente mencionada, sin la cual me hubiese sido imposible transcribir con un razonable grado de precisión y veracidad desde complejos sistemas de gestión empresarial hasta las más elementales instrucciones de trabajo. Y este trabajo de escritura no se podía realizar sin comprender lo que observabas o lo que te explicaban. Cierto es que el entendimiento es condición necesaria pero no suficiente. Puedo entender una disertación divulgativa sobre mecánica cuántica, pero esto no me conduce necesariamente a su comprensión. Centrémonos pues en el entendimiento.

Decía Wittgenstein en su proposición 5.6: «Los límites de mi lenguaje¹ significan los límites de mi mundo». La primera vez que leí esta proposición (y en menor grado, las que se citan a continuación) me impactó como un mazazo. ¡Cuánta razón tiene! Un lenguaje "estrecho" te condena a un mundo "estrecho". Seguimos con el último párrafo de la 5.61 «Lo que no podemos pensar no lo podemos pensar; así que tampoco podemos decir¹ lo que no podemos pensar». Aquí se establece con claridad meridiana la causa antecedente de cualquier expresión verbal: pensar primero. Es decir, pensamos y, después, decimos o, alternativamente, escribimos. Y pienso que no hay mejor forma de terminar con esta apelación al maestro de la lógica, que recurrir a su última proposición, la última frase del libro, su famosa y lapidaria proposición 7: «De lo que no se puede hablar hay que callar». Fin del libro. Imposible añadir nada más. Solamente una reflexión personal: Que bien nos iría si se le hiciera más caso.

Y en eso estamos. Quiero escribir (tengo tiempo y escribir me satisface) y no puedo. Porque de lo que me gustaría escribir, no puedo hablar. Me considero una persona interesada en la sociedad, en su entorno, en el día a día, en la política, en la lectura de la prensa "online" y escrita, en las tertulias con amigos o radiofónicas, en los informativos de radio y TV, en la observación de las gentes en la calle, en sus actitudes. En suma, una persona intelectualmente voraz y abierta a todo "input"² que me enriquezca y me haga sentir protagonista, miembro activo de una sociedad y ciudadano del mundo. Y no lo entiendo. Pienso y no lo entiendo. 

Avalancha terminológica (metáfora)
Hablan siempre de lo mismo, empleando términos cuya literalidad entiendo, pero cuyo significado, en muchos casos y en el contexto en que se utilizan, se me escapa. Vocablos o conceptos repetidos hasta la saciedad, tales como «libertad», «democracia», «urnas», «justicia», «presos políticos», «rebelión», «exilio», «procés», «referéndum», «diálogo», «consenso», «consulta», «Estado», «nación», «país» (habitualmente en su forma plural y adjetivado), «legalidad», «legitimidad», «representatividad», «dignidad», «represión», «violencia», «república», «constitución», «audacia», «expolio», «agravio», «venganza», «golpe de estado», «derechos humanos», «telemático/a», «Mesa» (con mayúscula), «eficaz», «efectivo», «eficiente» (los tres últimos aplicados generalmente al «govern»), utilizados con excesiva alegría y distinto propósito por las partes enfrentadas, mezclados en un cóctel imposible, utilizados con superficialidad, con demagogia, con desconocimiento de sus acepciones formales, con intenciones perversas, explotando simbolismos numéricos³, alfanuméricos o cromáticos aplicados profusamente al mundo textil y, más recientemente, al vegetal, abusando de crípticas siglas solo aptas para iniciados y de extrañas e impronunciables localizaciones geográficas, exacerbando los sentimientos más primarios, escamoteando la racionalidad, dirigidos a oyentes cautivos o apesebrados que, sorprendentemente, los entienden y aceptan como consignas o banderines de enganche a no se sabe que batallas o guerras, en lo que me parece una clara regresión a la tribu o, más benévolamente, a la Baja Edad Media. Lo ves en la calle o te lo inyectan directamente en el cerebro en la mayoría de medios. Y consiguen que pienses en ello. Pero como no lo entiendo, por pura lógica, por puro agotamiento, estoy empezando a dejar de pensar. De hecho, ya ni quiero pensar.

Y desoyendo a Séneca⁸, y utilizando el no querer como la causa del no poder, continúo y termino mi cadena de inferencias lógicas:

Lo que no puedo pensar, no lo pienso. Lo que no pienso, no lo puedo decir o, lo que es lo mismo, no lo puedo hablar. Y de lo que no se puede hablar, mejor callar. O lo que es lo mismo, mejor no escribir.

NOTAS:
1 – Resaltado en el original.
2 –  Deformación profesional un punto pija.
3 – 155, 1714.
4 – 9-N, 11-S, 21-S, 1-O, 27-O, 25-D, 22-M.
5 – 579-580 nm; RGB: 255, 255, 0; HTML: #FFFF00
6 – DUI, JxSí, JxCAT, ANC, AMI, CDR, TS, AN.
7 – Estremera, Waterloo, St. Andrews, Schleswig-Holstein.
8 – «El no querer es la causa; el no poder el pretexto», Epistulae Morales ad Lucilium 116,8.
9 –  Pues para no poder escribir… 😊

martes, 10 de abril de 2018

Rebelión Chapucera

Tribunal de Schleswig-Holstein
Empecemos estableciendo de forma muy simplificada el contexto:

Un político (el Sr. Puigdemont), presidente cesado de una comunidad autónoma (Cataluña), acusado de rebelión y malversación, se encuentra en libertad provisional en la República Federal Alemana a la espera de la resolución de la petición de extradición emitida por el Tribunal Supremo español. En este contexto, hemos sabido que un tribunal alemán (el tribunal de Schleswig-Holstein) ha desestimado el cargo de rebelión y no ve clara la malversación.

Este hecho (la desestimación) y su argumentación han resultado el detonante de este artículo. Conviene también puntualizar que de forma deliberada se hace abstracción de los antecedentes, fundamentalmente debido al desorden mental en el que me han sumido y a la incapacidad de análisis consecuente. En cualquier caso, poco importan. Estamos aquí ante un hecho singular que, en mi modesta opinión, merece atención desde el punto de vista de la Calidad y la Excelencia Política, atención que nos va a permitir hacer una pequeña incursión en un terreno inexplorado en el blog: la judicialización de la política o la politización de la justicia, conceptos para mí absolutamente intercambiables (de lo contrario, no sería posible juzgar a ningún político por hechos presuntamente punibles ejecutados en el ejercicio de su cargo), y aplicables tanto al Tribunal y Estado español como al alemán. Pero volvamos a la presunta rebelión.

En la resolución germánica¹ se afirma con rotundidad que “Aplicando estos principios al caso que nos ocupa, cabe constatar en primer lugar que la responsabilidad por los actos violentos producidos durante la jornada de votación puede atribuirse al reclamado, en su calidad de iniciador y promotor de la celebración del referéndum.” Es decir, han existido "actos violentos" y el “reclamado” es el responsable de los mismos. Pero hay un pero. Sigamos.

Sin embargo, dichos actos, en cualquier caso, no pueden considerarse más notables en cuanto a su carácter, alcance y efectos que los disturbios registrados en Fráncfort en la época anteriormente aludida”. Lo que nos lleva a la necesidad de conocer los disturbios de Frankfurt. Veamos:

Los hechos tuvieron lugar un domingo 15 de noviembre de 1981: unos graves disturbios se sucedieron alrededor del aeropuerto de Frankfurt, en el land de Hesse. Grupos ecologistas contrarios a la construcción de una nueva pista de aterrizaje (la 18 Oeste) se enfrentaron a la policía, levantando barricadas en llamas y usando cócteles molotov. Las cargas policiales, con uso de gases lacrimógenos y camiones con cañones de agua incluido, fueron durísimas.
Se trató de una batalla campal en toda regla que obligó a que se cortaran las autopistas alemanas cercanas al aeropuerto y a la capital financiera de Alemania en un radio de nueve kilómetros. Más de un centenar de agentes fueron heridos y se produjeron más de cien detenciones, sin olvidar cuantiosos daños materiales.²

Completamente de acuerdo, los hechos de Frankfurt son considerablemente más notables que los que propició el Sr. Puigdemont. Veamos ahora el tratamiento que les dio la justicia germánica:

"En aquella ocasión, el Tribunal Supremo alemán consideró que sí había habido violencia y que el acusado era su principal instigador, aunque ni siquiera hubiese estado presente en el lugar de los hechos. Pero añadió que solo podía considerarse una conducta delictiva si la “presión ejercida” se considera “capaz de doblegar la voluntad del órgano constitucional que se opone a la voluntad del acusado”. Por lo tanto, el Supremo -y así lo recoge el tribunal de Schleswig-Holstein– no se fijó en la magnitud de la violencia si no en si ésta era “suficiente” para que un gobierno “pueda verse forzado a capitular”. Es la misma interpretación, añade el tribunal, que vale en el caso de la violencia de un delito de alta traición"³.

Resumiendo: El Sr. Puigdemont es responsable (o ha instigado la realización) de unos hechos violentos que no pueden ser considerados una conducta delictiva porque la “presión ejercida” no fue capaz de “doblegar” la voluntad del Estado español, que es “el órgano constitucional que se opone a la voluntad del acusado”. A sensu contrario, si los hechos violentos hubiesen conseguido doblegar al Estado, forzándole a capitular, consiguiendo la independencia, el Sr. Puigdemont hubiese cometido un delito que sería contemplado por la legislación germánica y sería extraditado.

Huelga decir que me resulta incomprensible esta inferencia lógica. No comprendo el extraño mecanismo por el que el doblegado Estado español, una vez producida y aceptada la independencia de Cataluña, tuviese jurisdicción para procesar al Sr. Puigdemont, presidente de un nuevo estado soberano, que éste se fugase, que llegase, tras su periplo europeo, a la R.F.A, que fuese objeto de petición de extradición, que fuese detenido por la policía germana y que el tribunal de Schleswig-Holstein, considerando su conducta delictiva, la concediese. Incomprensible y estrafalario.

¿Qué queda pues de todo esto? Pues que, desde la lógica judicial germánica, el Sr. Puigdemont ha protagonizado una rebelión chapucera, mediterránea, con un nivel de violencia mucho menor que los hechos de 1981 en Frankfurt, los cuales, a pesar de su mayor gravedad, no fueron considerados “conducta delictiva”. Una rebelión no homologable con los exigentes estándares alemanes, una rebelión de estar por casa, de baja intensidad, que no ha logrado doblegar la voluntad del Estado. 

En el ámbito del blog: una rebelión, personalizada en el incompetente Sr. Puigdemont, de Calidad cero (recordemos, calidad es el grado en que se consiguen los requisitos, en este caso, la independencia) y nula Excelencia. Desde un punto de vista estrictamente técnico, esperemos (nosotros y sus acólitos) que la próxima vez lo haga mejor.

Referencias:
  1. Resolución Tribunal Schleswig-Holstein.
  2. La Vanguardia 10-04-2018
  3. La Vanguardia 09-04-2018


lunes, 20 de julio de 2015

puta barata podemita hipócritas [sic]

Incluso en este tiempo de canícula en el que la preocupación por mantener el gasto de energía próximo al metabolismo basal aconseja, entre otras muchas medidas, no escribir para eludir el ímprobo esfuerzo de pensar siquiera, resulta imposible evitar dedicarle alguna atención al tema de hoy, probablemente anecdótico con la que está cayendo, pero ejemplo sintomático de una acción no corregida situada en los antípodas de la calidad y excelencia política. Tampoco es que el tema merezca demasiadas líneas, pero sirva tanto para dejar constancia del propio hecho y de sus reacciones como para mantener vivo el blog mientras el calor no afloje un poco.

Para que conste...

Hechos comentados (1):

1 - «Que dice esta puta barata podemita hipócritas. Lo que pasa es que llevabais cuatro años sin robar y sis colocar a dedo a todos los lamepollas del psoe» (José Luis Valladolid Lucas, alcalde de Villares del Saz por el PP, 18-07-2015 en su cuenta personal de Facebook).

La verdad es que recientemente hemos sido testigos de la entrada en el debate político de varias intervenciones no demasiado ejemplarizantes en las redes sociales de personajes (hoy) públicos, pero que, a diferencia de ésta, habían sido rescatadas de las catacumbas virtuales y del olvido real con algún que otro bastardo motivo, político, por supuesto, realizadas cuando estos personajillos eran simples “mindunguis” —como cualquier hijo de vecino, entre los que nos incluimos—, excretores de opiniones propias para el consumo exclusivo de sus seguidores virtuales. Ahora bien, éste no es el caso:

Resulta que las ha realizado el pasado sábado todo un alcalde en ejercicio (2), hecho diferenciador que les da una categoría infinitamente más deleznable que cualquier otro desliz virtual conocido. Y las hace en una cuenta con nombre y apellidos, lo cual, en sí mismo, debería ser objeto de loa y alabanza por lo que tiene de transparencia y valentía al no ocultarse bajo un avatar, pero en realidad, síntoma de profunda estupidez o, como mínimo, de inanidad intelectual, confirmada por el lenguaje soez (3), la lamentable ortografía y los errores tipográficos no disculpables por el medio (4) debido a la utilización de un acento correctamente, indicativo de una cierta preocupación por la formalidad.

2 - «Bueno vista la repercusión de mi desafortunado comentario pido perdón por mis palabras en ningún momento pretendia insultar a esta señora a sido producto de una confusion y de un mal dia.pido mil veces perdon» (el mismo sujeto, también en FB).

La verdad, no es que lo arregle demasiado: a) Pide perdón «vista la repercusión...», lo que nos hace inferir que con menor repercusión hubiese mantenido el «desafortunado» comentario; b) ¿a quién quiere convencer de que llamándola «puta barata podemita hipócritas [sic]» no la pretendía insultar?; c) ¿Quién se ha confundido, él o ella? y d) sin duda, el mal día lo ha tenido al mal escribir esta disculpa, todo un despropósito ortográfico (no olvidemos que se trata de todo un alcalde, al que se le debería exigir un mínimo de conocimientos o, en su defecto, que se abstuviera de exhibir sus carencias básicas, en el supuesto que las conozca, claro).  

3 - «El PP de Cuenca rechaza frontalmente este tipo de comentarios, por lo que la Comisión de Derechos y Garantías del PP conquense lo estudiará en los próximos días» (comunicado publicado por Europa Press).

A este enternecedor comunicado poco hay que añadir, más allá del abstracto y ambiguo «estudio» en los «próximos días». No se hernien que hace calor.

Comentarios generales

Vistos los hechos en perspectiva echamos en falta un pronunciamiento descalificador de alto nivel (digamos del Presidente del Gobierno) que resulte ejemplarizante. También hubiera valido (pero menos) el de algún capitoste del Partido Popular (digamos la Secretaria General o un portavoz), toma de posición que en el momento de redactar este artículo (20-07-2015, 13:05) no consta se haya producido. Y esta falta de posicionamiento, incluso de referencia, a este desagradable incidente protagonizado por todo un alcalde del PP, resulta del todo punto inaceptable y es la que nos hace calificar el asunto de ejemplo paradigmático de No Calidad y No Excelencia Política. No estamos hablando de un incidente futbolístico, donde se puede insultar, incluso agredir, impunemente al adversario ante los ojos de millones de espectadores sin que el entrenador o el presidente del club afeen la conducta al protagonista, perdiendo la ocasión de dar ejemplo a propios y extraños, en especial a la juventud, crisol de futuro, alentándoles a emular estas actuaciones porque «todo es gratis». Nos estamos refiriendo a la actividad política, foro público donde todos nos deberíamos ver representados y donde el (buen) ejemplo debería ser la norma. Pero esto es pedir peras al olmo. ¿Cobardía? ¿Sectarismo? ¿Indiferencia? ¿Escala de valores subvertida? Quizá la respuesta es sólo una: Política.

Lo sabido: la misma cosa es buena (silencio o sordina) o mala (rasgado de vestiduras) en función de quien la ejecute. Y así nos va: puta barata podemita (del psoe, por supuesto). Quedamos a la espera de otra del bando contrario. 

Notas:
  1. Los subrayados en las transcripciones literales señalan faltas de ortografía y puntuación y son propios.
  2. No emergente (del PP para más señas).
  3. A resaltar el hallazgo que representa el cambio del venerable y clásico verbo “chupar” por “lamer” en el calificativo dispensado a «todos los ...pollas del psoe», lo que a nuestro modo de ver expresa una cierta suavización del término (con este calor, pensemos en un polo), aunque el nombre del partido en minúsculas los ningunea.
  4. En las redes sociales, la economía tipográfica está normalmente admitida.

sábado, 11 de julio de 2015

Ausencias, Espantadas y Estampidas

Ha querido el destino que en el corto lapso de tiempo de una semana hayan trascendido dos informaciones relacionadas con nuestros senadores (ausencias) y europarlamentarios (espantadas), las cuales nos han llevado a complementar el tema de hoy con sus colegas, los diputados del Congreso, protagonistas clásicos de ambas, pero también de algunas famosas estampidas con lo que queda completamente justificado el título (referencias periodísticas en enlaces embebidos en el texto).

Por descontado, no vamos a analizar en detalle cada una de ellas, sino solamente intentaremos desmontar los pueriles argumentos con los que los interesados pretenden justificar estos despropósitos absolutamente impropios de una profesión  —que lo es— que cobra del erario público, es decir, de nuestros impuestos. 

Senado (ausencias)

El hecho incontrovertible es que el día 8 de julio a las 11:15 horas, en un pleno convocado a las 11:00, faltaban 212 senadores de los 266 convocados (un absentismo del 79,7%). ¿Se imaginan ustedes que sucedería si en una cadena de montaje sólo empezasen la jornada un 20% de los operarios? ¿O en el Corte Inglés? Resulta recurrente el debate de que la política no puede ser tratada como una empresa. Y nosotros nos preguntamos ¿porqué? Porque resulta que los defensores de este argumento son precisamente políticos. Y porque no tienen el menor interés de preguntárselo a sus patrones (llamémosles “pagadores”) que son (somos) la ciudadanía en general y los electores en particular. Pues claro que se les debe exigir lo mismo. Porque son trabajadores por cuenta ajena (la nuestra). No son autónomos, no trabajan para ellos mismos. Y resulta ofensivo que con la sangrante situación en que se encuentra el empleo (o el paro, como quieran) no tengan la más mínima sensibilidad para, en el peor de los casos, fingir interés por su trabajo, el cual, recordemos, es voluntario y, para lo que se lleva, bastante bien pagado. O sea, por lo menos, que se sienten, que aparezcan y luego, si quieren, que jueguen al Candy Crush, pero, por favor, no se dejen fotografiar.

Por si fuera poco, este lamentable hecho, se produce en un ambiente generalizado de crítica a la utilidad de la institución, calificada frecuentemente de “cementerio de elefantes”, refugio de políticos defenestrados por las urnas en elecciones autonómicas o municipales, en aplicación del cupo constitucional de libre designación por las autonomías. 

Y leemos justificaciones del siguiente tenor: «los ex presidentes autonómicos ocupen un escaño de designación territorial por su "experiencia" y porque conocen en profundidad sus respectivos territorios. "Su condición encaja muy bien con esta Cámara”» (Meritxell Batet, secretaria de Estudios y Programas del PSOE), «la experiencia de los ex presidentes es un "plus" que se debe aprovechar», «Entiendo que haya gente que crea que siempre lo nuevo es lo mejor, pero en política y otras profesiones la experiencia es un grado, el mérito hay que aprovecharlo y también la sabiduría que aporta haber estado gestionando una administración pública» (Rafael Hernando, portavoz del PP).

Formalmente impecable —en especial agradecemos darnos la razón con la equiparación de la política con «otras profesiones»—, pero se desmonta fácilmente si no aparecen en el tajo. Porque si no están, difícilmente podrán hacer valer su «experiencia», característica diferenciadora en la que coinciden curiosamente tanto el PP como el PSOE. Y que no se nos acuse de demagogia con el argumento de que no sólo se trabaja en el pleno, sino que también se hace en otros foros (por ejemplo, en las comisiones), porque cuando hay pleno, sólo hay pleno, no hay comisiones.

Parlamento Europeo (espantadas)

Aquí el hecho irrefutable es que el 9 de julio al menos 30 eurodiputados contrataron el vuelo de regreso de las 14 horas, habiendo otro a las 18:15, a pesar de que la convocatoria de la sesión finalizaba a las 17 horas. Es decir, a diferencia del caso anterior, en lugar de entrar tarde, salieron antes y se perdieron el debate y la votación —sólo 10 de los 54 votaron—. De nuevo, ¿alguien se imagina una cadena de montaje en la que 30 operarios de 54 dejen las herramientas y abandonen el puesto de trabajo cuatro horas antes? NO. El caso se salpimenta con algún que otro condimento relacionado con el presunto intento de Pablo Iglesias de retrasar el vuelo, algo posteriormente desmentido, pero que, en cualquier caso, resulta irrelevante. Se marcharon antes y punto. Buen sueldo, buenas dietas, viajes pagados, buena profesión y buenos patrones (nosotros).

Congreso (ausencias, espantadas y estampidas)

A éste le tocan todas, aunque reconocemos que en este caso hemos tirado de hemeroteca:  

La fábrica de nada (cuando no hay nadie).
En el Debate sobre el Estado de la Nación (segunda jornada, 25 febrero 2015, 9:15), al inicio de la jornada, sólo 50 de los 350 estaban presentes durante la intervención del PNV. Un absentismo del 86%, que supera al del Senado del jueves pasado. El día anterior, a las 19:56, finalizadas las intervenciones de Mariano Rajoy y Pedro Sánchez, asistimos a una espantada en toda regla que vació prácticamente el hemiciclo en una clara desconsideración hacia los grupos minoritarios (por descontado, respecto a nosotros, faltando de nuevo a sus obligaciones como profesionales bien pagados). Y qué decir de la famosa estampida de 31 de octubre de 2013. Sobran las palabras.

Conclusión

Siempre hemos defendido que en política la forma también es fondo. Lo realmente sangrante es que todo esto les tenga sin cuidado. Podemos entender que un futbolista le pegue un escupitajo a un contrario olvidando que con toda seguridad lo captará alguna cámara. No es por despreciar el nivel intelectual de los futbolistas, es situarlos en una escala valorativa absolutamente distinta (ni superior ni inferior) de la exigible a personajes también públicos que deberían ser más sensibles a su condición de representantes de la ciudadanía y al hecho de que, como mínimo, deben guardar las formas y dar ejemplo. Porque el hecho de no hacerlo relega a sus representados, que son los que les han elegido, a la condición de borregos insensibles, impresentables e indocumentados, con contadas excepciones, entre las que nos encontramos los no representados, los que no les votamos. Volviendo a la analogía futbolística, reparten a la luz del día y delante de focos y cámaras sus escupitajos metafóricos sobre el electorado, el cual, en su inmensa mayoría, los recibe con resignación, cuando no con agrado. Por eso no cambian.

Calidad y Excelencia Política en ausencias, espantadas y estampidas. Algo es algo.

Nota: Observen que, en el contexto del artículo, no nos importa lo más mínimo su producción, sea buena —sin duda, algo habrá— o mala. Nos importa que no vayan o que lleguen tarde, o que se marchen antes, ya sea pausadamente o en estampida. Nos importan las formas, la fachada, su insolencia e impunidad, su absoluto desprecio por los parados y por los que trabajan duro, la corrupción minimalista —o no tanto— que subyace en su actitud endógama, corporativista y tremendamente contagiosa estrictamente limitada al alcance del título. Lo de contagiosa, al tiempo. 

sábado, 27 de junio de 2015

«La Cultura ha ganado mucho»

A esta heterogénea, aperiódica e irregular galería en que se ha convertido el blog, resultado de la indigerible avalancha de temas merecedores de atención y de la inevitable tarea de selección meramente discrecional e intuitiva, llega un tema que ha despertado gran atención, alegría y consenso generalizado: la sustitución del Ministro de Educación, Cultura y Deporte.

¡Ufff, qué descanso!
Y lo vamos a tratar poniendo el foco, como siempre, en aspectos principalmente relacionados con la Calidad y la Excelencia, huyendo de los juicios de valor emocionales o generalistas tan al uso en el discurso político, aunque, en este caso particular, debemos reconocer la extensión unánime de la crítica negativa a todas las capas de la sociedad, sufridoras o no de la gestión del Sr. Wert, fundamentadas también de forma generalizada en un análisis racional de sus hechos. No vamos a ahondar pues en la vida y milagros, logros y fallos del sustituido ni en la oportunidad de su sustitución (1), sino en el hecho mismo, en la justificación dada por el sustituidor, el Presidente del Gobierno, y en la opinión sobre la misma del, hasta ahora, mano derecha o segundo de a bordo del Ministro saliente, el Secretario de Estado de Cultura. El contraste entre estos tres hechos es el que nos ha llamado poderosamente la atención.

Según el Presidente:

«... fue José Ignacio Wert el que le expresó su “deseo” de dejar el Ministerio de Educación y él lo “respetó” como una “razón personal” propia de “seres humanos”» (2).

En principio, el hecho de que todo un Presidente del Gobierno respete los deseos de uno de sus ministros no parece criticable, aunque resulta un tanto sorprendente que la decisión se justifique en «razones personales» propias de «seres humanos». Probablemente, con las razones personales, comentadas más adelante, había suficiente. No alcanzamos a verle explicación a la puntualización antropológica, más allá del más que obvio respaldo a la condición de humano de su ministro, en una respuesta subliminal, personal y subjetiva al tratamiento supuestamente inhumano al que ha sido sometido durante la totalidad de su mandato.

Manifiesta también que:

«Wert le había comentado hace tiempo su deseo de dejar el Ejecutivo para rehacer su vida personal con su actual pareja, que ha aceptado recientemente una oferta para un puesto ejecutivo en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), con sede en París» (2).

Estas son las «razones personales» aducidas, obviamente propias de «seres humanos» (3), sin entrar para nada en los rumores sobre la petición de destino, puerta giratoria o como queramos llamarla, como embajador ante la OCDE, también en París, por supuesto. No seamos malos.

Respecto a la urgencia de la sustitución:

«La nocturnidad la justificó por su apretada agenda estos días y bromeó: “A partir de ahora, lo haré a las 12 del mediodía”» (2).

Bromita impropia de un Presidente, puesto en evidencia por las expectativas de grandes cambios que él mismo había generado. La secuencia de hechos —diez de la noche, desde Bruselas, e-mail al Rey incluido— justificaba el interés de los medios y merecía otra respuesta.

Pasemos ahora a la opinión de un allegado:

Los dos, tan contentos.
«El secretario de Estado de Cultura, José María Lassalle, ha manifestado que el nombramiento de Íñigo Méndez de Vigo como nuevo ministro de Educación, Cultura y Deporte es "plenamente acertado". "La cultura de este país gana mucho", ha asegurado» (4).

Es decir, el colaborador en Cultura más próximo al sustituido considera «plenamente acertado» el cambio, y no contento con esto, remacha asegurando que «la cultura gana mucho». De nada sirve que más adelante le dore la píldora apelando a su «esfuerzo y dedicación ejemplar», lo dicho, dicho está. La lectura en pasiva de sus declaraciones nos dice que para el Secretario de Cultura, no cambiarlo hubiese resultado «plenamente desacertado» porque la cultura hubiese «perdido mucho». Vamos, menudo colaborador, el enemigo en casa (5).

La verdad, no comprendemos porqué el Presidente ha tardado tanto. O no se entera o es un incompetente de mucho cuidado. En cualquier caso, Coherencia, Política de alta gama, ejemplo de Calidad y Excelencia, todo en mayúsculas (por si no se nota, es broma).

Notas:
  1. En todo caso, la sociedad ya ha emitido su veredicto. Huelgan comentarios.
  2. El País, 26 junio 2015
  3. Razones que podríamos calificar de «instinto básico», propio también de no-humanos.
  4. El Economista, 26 junio 2015
  5. La verdad, tampoco comprendemos demasiado la apesebrada presencia de un alto cargo junto a alguien tan negativo para su función, ni porqué ha esperado a su defenestración para sincerarse. Pero éste es otro tema.

martes, 23 de junio de 2015

SÍ-SÍ

Pocas veces se habrán pronunciado palabras que vulneren de mayor forma la equidad que debería presidir la gestión de un político en su papel de presidente del gobierno, es decir, de TODOS los gobernados. No vamos a entrar en detalles tales como el contexto (ver artículo) o las frías cifras que respaldan su sesgada y partidista apuesta. No importan. Es el hecho de haberlas pronunciado lo que justifica nuestra repulsa y atención. ¿Qué se puede esperar de un presidente que se permite hablar en nombre de todos y que defiende sin despeinarse y con sonrisa de suficiencia solamente la opción de algunos?

«...nuestros aciertos y éxitos serán los del país, gobernamos para los 7,5 millones de catalanes».

«...trabajar por el sí-sí es hacerlo por todo el país, no por una parte, independientemente de si se está a favor o no».
El gato de Mas-Schrödinger, paradigma de la superposición política.

¿Podrá darse mayor incongruencia con menos palabras? (1) No es necesario ser politólogo ni experto en la pantanosa y confusa situación política del «país» sujeto de la inexcusable contradicción. Es que una afirmación como ésta no resiste el más mínimo análisis justificativo o exculpatorio desde cualquier punto de vista. ¿Qué más da que estemos en un blog de política? ¿O será ésta precisamente la escapatoria?

Probablemente ésta sea la explicación. Y si es así, viene a confirmar la escasa Calidad y nula Excelencia de nuestra minúscula política, fuente de nuestro irreversible escepticismo. Una política que solamente es mayúscula en su deterioro asintótico (2), en la que todo se permite con la única condición de que no te afecte a ti y en la que se da la perversión interesada y aceptada de que las decisiones y declaraciones no son buenas o malas por sí mismas, por su esencia, sino por quien las protagoniza. ¿Cómo es posible que la bondad de la misma cosa sea dependiente de quién (3) la ejecuta?

En alguna ocasión hemos dicho que los políticos son expertos en el arte de afirmar una cosa y la contraria. Hasta ahora entre ambas contradictorias afirmaciones acostumbraba a mediar un determinado lapso de tiempo (4), pero las frases que hoy comentamos representan el récord: han conseguido la simultaneidad, la superposición cuántica: defender una parte y a la vez el todo (supongo que la parte no defendida no estará demasiado de acuerdo).

La deprimente y conclusiva pregunta es si los hoy agraviados se sentirían igual en el hipotético caso que el presidente fuera de su cuerda y actuase de la misma forma. Nosotros lo dudamos. Para ellos, con toda probabilidad, adoptar esta posición sería un claro exponente de «justicia democrática». Y para los otros, lo contrario. Nosotros, en cambio, pensaríamos lo mismo. Ésta es nuestra desgracia.

Notas:
  1. Para no iniciados, lo del «sí-sí» no es una redundancia, es una llamada nada subliminal que evoca la «consulta» fallida del 9N, fallo que se pretende subsanar con una elecciones plebiscitarias (el president dixit) el 27S (estamos en el país de las siglas).
  2. Nos encontramos cerca del límite (a pesar de las nuevas incorporaciones, claramente abducidas por el agujero negro en que se ha convertido el sistema).
  3. Observe que hemos escrito «quién» no «cómo».
  4. Típicamente, el que va desde la campaña electoral hasta los no-cumplimientos de programa.